Archivos diarios: 20 enero, 2013

LA PROTESTA MILITAR:El reto de la Fuerza Armada. Por. Fernando Ochoa Antich.

imagesFOA.jpg
El reto de la Fuerza Armada
Fernando Ochoa Antich
La Fuerza Armada en Venezuela ha sido siempre centro de nuestra historia. Desde que Juan Vicente Gómez la creó como una institución permanente del Estado, a principios del siglo XX, el pueblo venezolano se formó el criterio, para bien o para mal, de que los militares deben resolver nuestras delicadas crisis históricas. Así ocurrió en 1935, en 1945, en 1948, y en 1958. En todas esas oportunidades, la Fuerza Armada logró preservar la paz y la tranquilidad ciudadana al mantener su unidad interna por encima de las grandes tensiones políticas que, como es natural, surgieron en cada una de esas crisis históricas. La Fuerza Armada tiene dos formas de intervenir: el uso de la fuerza o como grupo de presión. Así lo hicimos desde 1958 hasta 1998. Justamente, ese es el inmenso reto que hoy tienen sus integrantes.
Esa trascendente unidad interna de la Fuerza Armada sólo puede lograrse, en una sociedad totalmente dividida como es actualmente la venezolana, si los cuadros militares entienden que deben guardar una total imparcialidad en el conflicto político que enfrenta nuestra sociedad, cumpliendo cabalmente el artículo 328 de la Constitución Nacional. Esa es la razón por la cual debo protestar, como ciudadano y general retirado, la intervención absolutamente politizada que tuvo esta semana Nicolás Maduro, en el teatro de la Academia Militar, ante un numeroso grupo de oficiales. Es inaceptable, que se haya dedicado, por más de una hora, a sembrar el odio contra millones de venezolanos que se oponen al gobierno de Hugo Chávez por considerar que no ha sido capaz de resolver los grandes problemas nacionales.
Tampoco puede aceptarse que, en dicho acto, se haya tratado de glorificar una felonía militar contra un gobierno constitucional que produjo la muerte de 34 compañeros de armas y la cual fracasó estruendosamente ante el rechazo de la mayoría institucional de la Fuerza Armada y la indiscutible incapacidad militar de Hugo Chávez. Además, Venezuela no es una revolución ni un Estado socialista como trató de promover ilegalmente en dicho acto Nicolás Maduro, sino un “Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.
El almirante Diego Molero, ministro de la Defensa, aprovechó el acto para leer un comunicado en el cual la Fuerza Armada manifestó su opinión con relación a la actual crisis política. Yo quedé ingratamente sorprendido de su contenido por considerarlo imprudente y parcializado. Sin justificación alguna coloca a la Institución Armada en medio de la polémica nacional al respaldar una interpretación constitucional totalmente cuestionada. En el comunicado se expresan tres ideas fundamentales: “La Fuerza Armada respeta, acata y hará cumplir la decisión del Tribunal Supremo de Justicia”; “ratificamos la subordinación y lealtad institucional a nuestro comandante en jefe Hugo Chávez”; “y exhortamos a todos los sectores a salvaguardar la estabilidad y la paz de la República, y a respetar la voluntad popular”.
El contenido del comunicado muestra que la Fuerza Armada no ha percibido plenamente la gravedad de la crisis institucional. Esto no me sorprende. Es demasiada la propaganda oficial. De todas maneras, deberían haber tomado en cuenta la opinión de connotados constitucionalistas que han criticado severamente la decisión tomada por el Tribunal Supremo de Justicia. No es posible aceptar que Hugo Chávez por haber sido reelecto, no tenga la obligación de juramentarse, concediéndole un tiempo indefinido para hacerlo. El colmo fue mantener que el anterior gobierno podía continuar en funciones sin considerar el fin del período constitucional. Los objetivos de la maniobra son dos: permitir a Nicolás Maduro fortalecer su imagen presidencial y preservar el poder de la camarilla gobernante contrariando la voluntad de Hugo Chávez.
Esta manera de actuar compromete el prestigio y el destino de la Fuerza Armada. Los Altos Mandos deben conocer esta realidad. Es necesario producir una inmediata rectificación. Eso es posible. Se requiere establecer una política que, por discreta, permita a la Institución Armada transformarse en un factor de equilibrio en caso de que la situación política se agrave. Un aspecto fundamental de esa política es lograr que el gobierno nacional le ponga punto final al intervencionismo cubano en Venezuela y que se resuelva la crisis constitucional existente. Si se logra avanzar en estos aspectos se puede influir para lograr un acuerdo entre el PSUV y la MUD que permita una convocatoria a elecciones, justas y equitativas, a la brevedad posible. No es utopía. Eso se puede lograr si la Fuerza Armada lo exige con la fuerza requerida…

Caracas, 20 de enero de 2013.
fchoaantich.


Publicado por Blogger para LA PROTESTA MILITAR el 1/20/2013 11:06:00 p.m.

LA PROTESTA MILITAR:Willie Colón y Willy Cochez. Limpiando el rostro de un continente extraviado . Por: Anton io Sanchez García.

5952151.jpg
Limpiando el rostro de un continente extraviado
Por: Antonio Sánchez García
Domingo, 20 de enero de 2013

Es cuando en medio de esta inmoralidad innominada salen las voces de Willie Colón y Willy Cochez a poner los puntos sobre las íes. Un gesto inolvidable que enciende una lucecita de esperanza

Conozco a Willie Colón desde que grabara CARIBE junto a Soledad Bravo, del que fue su productor musical y yo el productor ejecutivo, hace 30 años. Un trabajo conjunto que se prolongó por tres largos meses y nos permitió conocernos y entablar una relación respetuosa, cordial y amistosa. Willie Colón es un hombre sencillo, humilde, de raíz popular, tímido, franco y directo, sin presunciones artificiales, falsos devaneos intelectuales ni pretensiones literarias. Ni muchísimo menos políticas. Pero inmensamente talentoso, creativo, original y honesto. Un hombre capaz de sacrificar la fama, el poder y la gloria por defender sus ideas. Y de responder con generosidad al respaldo que se le haya brindado.

Sin su inmensa creatividad y su empuje no hubiera surgido ese impactante movimiento musical que le dio voz y figura a la presencia latina en los Estados Unidos. Esa salsa brava que vino a conmover el desarraigo de esos barrios broncos de las grandes ciudades norteamericanas – de Nueva York a Chicago y de San Francisco a Los Ángeles – y que pudo competir con el rock en influjo y definición de una cultura propia, que recogía sus acentos de los suburbios portorriqueños y dominicanos, panameños y cubanos, para conquistar luego las barriadas populares primero del Caribe y luego de toda Suramérica. Para llegar a Europa y al resto del mundo. En el principio de ese vasto y conmovedor movimiento cultural estuvieron esos dos muchachos del Bronx, rebeldes, desenfadados, sencillos y corajudos que fueron Willie Colón y su compañero Héctor Lavoe, al que lo unió una auténtica hermandad.

altAl embajador panameño Willie Cochez lo conocí en un viaje que realizamos a Washington con Ismael García, Juan José Molina, Wilmer Azuaje, Milos Alcalá y Mauricio Poler, con el fin de denunciar los sistemáticos abusos y violaciones a los derechos humanos que cometía el régimen de Hugo Chávez contra una oposición acorralada, indefensa y desasistida por una comunidad internacional absolutamente indiferente a lo que sucedía en el país que, contradictoriamente, mayor generosidad y respaldo mostró frente a casos similares en el pasado de la región, tanto de los países centroamericanos dominados por añejas dictaduras caudillescas como las terribles dictaduras militares de los países del llamado Cono Sur. E incluso de la España franquista.

Acababa de triunfar en Panamá el presidente Ricardo Martinelli y todo el mundo alababa su sabiduría en la escogencia y nombramiento de Willy Cochez, como le conoce todo el mundo, para un cargo tan delicado como el de ser su Embajador ante la OEA en un momento tan difícil como el que atraviesa la región. Un hombre de inocultable reciedumbre democrática, de ideología socialcristiana, amigo y compañero no sólo de los socialcristianos venezolanos, sino de toda su clase política, habiendo vivido largos y muy fructíferos años de su vida en Caracas. Era, pues, una escogencia inteligente y apropiada para un foro que se vería enfrentado a difíciles situaciones. Tal cual se demostraría luego, no sólo con el caso de Venezuela, sino de Honduras y Paraguay. Agudizada su gravedad por la insólita injerencia de Brasil y Cuba, aliados con la Venezuela chavista en un proyecto de dominación continental que sigue los lineamientos establecidos fundamentalmente por Fidel Castro y Lula da Silva a través del instrumento continental creado a tal efecto, el llamado Foro de Sao Paulo. En el que confluyen todas las organizaciones de la extrema izquierda castrista, incluidas las guerrillas narcoterroristas. Esta vez, y por primera vez en su historia, apoyadas por gobiernos abierta o tendencialmente dictatoriales, como los de Bolivia, Ecuador y Nicaragua, o subrepticiamente cónsonos con la vocación injerencista del castrismo cubano, como Brasil, Uruguay y Argentina. Y a los que se uniría la Hondura de Zelaya y el Paraguay de Fernando Lugo. Todos los cuales creen compatible el respeto y la subordinación a sus estructuras democráticas en lo interno, y el respaldo al expansionismo castrochavista en lo internacional. En el caso del Brasil, tras un proyecto imperial de muy difícil explicación.

Por primera vez en la historia de América Latina, un proyecto de dominación continental, de naturaleza caudillesca, militarista y dictatorial, de esencia antidemocrática y antiliberal y, enmascarada en un neo socialismo populista, amalgamaba a la izquierda marxista de la región. Con un nuevo proyecto, nuevos actores, un nuevo discurso y el inmenso poderío financiero brindado por un gobernante desequilibrado, irresponsable, mesiánico y delirante, capaz de encender las hogueras de la conspiración, la desintegración y el caos con el uso de sus inmensas reservas petroleras. Sin la menor consideración a las nuevas coordenadas de la política mundial, visto el fracaso estrepitoso de los llamados socialismos reales. Pero ante la absoluta indiferencia, la apatía e incluso la silente o sonora complicidad de gobiernos indudablemente democráticos, como los de Chile, Perú, Colombia, México o Costa Rica. Un caso digno de Ripley.

Escribo sobre Willie Colón y Guillermo “Willy” Cochez, porque desde ámbitos tan distantes y aparentemente desconectados como la diplomacia y el espectáculo han irrumpido volcánicamente en la adormecida opinión pública latinoamericana para llamar la atención sobre un caso insólito y rocambolesco: el de un presidente de una república supuestamente constitucional y democrática que desaparece de la faz del planeta, se somete en La Habana a una gravísima cuarta operación quirúrgica para paliar los espantosos dolores de un cáncer terminal, cae en el misterio más insaondable hasta desatar los más estrambóticos rumores, se ve imposibilitado de asistir a su juramentación como nuevo presidente de la República y su partido y las instituciones por él controladas deciden, violando todos los preceptos, leyes y tradiciones aceptadas y reconocidas en el mundo entero, autorizarlo a permanecer ausente tanto tiempo como el que sea necesario para su recuperación – sin especificar plazos -, reconociéndole su legitimidad de manera automática y amañando unos nombramientos que transgreden todo el ordenamiento constitucional de la República. Convertida, por ese desconcertante e inédito procedimiento, en una realidad farsesca, comediante, írrita y, naturalmente, dictatorial y avasallada. Toda vez que los verdaderos amos políticos de esa nueva Venezuela, como lo ha subrayado con valentía el embajador Cochez en la OEA, son el dictador cubano Raúl Castro y su jefe de seguridad, el policía Ramiro Valdés.

Esta usurpación, digna de una tragicomedia de Valle Inclán, no pudo menos que llegar a la OEA, el foro de natural competencia para discutir estas aberrantes anormalidades. Es cuando luce el descaro, por no decir, el inmoral caradurismo de su Secretario General y la ominosa complicidad de todos los países miembros. Que la consideran tan lógica como una lluvia de salamandras o un concierto de alpargatas. Es cuando en medio de esta inmoralidad innominada salen las dignas voces de Willie Colón y Willy Cochez a poner los puntos sobre las íes. Un gesto inolvidable que enciende una lucecita de esperanza en un continente sumido en la corrupción, la alcahuetería y la desesperanza.

sanchezgarciacaracas

FUENTE: Analitica.com


Publicado por Blogger para LA PROTESTA MILITAR el 1/20/2013 05:26:00 p.m.

LA PROTESTA MILITAR:¡Cubanísimo! Por: Carlos Blanco. El Universal.

foto_carlos.jpg
TIEMPO DE PALABRA

"Enunciar la ilegitimidad del régimen es levantar las banderas de la libertad"

CARLOS BLANCO | EL UNIVERSAL

domingo 20 de enero de 2013 12:00 AM

¡Cubanísimo!
El centro de la recuperación democrática en Venezuela pasa por romper los vínculos de dependencia política, administrativa, simbólica, militar y estatal, en general, con Cuba. Desde aquella frase de Raúl Castro, según la cual Venezuela y Cuba eran "la misma cosa" hasta hoy, la dependencia no ha hecho sino aumentar hasta llegar a esta vergonzosa situación.

Son muchos los hechos que revelan este bochornoso contexto. Los albaceas políticos de Chávez han considerado que el lugar para limar sus diferencias, llegar a sus trémulos acuerdos, enviar sus desangelados mensajes, es el aeropuerto de La Habana bajo la sardónica vigilancia de Raúl Castro. La ignorancia histórica que parece poseer, como si se la hubieran ganado en combates intelectuales en la Sierra Maestra, el Trío venezolano de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Rafael Ramírez, le impide ver cómo su dependencia a Cuba es tan fuerte como el rechazo que suscita.

El mundo presencia, tal vez con cinismo, cómo Venezuela no tiene Comandante en Jefe de su Fuerza Armada porque el que era hasta el 10 de enero no se juramentó; pero aun para aquellos que se han tragado la historia "sobrevenida", también resulta inusitado que el Comandante en Jefe de la FAN no se comunique con sus subordinados -Ministro de la Defensa, Comandante Estratégico Operacional y Comandantes de componentes- o, peor aún, que esté bajo los "cuidados intensivos" del Comandante en Jefe de una fuerza militar extranjera.

Como paciente, Chávez podría ser visitado y "visto", como al parecer los hacen miembros de su familia y los integrantes de la prótesis gobernante venezolana, el triunvirato. Pero, como alegado Presidente de la República, capaz de designar -según han mentido- a un nuevo ministro, debería estar en condiciones de ejercer su indelegable comando militar.

Es posible que algún oficial visitó o pueda visitar a Chávez. Sin embargo esto no tiene nada que ver con el ejercicio de una función delicada e intransferible para quien quiera que sea el Presidente de la República.

ILEGÍTIMOS. Estos enredos han puesto en evidencia que el centro del poder que queda se ha trasladado a Cuba. No se trata de que el Trío viaje a ese país y cuando lo haga el poder se traslade. No es así. Es que se trasladan para superar sus debilidades y, exhaustos, buscan ejercer el poder que se ha radicado en La Habana. El poder no va con ellos: está allá.

¿Cuál y cómo es el poder que desde la isla se ejerce en Venezuela? Ese poder es una mezcla del símbolo que representa Chávez, administrado por el Buró Político del Partido Comunista de Cuba, personificado a su vez por un zángano sagaz, Raúl Castro. Es como el brujo que desarrolla un ritual cerca de donde se encuentra el cuerpo agobiado del símbolo que invoca y, una vez en trance, explica, expresa e interpreta, lo que aquel cuerpo no puede decir. Es el insólito espectáculo de cómo un personaje que se construyó a sí mismo a través de su locuacidad irrefrenable, ahora mudo, ha sido tomado por interpuestas e interesadas personas.

Venezuela es un país institucionalmente paralizado y sólo mueve una extremidad, el dedo meñique o los ojos, cuando en Cuba se constituye una decisión arreglada entre la cúpula cubana, el Trío patético y el uso simbólico de Chávez.

Por tal razón, denunciar la ilegitimidad del impreciso ejercicio de Maduro no es ningún radicalismo como piensa el gobierno y algún descaminado sector de la oposición. Desconocer la legitimidad de lo tratan de hacer creer que Maduro puede hacer, no significa llamar a no pagar impuestos, comerse la luz roja de los semáforos, andar desnudos en la Plaza Bolívar, quemar cauchos en cada esquina o convocar a una guerrilla en el cortafuegos de El Ávila. Denunciar la ilegitimidad del gobierno que rige hoy a Venezuela comporta básicamente construir una narrativa y una política sobre lo que deberá acontecer en Venezuela en un mes, en un año o en un siglo; pero que deberá acontecer para el rescate de la democracia. Veamos.

LA POLÍTICA AL MANDO. Se harán de seguidas algunas analogías -léase bien, analogía no es algo idéntico sino que tiene algunas semejanzas. Cuando Hitler ocupó Francia y un sector civil y militar de la sociedad francesa decidió "colaborar" con el régimen para evitar -pensaban- males peores, hubo un hombre excepcional, el general Charles De Gaulle, que desde Londres en 1940 en solitario llamó a resistir de todas las maneras, a no plegarse. En ese momento lo hacía sin apoyo. No sabía De Gaulle que sus palabras inspiradoras serían la convocatoria a uno de los movimientos más heroicos de resistencia que recuerde la humanidad. En el momento que De Gaulle habló eran sólo palabras, ideas, una actitud de principios, enarbolar valores; luego fue lo que fue. O lo que hizo Winston Churchill que en 1941 en una escuela lanzó uno de sus pensamientos más incitantes, precisamente cuando Hitler arrasaba Europa y se proponía tomar Inglaterra: "nunca, nunca, jamás, rendirse". Y este hombre condujo a su país y al mundo, junto con los líderes de EEUU, Francia y la Unión Soviética, a la victoria en 1945.

Enunciar la ilegitimidad del régimen imperante en Venezuela es levantar las banderas de la libertad en medio de un desierto de complicidades, desvaríos, pragmatismos. Es decirle al mundo: ustedes podrán avalar lo que quieran, pero acá no hay democracia; se impondrán porque tienen la fuerza pero como dijo Unamuno "no convencerán"; sí, tienen el poder para obligarnos a hacer cosas que no queremos (como concurrir a elecciones amañadas) pero no por obligarnos dejamos de denunciarlas como fraudes. Es, en fin, la palabra que denuncia y que no "colabora" la que se dice desde las modestias, limitaciones y lugares de cada cual. Es el adusto gesto civil que se enfrenta a la complacencia que el régimen quiere de sus súbditos. Es nombrarles su traición a la República cuando en nombre de una ideología que no comprenden entregan el Estado venezolano, amarrado, para que lo violen los jefes cubanos. Es reclamar a los jefes políticos que se les dé nombre apropiado a los acontecimientos que nos arruinan porque sólo se supera nombrando con propiedad lo que hay que superar.

No se llama desde este rincón de la palabra a asaltar el Palacio de Invierno, ni tomar el Cuartel Moncada, ni volar el polvorín junto a Ricaurte. Se llama a algo mucho más duro: el ejercicio de la palabra responsable por despiadada que ella sea; después, más adelante dentro de tres años o de tres días -¡quién sabe!- fructificará de modo imprevisible.

Cuando en forma desesperada alguien pregunta qué hacemos, cómo tomamos la calle, pienso que siempre, en el principio, ha sido el Verbo, es decir, la comprensión, el saber propio de la sabiduría. Hoy existe una acción contundente: revelar (nos) que el Rey anda desnudo.

www.tiempodepalabra.com

Twitter @carlosblancog


Publicado por Blogger para LA PROTESTA MILITAR el 1/20/2013 06:35:00 p.m.