MEDITACIÓN II. Por> Robert Gilles Redondo

MEDITACIÓN II

La República es más importante que la democracia”, sostuvo alguna vez Ramón Escobar Salom, aunque ésa convicción no la haya aplicado cuando pudo y debió salvar la República de los temerarios insurrectos del 4F. Traje esta frase para mi segunda meditación la cual he tardado en redactar por no encontrar palabras que puedan describir lo que está sucediendo en Venezuela, que para mí ha dejado de ser una República y, si no ha pasado aún, una patria.

Muchos sectores delegan en la democracia la excusa para no detener la destrucción del país y aspiran fantásticamente salir de esto por la vía electoral. Insisto, “la República es más importante que la democracia”, como dijo Escobar Salom. Tenemos que reaccionar ante este trepidante y vertiginoso desafío de salvar a Venezuela, no podemos alegar sobre la democracia que no existe en Venezuela. Hay que hacer algo para detener la vorágine que nos arrancó al país de las manos. Hay que defenestrar la pleamar de intereses, de lado y lado, que nos mantienen estancados en este abismo. Los que, sin ninguna explicación, mantienen su fe en la utopía chavista que heredó Nicolás Maduro, deben darse cuenta que ya no es posible; el modelo comunista ha fracasado, una vez más, siendo inviable para nuestro país. Y quienes tristemente desde el lado opositor sostienen a este régimen forajido que redujo el Estado a “una gran banda de ladrones”, como definió el obispo de Hipona, deben asumir que no existe salida electoral.

No estoy hipnotizado con salidas milagrosas en los cuarteles. Estoy sí convencido que una legítima movilización en la calle, permanente, sin retorno, pacifica, demostraría que la mayoría de los venezolanos aborrece al régimen y forzaría lo que es inevitable, aunque siga sin suceder: su fin.

Tenemos que escuchar los reclamos angustiosos del futuro que seguirá secuestrado por este modelo narco-totalitario si no nos decidimos a cambiar de rumbo. Un cambio que no será electoral, como ya dije porque estoy convencido de eso, ni que será negociado en un diálogo régimen-oposición. Sólo en la transición democrática podremos serenarnos y reconocernos los venezolanos unos a otros como ciudadanos de este ex país.

Al ensañamiento dictatorial de Maduro con cualquier acto o manifestación (verbal, escrita o digital) que disienta de él, como lógicamente sucede en este momento se suma el gravísimo hecho que el presidente de la Asamblea Nacional, institución-depósito de la voluntad popular, es un narcotraficante, como lo ha confesado Leamsy Salazar, su ex jefe de seguridad, a la DEA.

Además al descender al fárrago de la cotidianidad venezolana, nada bueno podemos describir del presente y menos de un futuro inmediato. Todo es impredecible, dice un amigo. Millones de “ciudadanos” acuden sin más a la humillación de comprar alimentos o medicinas y quien osa protestar en esas colas es detenido. La escasez de comida apenas desplazó mediáticamente y sólo mediáticamente la otra maldita realidad: la violencia. Sin siquiera asomar las narices para describir, aunque de modo sucinto, la situación de los Derechos Humanos.

Basta, pues, de escribir, describir y denunciar el abismo. Estamos en él, eso es lo concreto y debemos salir cuanto antes porque esta vez finalmente el cambio es anhelado por la contundente mayoría de los venezolanos.

Quiero una Venezuela libre, fundamentalmente libre de la opresión narco-comunista chavista. Quiero una transición seria y responsable, que responda a los ideales y las aspiraciones de la juventud traicionada el 10 de abril de 2014; quiero una patria a la cual mis hijos puedan amar no tanto por su hermosura sino porque cada amanecer sea alumbre el horizonte donde nunca se cierran las puertas. Quiero una Constitución que consagre una Nación de sensatez política y de ciudadanía disciplinada que resuelva la cuestión social que no fue capaz de atender la democracia pasada y cuya consecuencia padecemos.

Robert Gilles Redondo

Anuncios

Acerca de Sammy Landaeta Millán

Coronel de la Fuerza Aerea Venezolana, en Situación de Retiro, según resolución N°7446 de fecha 27 de julio de 2000 (Propia solicitud). Licenciado en Ciencias y Artes Militares (Opción Aeronáutica). Especialista en Administración de los Recursos de la Aviación. Maestria en el Empleo del Poder Aéreo. Diplomado Estado Mayor Conjunto N°14. Diplomado Curso Especial de Seguridad y Defensa para Ejecutivos. Piloto Aviador Militar. Piloto de Helicópteros Militares. Piloto de Helicóptero Comercial. Especialista en Busqueda y Salvamento. Edita desde la Gran Caracas. VENEZUELA, el blog LA PROTESTA MILITAR http://laprotestamilitar.blogspot.com
Esta entrada fue publicada en blog. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s