Archivos diarios: 2 noviembre, 2011

Hugo Chávez no se ha curado de su enfermedad. La Nota.com

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Hugo Chávez no se ha curado de su enfermedad

A pesar del show que montó sobre su curación, es mentira que haya superado el cáncer que lo afecta. Aparentemente hay en su círculo familiar quienes han manifestado que debe abandonar la Presidencia. En un nuevo comunicado de Salvador Navarrete, el médico que tuvo que huir de Venezuela por decir que Chávez sufre de un cáncer (sarcoma de la pelvis) probablemente terminal, se afirma que el origen del anuncio “fue la familia presidencial, sus hijas y su madre, ellos quieren que Hugo Chávez renuncie a la presidencia para que descanse y pase sus últimos días en unión de su familia.”

El informe continúa: “La familia presidencial está preocupada porque no le funcionan los riñones, le están dializando casi a diario, bombardeándolo con esteroides y saben que no puede aguantar más con este tratamiento cubano, con el solo fin de aferrarse al poder y terror que tiene a la muerte.”

En realidad, el única culpable de que sigan los rumores es el propio Chávez. No ha habido un solo comunicado médico confiable que detalle el verdadero estado de su salud. Existe aparentemente un afán de hacerle creer a los venezolanos que gracias a “dios”, a “José Gregorio Hernández”, a la “medicina cubana”, a “Fidel Castro” y a otras divinidades (algunas de ellas indígenas) derrotó el terrible mal que lo aquejaba.

Hasta ahora la estrategia, que está dirigida a mantener su candidatura hasta las elecciones presidenciales de octubre de 2012, ha rendido frutos. Según una encuesta reciente de Hinterlaces, 60% de la población cree que Chávez ya se curó. Por otro lado, es posible que muchos de estos despistados venezolanos se traguen entero el cuento que esa supuesta curación se debió a que “dios” y las demás divinidades están del lado de Chávez.

Ahora bien, el aspecto físico de Chávez deja mucho que desear y no ha mejorado desde que anunció su milagrosa “curación”. De seguro, Chávez le está apostando a la memoria flaca de muchos de sus compatriotas, acostumbrándolos a que su aspecto “normal” es el actual.

Al final de cuentas, la idea de Chávez es llegar como sea a las elecciones de octubre del año entrante, y si por ese entonces no se ha curado y se ha agravado, entregarle el poder a alguien de su entera confianza (y de la de los cubanos). Si este llegare a ser el caso, está en una carrera contra el tiempo.

¿Qué pensarán los venezolanos que ahora creen en su curación, si dentro de un tiempo es imposible tapar el sol con la manos y Chávez vuelve a aparecer como enfermo? Sin ningún rubor dirán que fue una recaída, lo que es relativamente frecuente en el caso del cáncer. Dirán, además, que la recaída es tratable y que está nuevamente en proceso de recuperarse con la ayuda de “dios” y de las divinidades que ya lo curaron, más otras que no tuvieron el privilegio de ayudarlo en la ocasión anterior.

Chávez hará hasta lo imposible para llegar al próximo octubre, haciéndole creer al pueblo venezolano que pronto estará en perfectas condiciones para gobernar por 7 años más. Pero, ¿Será que el pueblo venezolano es tan ciego como para no ver? O simplemente se hace el ciego porque lo que le interesa es que este Presidente siga repartiéndoles lo que no les pertenece.

(Advertencia: lanota.com sólo utiliza este nombre. No tiene relación alguna con portales o empresas que emplean la palabra lanota en otras combinaciones de nombres).

Miércoles, 02 de noviembre de 2011

LA PROTESTA MILITAR:EL ENCARNADO MORIBUNDO. Por: Sammy Landaeta Millán

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EL ENCARNADO MORIBUNDO
El “socialismo bolivariano” en Venezuela, en post de consolidar su proceso político, ha ejecutado acciones que inciden en la MEMORIA COLECTIVA. De hecho, se ha laborado en forma intensa, para que perdure en la mente de América Latina y por qué NO, del Mundo; la imagen de un MORTAL que desenterró los restos de Simón Bolívar. El Libertador, para satisfacer el ego de personificación y hoy, sus desvaríos o problemas de salud; lo señalan como: EL ENCARNADO MORIBUNDO.

Según el DRAE el vocablo ENCARNAR, se concibe entre otras cosas como: 1. Personificar, representar alguna idea, doctrina, etc. 2. Representar un personaje de una obra dramática. 3. Dicho de un espíritu, de una idea: Tomar forma corporal. 4. Dicho del Verbo Divino: Según la doctrina cristiana, hacerse hombre. Al ahondar en el tema en cuestión, referimos que en el texto MILITARES Y PODER en Venezuela, Domingo Irwin G. y Frédérique Langue, aluden al “Acto de Memoria” como interviniente en el proceso político que vive el País. Sus postulados son atribuidos a Matteo Ricci, un florentino de finales de siglo XVI en su obra maestra denominada: “JIFA” y de acuerdo con sus definiciones, podrían ser divididos en tres tipos: 1. De CONTINUIDAD. 2. De ALTERACION y 3. De RUPTURA.

El Acto de Memoria de CONTINUIDAD, es aquel que se hace como “recordatorio” de un evento considerado como perdurable. De ahí podríamos observar que en el ámbito mundial se conmemoran o celebran fechas o temporadas que recuerdan NO solo la tradición religiosa cristiana, sino de otras creencias. A nuestro juicio, constituyen eventos tales como: La Natividad de Jesucristo. La Semana Santa. El Ramadán. Los Carnavales o La Ascensión del Señor, pudiéndose extender también a la celebración de epopeyas históricas-culturales o efemérides patrias. Las fechas del 4 de julio en Estados Unidos y el 5 de Julio en Venezuela, podrían ser ejemplos de ello.

Pero parecería también que lo perdurable o persistente podría estar en el ánimo de quienes pretende divulgar o celebrar algo, ejemplo: La entrada de un Nuevo Siglo o Milenio a nivel mundial y la forma de celebración de la Fiesta de Haloween, en cualquier País. Lo cierto es que Venezuela NO hemos escapado a esas instancias del establecimiento de patrones memoriales. Como prueba de ello podemos decir que el DESGOBIERNO actual divulga el evento del 27 y 28 febrero de 1989 -denominado El Caracazo- como la REBELION necesaria, ante la discriminación y exclusión por parte del sistema político reinante y también difunde las fechas del 4 de febrero y 27 de Noviembre de 1992 -intentonas GOLPISTAS- que hoy se nos vende como la SUBLEVACION MILITAR ante la OLIGARQUIA y hasta DECRETAN días NO LABORABLES; como fechas patrias.

Un acto de Memoria de ALTERACION, podría interpretarse como la modificación del Escudo Nacional. La inclusión de la 8va. Estrella en la Bandera Nacional. La modificación del nombre de la República, el cambio del Huso Horario y así sucesivamente, el cambio de nombre las INSTITUCIONES donde destacan las Fuerzas Armadas Nacionales convertidas en Fuerza Armada Nacional, señalada hoy INCOSTITUCIONALMENTE como: “bolivariana.” Estos actos también incluyen manifestaciones de apego a los ideales tradicionales de la opresión, la guerrilla y el terrorismo, al erigir bustos o efigies de Manuel Marulanda Vélez. Alias Tiro Fijo o Ernesto -Che- Guevara o la modificación de imágenes tradicionales de la virgen María y Nuestro Señor Jesucristo que redundan en manifestaciones de DESASOSIEGO, en todo el País.

Un Acto de Memoria de RUPTURA, sería coincidente con lo escenificado cuando se DECAPITARON los Santos en la Iglesia de Nuestra Señora de París, en tiempos de la revolución Francesa, situación reeditada por el “chavismo revolucionario” al DESCABEZAR las imágenes de la Virgen María en su advocación de La Milagrosa en la Plaza Francia de Altamira. Caracas y ultrajar o guillotinar la sagrada imagen de La Divina Pastora, en diversos espacios de la Ciudad de Barquisimeto Estado Lara y en definitiva, otros actos lascivos y lesivos a las creencias religiosas, que el SOCIALISMO CUBANO, quiere que se cultiven en la sociedad venezolana, para implantar el COMUNISMO.

Pero en los actos dirigidos hacia la Memoria Colectiva, se ha manejado un instrumento utilizado como FETICHE. Nos referimos a la ESPADA DE BOLIVAR, como símbolo revolucionario. La replica de la Espada del Perú, como también se le conoce, se había reservado y guardado en la bóvedas del Banco Central y hoy se exhiben a todo público. Antes, entre otras cosas reservadas por cuestiones de Estado, estaba dirigida a honrar la majestad del GENERALATO, como símbolo del Mando en las Fuerzas Armadas Nacionales como herederas del Ejército Libertador, cuestiones que podrían ser censurables o discutibles. Pero lo más atroz, es que se haya otorgado a cuanto PILLO, DICTADOR, OPRESOR o violador de los DD.HH, haya en el Mundo. Esto incluye por supuesto a todos los acólitos que se han rendido a los pies del GENDARME de la “revolución bolivariana” solapados por el interés ECONOMICO y POLITICO, sometiéndose a los designios del régimen que proclama: Alerta, alerta, alerta que camina, la Espada de Bolívar, por la América Latina.

Pero dichos Actos de Memoria a pesar de estar estructurados presuntamente, por “recomendaciones esotéricas” o naipes predictivos; ha tenido un revés. Comenzó la Pasión y Muerte de algunos, donde se asegura que el propio Simón Bolívar El Libertador, comenzó a cobrar la afrenta. A juicio de algunos entendidos en las materias enigmáticas, se dicen que aquellos “allegados al proceso” que partieron hacia el mas allá, forman parte de LA VANGUARDIA. Esto como acotamos en un escrito anterior, echa por tierra la conformación de la “Vanguardia revolucionaria,” integrada por los encargados de acometer los cambios, para la transición del capitalismo al socialismo y de la democracia a la dictadura. Pero la MUERTE marca, otro rumbo.

De ahí también se desprende que ese sentimiento esotérico absurdo del líder ENCARNADO en Simón Bolívar. El Libertador en su regreso -por segunda vez- al paraíso terrenal, queda al margen. El “iluminado” está al desnudo y sucumbe por cuestiones naturales de Mortalidad. Su publicitada afección, echa por tierra, las presuntas condiciones de INMORTALIDAD y sus atributos de amo, señor y dueño todopoderoso, por los siglos de los siglos; pero le faltó el AMÉN. Eso explica el por qué de tanto despliegue televisivo. La causa de querer retornar al desorden y la ALTERACIÓN: ¡EXPROPIESE! Pero también pretende resarcir la etapa de MUERTE. Esa época nefasta donde se combinó el destierro a la CIUDADANÍA con una nueva interpretación del Juramento de Bolívar en el Monte Sacro, como acción punitiva contra sus adversarios.

“CONTAD CON LA MUERTE.” Pero hoy NO se necesitan MUERTES, a menos que sean aquellos producidas por voluntad del Líder cuando decida arrastrar con todo, en su camino al Sepulcro. Mientras tanto, él necesita SOBREVIVIR. Requiere de la VIDA, de la fe en la Vida, de expectativa de vida pero eso NO es; GARANTIA DE VIDA. Tiene muy poca y en la exigente Empresa por la REELECCION, se la va “hasta el ultimo aliento” y el deseo de CONTINUIDAD; le arrebata la vida.

Eso último quizás lo enfermó, más. Tal vez en sentido figurado, este más TISICO que el propio Simón Bolívar, en sus tiempos y la posteridad limitada, derivada de su Mal; NO le permitirán de nuevo ascender, al Paso de Los Andes. Se MUERE, hasta con la brisa fría del amanecer. Y NO es cuento. Pero también quiere llevarse TODO. La CONTINUIDAD política, social, económica o Histórica es la clave. El tiempo se le acabó y se encuentra ante la etapa final de RUPTURA que significa su salud. Está en el mismo sitio, en el mismo lugar y con la misma gente que lo ADULABA cuando arremetió, apresó, vilipendio, agredió, mutilo, mató, torturó y exilio; a sus OPOSITORES.

La vida es cíclica. Es cierto. La Historia reciente del país, se revierte; invadida con ACTOS DE MEMORIA COLECTIVA. A tal punto, que las próximas FESTIVIDADES NAVIDEÑAS dentro del entorno del DIABOLICO, se perfilan tan lúgubres y llenas de tristeza o dolor, tal cual como aquellas eventos de FRUSTRACION, padecidos a posteriori del 11 de abril y 22 de octubre de 2002, donde la rabia, impotencia y llanto, de venezolanos de a pie, integrados en manifestaciones CIUDADANAS observamos que sus PATIDARIOS lo vitoreaban como el propio LIBERTADOR -enfrentado con una OLIGARQUÍA- y hoy simplemente lo contemplan, como: EL ENCARNADO MORIBUNDO. ¡Qué los fieles difuntos, descansen en paz!

Cita: “Id veloces a vengar al muerto, a dar vida al moribundo, soltura al oprimido y libertad a todos."
Simón Bolívar

Coronel ® (FAV) Sammy Landaeta Millán
San José de Guanipa, 2 de Noviembre de 2011.

IMAGEN SUPERIOR:
POSPOST/Carta inédita de Simón Bolivar le enmienda la plana a Hugo Chávez

ENLACE DE PUBLICACION DEL TEXTO: Noticiero Digital


Publicado por Sammy Landaeta Millán para LA PROTESTA MILITAR el 11/02/2011 12:12:00 PM

LA PROTESTA MILITAR:¡Decreto de Aguinaldos! Por: Coronel (Ej-Ven) Manuel A Ledezma Hernández

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¡Decreto de Aguinaldos!

Coronel (Ej-Ven) Manuel A Ledezma Hernández

Comienza un nuevo mes y el individuo ~o uno de sus tantos enemigos que lo rodean~ obligan que se inicie con una crítica.
Pero esta vez me inclinaré por la opción de “la mano peluda”.
Ayer, 31 de octubre se publicó la Gaceta Oficial Nº 39.789, en ella se incluye el Decreto Presidencial Nº 8.548 de fecha 27 de octubre de 2011.
Gracias a esa “mano peluda” este año la BONIFICACIÓN DE FIN DE AÑO para todo el personal de la FAN (Fuerzas Armadas de Venezuela), Oficiales y Sub-Oficiales profesionales de Carrera, Tropas Profesionales y Alistada de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Cadetes y Alumnos de los Institutos de Formación Profesional de Oficiales y Sub-Oficiales de Carrera, se verá disminuida porque esa Bonificación, según establece el Decreto en su artículo 3º, ¡SERÁ PAGADO SOBRE EL SUELDO NORMAL!, porque no se especifica que la base de cálculo sea el ¡SUELDO O REMUNERACIÓN INTEGRAL!, tal y como ha sido señalado en años anteriores.
A continuación el citado artículo 3º:
“Artículo 3°. A los Oficiales y Sub-Oficiales profesionales de Carrera, Tropas Profesionales y Alistada de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Cadetes y Alumnos de los Institutos de Formación Profesional de Oficiales y Sub-Oficiales de Carrera, el equivalente a noventa (90) días de sueldo o ración, según corresponda.
Ahora, ¿qué hará el Ministerio de la Defensa?, ¿ordenará pagar la Bonificación de Fin de Año tal y como lo dice el Decreto y con ello generar una desmejora para todo el personal militar profesional, activos y retirados, así como para los familiares sobrevivientes?, ¿ordenará pagar tal y como lo establece la Directiva de Remuneraciones del 26 de abril de 2010, aún vigente, contraviniendo lo que dice el Decreto Presidencial?
“Por ningún concepto las máximas autoridades que integran la Administración Púbica Nacional, podrán dictar actos o celebrar acuerdos mediante los cuales se ordene o autorice exceder la bonificación de fin de año establecida en este Decreto, ni pagar montos adicionales de ninguna clase que generen un aumento del mismo.”
¿O el Ministerio de la Defensa se amparará en: “Se exceptúan de esta disposición aquellos trabajadores amparados por convenios colectivos de trabajo depositados con anterioridad a la publicación de este Decreto y aquellos regidos por estatutos o planes especiales de personal, siempre que en los mismos se prevea lapsos de tiempo para efectuar los pagos que resulten más favorables a1 trabajador, o una bonificación superior a la aquí establecida, la cual no podrá ser aumentada en ningún caso.”? Particularmente, lo dudo.
¿O el Ministerio de la Defensa hará ver al Comandante en Jefe ese error contenido en el Decreto, gracias a “una mano peluda”?
No lo sé; el Ministro Mata Figueroa está realmente muy ocupado en su campaña electoral como candidato a la Gobernación de Nueva Esparta.
El asunto es que parece que nos persigue las siete plagas de Egipto.
Si nos aumentan la remuneración, nos critican y nos quieren ver los huesos pero si nos conculcan algún derecho ¡NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE, TOMA LA PALABRA PARA DEFENDERNOS!

¿QUÉ DICE AHORA USTED SEÑOR RAMÓN GUILLERMO AVELEDO, SECRETARIO DE LA MESA DE LA UNIDAD?

¿Y USTEDES DIPUTADOS DEMOCRÁTICOS ANTE LA ASAMBLEA NACIONAL?

¿AHORA ESTA DISMINUCIÓN DE NUESTROS DERECHOS SI ES PLAUSIBLE?
Noviembre, 01 de 2011


Publicado por Sammy Landaeta Millán para LA PROTESTA MILITAR el 11/02/2011 11:00:00 AM

LA PROTESTA MILITAR:MENSAJE PERSONAL A LOS POSEEDORES DE CENTAUROS VENDIDOS POR EL IPSFA. Por Eddy Barrios

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MENSAJE PERSONAL A LOS POSEEDORES DE CENTAUROS VENDIDOS POR EL IPSFA

1. El MANUAL DE GARANTIAS de mi CENTAURO (como pudiera ser el caso del de Uds.)tiene registrada la fecha de inicio de garantías como 19 de Septiembre de 2.011 y en realidad nos los entregaron el miércoles 26 de Octubre de 2.011, en acto público y notorio con el presidente. Como podrán percatarse, eso nos reduce el beneficio de las garantías en 37 días. Yo me metí en el portal del IPSFA y elevé mi reclamo para que me corrigieran esta fecha en el referido manual. Así mismo le he llamado y dejado SMS en el celular de la AN Cárdenas, encargada de vehículos de dicha institución, en la esperanza de que me llamen. Les sugiero poner su reclamo todos aquellos que estamos igualmente perjudicados de esta manera; para que nos lo corrijan a todos.

2. El 01 Noviembre, a 5 días de haberlo recibido, me accidenté. El carro se apagó y no prendió más, y aunque tenía batería y gasolina suficientes, no daba por el arranque. Me percaté y aseguré de que no tuviera el Antirrobo (alarma) activado y nada. Como está en garantía y uno no debe tocarlos, ni buscar mecánicos de carretera, etc., so pena de perder la garantía, lo llevé a casa. Llamé al seguro ORIENTAL DE SEGUROS y dicha empresa me dijo que eso no les compete a ellos, sino a la garantía Venirauto, y que por tal razón no hacen ningún trámite en nuestro auxilio, sólo si tenemos SINIESTROS, vale decir, choques; ellos sólo me aportan el traslado en grúa. Lo llevé en tal grúa a VENIRAUTO VALENCIA donde me atendieron con amabilidad y prontitud; de hecho, me dijeron que apretaron unos conectores de una fusiblera y el carro prendió y me lo entregaron inmediatamente. Una vez que iba de regreso a casa en Puerto Cabello, por Taborda, en la parte más peligrosa, sin recepción de celular, me volví a accidentar. Por fortuna, una patrulla Pick up, de la Policía Municipal de Puerto Cabello, me auxilió y me remolcó al peaje, donde mi hijo me vino a buscar para remolcarme, por segunda vez en dos días, a nuestra casa.

Tranquilo en casa, mi experiencia mecánica me hizo revisar el MANUAL DEL PROPIETARIO y observé, en la página 113, que hay un aviso que dice que para que la batería no se descargue, se deben desconectar unas derivaciones (fusibles F33 y F34) de dicha fusiblera que ellos en VENIRAUTO VALENCIA me dicen que apretaron. Me imagino que en el tiempo en que los vehículos estuvieron “sentados” en el IPSFA, a la espera de nosotros por comprarlos, le habrían manipulado tanto esos fusibles, y presumo que con las manos sin pinzas adecuadas, lo que hace que uno tenga que hamaquearlos para aflojarlos y poderlos sacar (lo que no pasa si se usan pinzas de sacar fusibles) que aflojaron el alojamiento de dichos fusibles en su fusiblera respectiva, y los mismos quedaron como un diente flojo, bailando!. Cuando los apretaron en Venirauto Valencia, ellos pensaron que habían solucionado el problema; pero, éste se duplicó en carretera con la vibración, la que volvió a aflojar el fusible. Esto no lo pude saber en medio de esa oscurana de la autopista, sino en mi casa. Ya llamé a Venirauto Valencia y me van a solucionar el problema.

Les he contado esto con el ánimo de que si a ustedes les llegara a pasar esto, revisen esos fusibles y apriétenlos y prendan y no sufran riesgo que yo sufrí. No obstante, deben percatarse si tal fusiblera está vencida en las bases de dichos fusibles, para que reclamen, como yo hice, en Venirauto, su necesario y oportuno cambio. En realidad la falla es una simple, imputable no a la calidad del carro, sino a la manipulaciòn indebida de fusibles, que deben sacarse con pinzas especiales para tales fines, para evitar que se aflojen sus bases.

De paso, considero que el carro es muy bueno, la potencia del motor (110 caballos) es muy adecuada al bajo peso del mismo de 1.185 Kg. Vacío lo que permite alcanzar, en quinta, 120 kph con 3.250 RPM (verificado). El carro es muy cómodo, espacioso (la maleta es grande), bonito y moderno.

Por cierto, hay que aprender a usar la Alarma Antirrobo bien y configurar la computadora con nuestro propio password, etc. Esa alarma habla y todo y te da instrucciones, te recuerda fechas de servicios, etc. Me han informado quienes lo tienen desde hace años (mi cuñado) que no han tenido ningún problema con él. Me dicen que los repuestos se consiguen en los talleres y concesionarios Venirauto, más no así en los comercios privados distintos a esta gran concesionaria y que sus precios son asequibles, algo costosos en algunos ítem, porque el carro en esencia es un PEUGEOT francés.

! Que los disfruten…!

CN.Eddy Darìo Barrios Orozco
58-(0242) 361 40 64 Habitaciòn (Home).
58-(0414) 148 37 08
58-(0416) 806 71 06


Publicado por Sammy Landaeta Millán para LA PROTESTA MILITAR el 11/02/2011 10:50:00 AM

LA PROTESTA MILITAR:Gaddafi y sus Captores. Run.run.es. ¿Como Rata?

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Esta es la historia que contaron al diario El Pais de Madrid (www.elpais.com) cuatro rebeldes libios que en una alcantarilla de la ciudad de Sirte dieron con el dictador Muammar Gadaffi. En su narración señalan que se quedaron con la pistola bañada en oro del que se hacia llamar Rey de Reyes. La sorpresa para Gadafi tuvo que ser tan impactante como fue para ellos verlo escondiéndose como una rata tras haber anunciado por meses que perseguiría a sus enemigos como “las ratas que eran”.

Considero que es importante dar a conocer esta reseña del prestigioso diario para entender cual era -y sigue siendo por un tiempo- la situación del africano país petrolero.

He aquí la crónica de El Pais:

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REPORTAJE: LA REVOLUCIÓN LIBIA

"Yo capturé a Gadafi"

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Cuatro rebeldes relatan a EL PAÍS cómo descubrieron y apresaron al dictador libio en una alcantarilla de Sirte. "Cuando le vi gateando, pensé: ‘¿cómo el rey de reyes podía estar ahí como una rata?". Otro recuerda cómo le apuntó, mientras Gadafi decía: "¿Qué pasa? ¿Qué pasa?". Como trofeo guardan la pistola de oro del sátrapa. Se la quitaron antes del linchamiento

JUAN MIGUEL MUÑOZ 30/10/2011

Tímido y de apariencia enclenque, Omram Yuma Shaban se presenta con tres de sus compañeros de armas vistiendo la misma ropa que lucían el 20 de octubre, la fecha que nunca podrán olvidar. Inmediatamente, como si desearan ofrecer pruebas de que su historia es irrefutable, colocan sobre una mesa su más preciado botín: dos pistolas, una de ellas de oro; una bota de cuero negro made in London y una gorra militar. Omran enseña los trofeos con una mueca de orgullo y una tenue sonrisa. Estudiante de ingeniería eléctrica de 21 años, no es de los rebeldes libios más aguerridos, aquellos shabab (muchachos) que se lanzaron al combate contra las tropas de Muamar el Gadafi en los primeros instantes de la revuelta que nació en Bengasi, y que dos días después, el 19 de febrero, se contagió a Misrata. Es un joven tranquilo de 21 años, de voz débil y ligeramente aguda, que solo a mediados de abril decidió sumarse a los insurgentes de Libia. Su ciudad estaba siendo cruelmente atacada. “Me uní a la revolución porque los soldados de Gadafi empleaban en Misrata los métodos más sucios. En marzo, en mi barrio, cualquier hombre que salía de casa era detenido; mataban a niños, violaban a mujeres…”, comenta imperturbable. El jueves de la semana pasada alcanzó la gloria ante un desagüe repleto de desperdicios en Sirte, la ciudad natal del tirano. “No creía lo que veían mis ojos. Nadie pensaba que Gadafi estaba ahí. Es muy difícil describir mis sensaciones. Pero ahora creo que capturé al mayor terrorista del mundo, después de Osama bin Laden”, explica Omran, ahora sí, más sonriente.

Las últimas horas del dictador, el autoproclamado hermano líder, el rey de reyes, comenzaron alrededor de las ocho de la mañana del día 20. “Recibimos información de que un convoy de 50 vehículos se estaba desplazando desde el barrio 2 de Sirte. Sabíamos que Mutasim, el hijo de Gadafi, estaba en la ciudad porque mucha gente que había huido nos comentaba que lo habían visto, y al mismo tiempo supimos que la OTAN atacaba a esa hora la caravana”, narra Omran.

Ahmed Ghazal, empleado de una empresa de hostelería de 21 años; Nabil Darwish, dueño de un taller mecánico, de 25; Salem Bakir, comerciante de 28 años, y tres milicianos más acompañaban al futuro ingeniero eléctrico en la vigilancia de la zona donde el ataque de la OTAN convirtió en chatarra calcinada una docena de coches. Los soldados gadafistas se dispersaron en un intento de fuga tan desesperado como inútil, y los siete shabab se esmeraron en rastrear la árida zona mientras decenas de rebeldes se sumaban a la búsqueda. “Los militares se escondían en la cercana estación eléctrica y en los árboles. Hubo duros combates, pero matamos a muchos de ellos y a otros los apresamos. Los soldados de Gadafi se dividieron; unos querían entregarse y otros prefirieron luchar”, relata Omran, quien, como sus colegas de comando, parece huidizo, hombre de pocas palabras con el extranjero.

A 200 metros del amasijo de hierro del convoy -los cadáveres en descomposición permanecieron seis días en el lugar-, se extienden dos conductos de cemento bajo una carretera que sirven para evitar inundaciones. Fue la última distancia que recorrió a pie el dictador en este espacio abierto, con muy escasa vegetación, un pésimo lugar para descubrir un escondite. “En un extremo de las tuberías, uno de los 15 soldados ahí guarecidos levantaba la bandera blanca, pero al otro lado de la carretera, a solo 20 metros, los gadafistas seguían disparando. ‘Nuestro líder está aquí’, gritó de repente el soldado dispuesto a rendirse. Pero no imaginábamos ni por un momento que ese líder era Gadafi”, prosigue su relato.

Aniquilados algunos de los uniformados y rendidos a los rebeldes otros militares de los más leales al antiguo régimen, Salem Bakir se aproximó a la salida de la tubería. Fue el instante decisivo, el que esperaban ansiosos desde el 17 de febrero la gran mayoría de los libios, el que todos en este país árabe aseguraban que tarde o temprano acabaría por llegar.

“Durante toda mi vida” prosigue Bakir, “cuando veía el convoy de docenas de vehículos que trasladaba a Gadafi desde Trípoli a Sirte, pensaba que era un rey o alguien sobrehumano. Yo le vi el primero cuando ya estaba fuera de la tubería y a dos metros de mí. Me quedé conmocionado y paralizado. Pero toqué el Corán que llevo en el bolsillo, y eso me dio fuerzas para chillar: ‘¡Aquí está Gadafi!, ¡aquí está Gadafi!’ Le dije que soltara su arma tres veces, pero no lo hizo. Y él me dijo: ‘¿Qué pasa?, ¿qué pasa?, ¿qué pasa?”.

Omran, que manejaba en ese instante una ametralladora, saltó de la camioneta sobre el cuerpo ya ensangrentado del sátrapa, metro y medio por debajo del asfalto. “Yo estaba viendo al otro lado de la tubería que los militares dejaban fusiles en el suelo, pero aún los tenían en las manos y podían disparar. Me dio miedo. Entonces me abalancé sobre Gadafi y le quité una de las pistolas, la que no es de oro. No sé de dónde me salió la fuerza”, cuenta Omran. Grupos de sublevados condujeron sus camionetas a toda velocidad hacia el lugar. Ahmed Ghazal, el empleado de hostelería, recuerda: “Cuando le vi gateando y mirando con la cabeza ladeada, pensé: ‘¿Cómo el rey de reyes podía estar ahí como una rata?’ Esa imagen me acompañará todas las noches de mi vida cuando me vaya a dormir. Recogí su bota y su gorra”. Y minutos después, en pleno tumulto, entre alaridos de alegría y proclamas de Alla uh Akbar (Dios es grande), el macabro espectáculo del linchamiento, las patadas y bofetadas contra el déspota indefenso y aturdido que ruega clemencia mientras es vapuleado. Muchos rebeldes grabaron la brutal agresión con sus teléfonos móviles.

Un reguero de sangre, tal vez del dictador, todavía pinta el pavimento de la carretera desde la que partió una ambulancia con Gadafi como paciente, o como reo al que se iba a ajusticiar. Cientos de nombres de guerrilleros y de sus ciudades de origen están escritos en el cemento que bordea la salida de los conductos. Como lo están dos fechas que quedarán reflejadas en los libros de historia y marcadas de manera indeleble en la memoria de todo libio. Lucen en tinta roja en la pared de la cercana central eléctrica: 17 de febrero, día del nacimiento de la revuelta, y 20 de octubre de 2011, fecha de la muerte del caprichoso gobernante.

No se sabe con precisión cuándo ni quién le descerrajó los balazos en la cabeza y en el abdomen a Gadafi, aunque al menos dos insurrectos se vanaglorian de haber asesinado al dictador. Lo cierto es que el viernes 21 de octubre, los cadáveres de Gadafi, de su hijo Mutasim, y de su ministro de Defensa, el general Abu Baker Yunes Yaber, eran expuestos en la cámara frigorífica del mercado central de Misrata. Cuatro días pudieron los libios comprobar in situ que el tirano -42 años después del golpe de Estado que derrocó al rey Idris, pospuesto en una ocasión porque en marzo de 1969 ofrecía un recital en Bengasi la afamadísima cantante egipcia Um Khultum- era historia. Cuando un par de días después de la batalla de Sirte arreciaron las críticas de varias ONG internacionales al Gobierno rebelde por las violentas circunstancias del deceso -los Gobiernos occidentales no han puesto precisamente el grito en el cielo-, fueron cuidadosos los milicianos a la hora de colocar la cabeza de Gadafi ladeada hacia su izquierda para ocultar el tiro en la sien, y también de tapar con una manta el orificio de bala que Mutasim presentaba en la garganta.

Y es que si los preceptos islámicos que prescriben la sepultura a las 24 horas de la muerte no fueron respetados por los devotos milicianos misratíes, mucho menos se iban a preocupar por la protección de los derechos humanos, cuya violación han padecido tantos libios de modo tan flagrante. Ahora se anuncia una investigación sobre el presunto asesinato a sangre fría -por mucho que los ánimos fueran ardientes- de Gadafi y Mutasim, que aparece en otras grabaciones charlando con rebeldes, herido levemente, fumando y bebiendo agua. Sea cual fuera el resultado de esas pesquisas, resulta muy difícil encontrar a algún libio que hubiera preferido el juicio al dictador. La mayoría dice abiertamente, emulando el gesto de disparar, que lo prefieren muerto. No debería costar demasiado localizar a los dos individuos que afirman ante la cámara de un teléfono móvil haber acabado con la vida de Gadafi. Se les ve con toda nitidez.

En toda Libia explotó el jolgorio tras conocerse el acontecimiento. Cientos de miles de entre los seis millones de hombres y mujeres que pueblan Libia, incluidos niños y niñas, celebraron en las plazas y calles la desaparición de quien les ha amargado la existencia durante cuatro décadas de arbitrariedad, en las que frecuentar una mezquita podía bastar para purgar seis años de cárcel, como le sucedió al piloto de líneas aéreas Mohamed Darwish, que acudía habitualmente al templo de su barrio en Trípoli porque se quedó sin empleo tras el embargo a la aviación comercial que Estados Unidos impuso a Libia en la década de los ochenta del siglo pasado.

Pero si hay una ciudad en la que la algarabía fue desbordante, esa es Misrata. Cuentan los lugareños de esta ciudad de 400.000 habitantes aproximadamente -sin censo ni estadísticas, los cálculos son en Libia muy complicados- que solo en una hora murieron cuatro personas, víctimas de los disparos al aire de los enfervorecidos combatientes que expulsaron a los soldados y mercenarios gadafistas el 24 de abril tras una atroz carnicería de dos meses. Porque el 19 de febrero murió el primer mártir, a los que Gadafi tildaba de “ratas”. Era Jaled Mustafá Abu Shajma, nacido en 1968. Cuatro días después cayó la primera granada sobre Misrata. Cerca de 3.000 vecinos -cientos de ellos civiles inocentes- han perecido solo en esta localidad. Sus fotografías se observan ahora junto a una copia del certificado de defunción de Gadafi en el improvisado museo de la guerra, situado en la calle Trípoli devastada por las explosiones, y donde también se yergue la escultura metálica del puño que aplasta el avión de Estados Unidos, un símbolo del poder de Gadafi que los luchadores de Misrata transportaron a su ciudad desde Bab el Azizia, el bastión del autócrata en la capital, una vez que a finales de agosto conquistaron Trípoli. El arrojo de los milicianos de Misrata fue crucial. Ahora se enorgullecen de ser los primeros -los compañeros de Zintán, en las montañas de Nafusa, en el oeste libio compiten en valentía- que quebraron el triple muro de cemento de ese baluarte del régimen.

Tiene fama Misrata de ciudad emprendedora, de contar con avispados hombres de negocios, y de no haber dado un paso atrás en la contienda. Incluso los sordomudos, presentes el viernes en una celebración multitudinaria, se unieron a la desigual pelea. Sedik el Fituri, empresario de 52 años, posee una compañía de grúas y de camiones de transporte pesado. Ha gastado 400.000 dinares (unos 220.000 euros) en una guerra en la que se transformó en comandante de una brigada. Todo su material ha resultado dañado sin remedio. “Lo he perdido todo, pero soy feliz. El 6 de marzo, los militares de Gadafi entraron en Misrata y los matamos a casi todos. Les tendimos trampas en las que cayeron porque no conocían la ciudad. Ese día supieron que aquí había un ejército. Unos 50.000 hombres empuñaron las armas. Escucha… Mi esposa, cuando veía a mis hijos descansando o durmiendo en casa, les decía: ‘Tomad las armas, levantaos e id a luchar’. Ingeniosos, cuando el enemigo parapetó francotiradores en los edificios en el campo de batalla de la calle Trípoli, los rebeldes colocaron pilas con luces en perros y gatos para que los francotiradores dispararan y poder así localizarlos. Solo en Zintán y en Misrata hemos combatido desde el primer día. Aquí preferimos morir a retroceder. Además de los fallecidos, tenemos 40.000 heridos, 1.000 personas han sufrido amputaciones, y 100 han quedado ciegos. En Bengasi, sin embargo, detuvieron la guerra muy pronto, y eso permitió a los gadafistas concentrarse en atacarnos a nosotros. Misrata ha sido la ciudad más castigada”, apunta El Fituri con un deje de amargura hacia los compatriotas de la cuna de la rebelión.

Es ese cruento asedio medieval a la ciudad lo que ha propiciado la venganza también despiadada de las milicias de Misrata en Sirte, la aldea beduina en la que nació hace 69 años Gadafi, quien pretendió convertirla en capital del país y en puerto franco. En ella construyó el centro de convenciones Ouagadougou, un faraónico complejo ahora hecho trizas en el que se celebraron cumbres de la Unión Africana. Y aunque muchos libios denuncian que se construían viviendas a sabiendas de que nadie iba a vivir en ellas, con la única pretensión de otorgar a la localidad una apariencia de grandeza, el respaldo al dictador era abrumadoramente mayoritario en Sirte. Y si ahora son pocos -Abdelaziz al Farjani es uno de ellos- los que chillan “Muamar, Muamar” alzando los brazos con los puños cerrados, imitando al dirigente derrocado, es porque la ciudad presenta un panorama fantasmagórico. El éxodo ha sido total. No hay agua, ni luz, ni comida. Sus 80.000 habitantes se han fugado al desierto o a Sabha, 700 kilómetros al sur de Trípoli. Personas cargando colchones en camionetas, rumbo a sus jaimas en el Sáhara, es la imagen más frecuente estos días.

Que la destrucción en Sirte no tiene parangón en Libia lo admite incluso el comandante El Fituri. Da la bienvenida al barrio 2, el distrito desde el que partió el último convoy de Gadafi, una pintada rebelde: “Sirte, la nueva Leptis”, reza el escrito en alusión a las espléndidas ruinas romanas de Leptis Magna, ubicadas un centenar de kilómetros al oeste de Misrata. La casa de Al Farjani es solo un ejemplo. Los boquetes de los proyectiles la han machacado con saña. Ningún edifico se ha librado. Los lugareños comparan Sirte con Grozni, la capital chechena destruida por el Ejército ruso en la década de los noventa. El panorama en varias calles es, efectivamente, muy similar. Algunas mezquitas están desechas y su minarete ha sido desmochado; las estaciones eléctricas, también; las escuelas arrasadas saltan a la vista tanto como los hospitales saqueados. En una semana se recogieron de las calles y de entre los escombros unos 400 cuerpos. El jueves todavía apestaba a muerto en la avenida 1 de septiembre, fecha del golpe que aupó al poder al dictador.

En Sirte, claro está, los roedores son quienes se alzaron contra la tiranía. “Los milicianos son ratas. Aquí respaldábamos a Gadafi, que dormía cada noche en una casa diferente. Cuando cayó Trípoli, vino aquí, pero no sabemos exactamente cuándo”, señala Ibrahim, un estudiante de medicina de 20 años a las puertas de un hospital que ya no lo parece. Aunque se tratara de su ciudad natal, ningún experto militar se explica por qué el tirano eligió Sirte para refugiarse tras su huida de la capital. Es una ratonera. Pero la prefirió al más seguro desierto. Muchos aluden a su mentalidad y aducen que el carácter de quien viajaba al extranjero con sus jaimas a cuestas para sentirse como en casa jugó un papel decisivo. Siempre prometió Gadafi que jamás abandonaría su país y que moriría en Libia, fueran cuales fueran las circunstancias. Y cumplió su palabra.

Desde el 15 de septiembre, el cerco a Sirte fue completo. El coronel Abderrahim al Agili, natural de Bengasi, es uno de los jefes rebeldes que atenazaron esta población por el flanco oriental. “Es difícil saber”, explica, “cuántos milicianos han combatido porque vinieron grupos de muchos lugares. Pero alrededor de 15.000 rodeamos la ciudad. La mayoría de los 80.000 habitantes de Sirte se han ido al desierto, hacia el sur. Al oeste no van porque está Misrata. Es cierto que los shabab de Misrata han sido muy agresivos. Fue una venganza. No se les puede controlar”. Sorprende la naturalidad con que los insurrectos admiten los desmanes cuando se les pregunta por el evidente pillaje. En la gran avenida del 1 de septiembre no queda una tienda sin asaltar. “Es verdad que muchos milicianos robaron en los comercios”, reconoce en un espléndido inglés el estudiante de ingeniería Ahmed Meshri, miliciano durante los últimos meses. Dice, con la boca pequeña, que se buscará y castigará a los culpables. Pero da la impresión de que no cree sus palabras. La orgía violenta durante las últimas jornadas de la batalla de Sirte estremece.

No se repararía en ello si no lo explicara el melenudo Abdelmulá Saleh, otro declarado partidario del coronel Gadafi, en la recepción del devastado hotel Mahari, en cuyo césped frente al Mediterráneo fueron hallados 53 cadáveres tiroteados, muchos de ellos maniatados. Saleh apunta a las manchas negras en una pared enyesada que da al vestíbulo, bajo una barandilla de la primera planta. “¿Sabes lo que es? Son marcas de los zapatos de los ahorcados, de sus pataleos antes de morir. Los colgaron con esa manguera roja de bomberos”, cuenta indignado. “También encontramos hombres degollados en una mezquita y decenas de muertos en el hotel”, añade enojado, antes de hacer una distinción que comparten las escasas personas que pululan por la población.

Los vecinos de Sirte atribuyen el monopolio de los crímenes a los insurrectos de Misrata. El treintañero Abdelhamid, semblante muy serio, no disimula el rencor que guarda hacia los luchadores de la ciudad situada 240 kilómetros al oeste. También admira al dictador y comprende el precio que se paga en toda guerra. Es dueño de un comercio de artículos de fotografía en la que no queda nada. Es la norma: todos los establecimientos tienen un aspecto desolador. “Los guerrilleros de Bengasi, mía, mía”, explica con una expresión libia que significa perfecto. “Fueron”, agrega Abdelhamid, “combatientes justos. No hicieron nada horrible”. Los pocos ciudadanos que continúan en la ciudad, inundada varias de sus calles por las cañerías reventadas, rumian su desgracia. Unos pocos cientos de hombres barren calles de escombros, retiran farolas caídas de la calle principal y cables de alta tensión de los suelos de la periferia, al tiempo que saludan -a la fuerza ahorcan- a los rebeldes que patrullan la ciudad.

Jaled observa los tremendos destrozos en el bloque de viviendas en el que residía. Su madre espera en las escaleras. El camión cargado de enseres está listo para partir destino al destierro. “Nos vamos a Samsum, a unos 150 kilómetros al sur de aquí. Viviré en una tienda. Lo peor es que no podremos regresar a Sirte hasta que no se reparen todos los destrozos. Si todo se arregla, volveré”. Sabe Jaled que largo lo fía. Que en un país arrasado por una guerra de ocho meses, Sirte no va a ser la prioridad en la reconstrucción. Y aunque lo fuera, los daños son de tal magnitud que pasará mucho tiempo antes de que todo pueda volver a la normalidad. Por no hablar de la reconciliación, uno de los objetivos declarados de las nuevas autoridades, una misión que se antoja una tarea de titanes.

Hassan al Osta, un economista de Misrata, es de la opinión de Fathi Terbil, el abogado defensor de las víctimas de la más célebre matanza del régimen, la perpetrada en junio de 1996 en la prisión tripolitana de Abu Salim, cuando 1.270 presos, muchos de ellos activistas políticos, fueron acribillados y despedazados con granadas y ametralladoras en los patios de la cárcel. “La violencia de ahora provocará que la gente deteste la revolución”, declaró días atrás Terbil, también miembro del Consejo Nacional Transitorio, el organismo rector del alzamiento. “Los saqueos en Sirte son algo inaceptable porque por cosas de este tipo nos levantamos contra Gadafi”, corrobora Al Osta.

Y mientras Sirte, Zlitan y Bani Walid, feudos del régimen depuesto, son ahora ciudades despobladas, Misrata vive una celebración permanente, solo teñida por la seriedad que impone la visita al museo de la guerra, un escaparate al aire libre de granadas, tanques, proyectiles de todo calibre… Los desfiles militares, en los que marchan las camionetas con las armas montadas, uno de los símbolos de la rebelión, se suceden un día sí y otro también; los helicópteros sobrevuelan la ciudad con la nueva bandera tricolor (la monárquica verde, negra y roja) colgando de sus tripas; se entregaran diplomas, flores y un Corán a los familiares de cada una de las víctimas rebeldes, cuyos nombres se leen uno a uno; los niños posan para ser inmortalizados con los fusiles de sus padres; los pilotos de guerra que rechazaron obedecer las órdenes del dictador y volaron hacia Malta o lanzaron las bombas sobre el desierto son vitoreados; las ambulancias, los camiones de bomberos, incluso los vehículos de recogida de basuras, son aplaudidos por los misratíes. Y los insurrectos armados bailan dando palmadas y cantando en la base militar, a 10 kilómetros de Sirte, desde la que organizaron el asedio. El estribillo, que rima en árabe, viene a decir: “Quien hiere a Misrata recibirá fuego. Gadafi, espera, espera, en Misrata te pondremos bajo tierra”. –

FUENTES: El Pais / RUNRUN.es


Publicado por Sammy Landaeta Millán para LA PROTESTA MILITAR el 11/02/2011 09:48:00 AM