Archivos diarios: 9 enero, 2017

Comunismo color de lapa Por: G/D (GN) Enrique Prieto Silva @Enriqueprietos

¡COMUNISMO COLOR DE LAPA¡

Enrique Prieto Silva

Jueves, 30 de diciembre de 2016

Hemos leído con detenimiento el resultado de la investigación de la especialista en análisis de Entorno y Evaluación de Riesgo en el contexto político, social y económico de Latinoamérica Aura Palermo, quien, según su expositor, lleva cuatro años investigando y analizando el proceso que se viene gestando en Venezuela. “Para ello, ha examinado cientos de discursos y documentos pronunciados y emanados de quienes lideran el llamado ‘Socialismo del Siglo XXI’, con especial hincapié en el Proyecto Nacional Simón Bolívar (PNSB) y el Plan de la Patria de Hugo Chávez Frías”. ”Fue entrevistada por Nitu Pérez Osuna para El Venezolano de Panamá ¿Venezuela transita actualmente en la anarquía?, donde concluye, que “el escenario actual que vive Venezuela es de caos”.

Coincidimos con ella, en que desde el 2006 se inició este proceso, cuando Chávez instituyó, luego de su tercera reelección, imponer su oferta de cambio de sistema de gobierno ofrecido en 1999, cuando, luego de que se efectuara la constituyente, se produjera el adefesio que tenemos de Constitución, aprobado por una precaria minoría que asistió al proceso electoral aprobatorio y voto por el “si”. En esa oportunidad, el día 9 de noviembre de 2006, en un artículo que intitulamos “Socialismo rojo rojito del siglo xxi”, escribimos lo siguiente: “No sabemos cuál fue el socialismo que soñó Chávez, cuando entre tantos inventos improvisados, abrió la boca para proponerlo como fórmula salvadora de su desastroso invento político en el siglo XXI. Cuentan los más humildes teóricos, que el término socialismo, ha servido para designar a las teorías y acciones políticas, que defienden un sistema económico y político basado en la socialización de los sistemas de producción y en el control estatal, parcial o completo, de los sectores económicos, opuesto frontalmente a los principios del capitalismo.

Según ellos, la doctrina de este sistema, ha tomado diversas formas y concepciones. Desde la que acepta los valores democráticos, hasta las que establecen como necesarios el absolutismo y la dictadura; y en su evolución, se ha centrado en la posibilidad de dos categorías: la social-democracia, que se esfuerza por lograr sus fines utilizando la maquinaria del Estado, llegando al poder democráticamente para luego modificarlo pacíficamente cuyos modelos encontramos en Suecia, Inglaterra y otros países de Europa. La otra categoría es el socialismo-marxista, que considera que el poder para el logro de sus objetivos, solo se alcanza con la violencia y la destrucción de las instituciones capitalistas y democráticas existentes. A este corresponde la orientación fracasada de la Unión Soviética y los países de Europa Oriental que conformaron la URSS, y los países que siguieron su línea en Asia, América y África.

En nuestro comentado libro “Tiempos de Guerra”, al referir el tema explicamos que la Revolución Bolchevique de 1917, concretó las bases de la ideología marxista, con la contribución de Lenin, cuya engañifa marcó el inicio de la historia política de la Unión de Repúblicas Socialistas o de las ‘democracias populares’, como suele llamárseles, y de los partidos comunistas del mundo, cuyo fundamento fue tomado como ideología y teorizaron los más grandes y conocidos líderes del comunismo mundial: Stalin, Kruschef, Mao Tse-Tung, Liu Chao-chi y otros, quienes con sus decisiones políticas, contribuyeron a desarrollarla, pero nunca se enteraron de su fracaso.

En nuestro ejercicio ideológico, tratamos de encontrar un trasiego del Socialismo al Comunismo, en cuyo afán nos remontamos al siglo XIX, cuando los reformistas políticos de Europa, veían como las transformaciones sociales producidas por la Revolución Industrial, se traducían en empobrecimiento y sacrificio de las masas, producto de la presión que sobre el obrero ejercía el sistema capitalista. Siendo entonces, cuando desarrollaron diversas doctrinas socialistas, las cuales fundamentaron en el rechazo de la individualidad, de la propiedad y utilidades privadas, favoreciendo un sistema con base en el colectivismo económico, la propiedad de los medios de producción y la distribución de los bienes en manos del gobierno, de la sociedad o de grupos industriales, y en la responsabilidad social.

No hay dudas, que este desfase histórico doctrinario tratando de corregir los efectos de la revolución industrial, se transforma en una regresión ideológica, si recordamos que la historia ubica el inicio del comunismo con la idea del movimiento ‘taborita’, en su mayoría campesinos de Bohemia en el siglo XV, cuyo ideal era el de organizar la economía y la sociedad, basada en la propiedad colectiva de los bienes y de los medios de producción sin discriminación de clase. Como doctrina, su contenido tiende a la colectivización de los medios de producción, a la distribución de los bienes de consumo, dependiendo de las necesidades de cada uno y de la supresión de las clases sociales, de allí, que uno de sus teóricos, Babeuf dice: que ‘todos los bienes deben ser de propiedad común; la tierra no pertenece a nadie; los frutos son de todos’.

Tratadistas ortodoxos, ubican el concepto comunista como la sociedad ideal, cuyos antecedentes incluyen La República de Platón y las primeras comunidades cristianas. Otros consideran que surgió a principios del siglo XIX, como respuesta al capitalismo moderno. Entonces fue la base de afirmaciones utópicas. Todos estos experimentos fracasaron por cuanto realizados a pequeña escala, implicaban la cooperación voluntaria de todos los miembros quienes participaban en el proceso de gobierno”.

Le pregunta Nitu a la entrevistada: “¿Por qué la oposición ubicada en la MUD no ve lo que usted nos describe y continúa oponiéndose a la tiranía con herramientas democráticas?” A lo que responde Aura Palermo: “Cualquier persona que se tome la molestia de estudiar el Plan de la Patria o el Simón Bolívar vería lo que describo, pero los políticos ni siquiera lo han leído, tampoco sus asesores”.

Aquí el motivo del título del artículo: “Comunismo color de lapa”. No porque el “cachicamo trabaja pa’ lapa”, sino porque el comunismo, como la lapa tiene varios colores.

@Enriqueprietos

Comunismo color de lapa.docx

LA ONU NO ES NUESTRA AMIGA. Por: Luis Marín

LA ONU NO ES NUESTRA AMIGA

La ofensiva árabe en las Naciones Unidas se basa en el supuesto errado de que el Estado de Israel fue creado en virtud de la Resolución 181 de la Asamblea General del 29 de noviembre de 1947, por lo que debe ser la misma ONU, por contrario imperio, la encargada de destruirlo.

La verdad es que nació casi medio año después, el 14 de mayo de 1948, mediante la declaración unilateral de voluntad de las organizaciones judías representativas del pueblo de Israel que declararon la Independencia y firmaron un Acta Fundacional, como Estados Unidos el 4 de julio de 1776 o Venezuela el 5 de julio de 1811, bastante antes de que existiera la ONU.

En palabras de David Ben Gurión: “El establecimiento del Estado judío no depende de la resolución de las Naciones Unidas del 29 de noviembre, por más que tal resolución tenga un gran valor moral y político. Depende de nuestra capacidad para salir victoriosos. Si tenemos las ganas y el tiempo de movilizar todos nuestros recursos, nuestro Estado será establecido”.

Por supuesto, después de declaraciones de aquel tenor, lo que puede esperarse es una guerra de independencia; pero lo original en Israel es que ésta no se produjo contra el imperio británico, que ostentaba el mandato sobre Palestina, sino contra sus vecinos, Egipto, Jordania, Siria, Líbano e Irak, que habían declarado al unísono con el mundo árabe que nunca permitirían el establecimiento de un Estado Judío en lo que entonces consideraban y todavía consideran “tierras árabes” y esto es casus belli.

Otro hecho indiscutible es que perdieron esa guerra, como el imperio británico, España, etcétera, y siempre, en todos los casos que en el mundo han sido, cuando las potencias se someten al veredicto de la guerra como juez supremo el resultado se acepta civilizadamente y el Estado es admitido en el concierto de naciones, como bien nacido.

El verdadero problema es que el mundo árabe no se resigna a la existencia de Israel, se niega a reconocerlo como Estado Judío y esta actitud intransigente ha encontrado cierta resonancia en el proverbial antisemitismo occidental, de manera que Israel se encuentra aparentemente solo, como único Estado Judío, rodeado de enemigos por todas partes y sin ningún doliente.

La Liga Árabe con sede en Egipto agrupa 21 países incluyendo Palestina que aparece en el mapa oficial de la organización ocupando todo el territorio de Israel con capital en Jerusalem. La Organización de la Conferencia Islámica reúne 57 estados musulmanes con sede en Arabia Saudita. La organización de países no alineados, una entelequia de la guerra fría, cuenta con 120 miembros más 15 observadores, lo que asegura la mayoría en el seno de la ONU, sea lo que sea que se vote.

Este podría ser un buen ejemplo de la tiranía de la mayoría, si hiciera falta alguno, que ha inquietado tanto a los liberales y que es el baldón de la democracia: es un hecho cierto, incontrovertible y siempre comprobado que una mayoría circunstancial es capaz de mayores abusos que ningún tirano individual, por pervertido que fuera.

Lo más desconcertante de la nueva diplomacia árabe es que implica un giro copernicano de su conducta tradicional frente a la ONU, que consideraba poco menos que un instrumento de la conspiración judía mundial, sobre todo por la relevante influencia de los pensadores judíos en la edificación de la legalidad internacional.

Ahora la sorprendente alianza del extremismo islámico con la resaca comunista ha descubierto la eficacia de apoderarse de la maquinita de hacer leyes para generar una legislación a la medida de sus prejuicios aun a contrapelo de todo principio de legalidad y de negarle potestad para decidir sobre Estados soberanos saltó a convertirla en un legislador universal, supra histórico, que puede configurar no sólo el futuro sino también el pasado de las naciones.

Así, la Resolución 2334 del 23 de diciembre de 2016 ya tiene un lugar destacado en la Historia Universal de la Infamia, no sólo por su carácter antijurídico, retroactivo, sino por unilateral, maliciosa, falaz y casi tan hipócrita como sus proponentes.

Al lado de las Leyes de Núremberg de 1935.

¿QUÉ ASEGURA EL CONSEJO DE SEGURIDAD?

Se dicen guiados por los propósitos y principios de la carta de las naciones unidas que, por cierto, prohibe la discriminación racial o religiosa, “reafirmando, entre otras cosas, la inadmisibilidad de la adquisición de territorios por la fuerza”, y esto lo firma la Rusia de Putin, que acaba de anexarse la península de Crimea y mantiene una guerra en el este de Ucrania para arrebatarle las provincias de Donetsk y Lugansk, como antes hizo en Georgia con las provincias de Osetia del Sur y Abjasia, así arrasó Chechenia e inventó un país que llama Transnistria, al este de Moldavia, el verdadero paraíso del gángster, hoy devasta Siria en alianza con Irán, a la vista del mundo y sin que nadie haga nada, no digamos el Consejo de Seguridad, que está ocupado condenando a Israel.

¿Cómo pueden explicar bajo esta doctrina del Consejo de Seguridad que Königsberg, la ciudad de Emmanuel Kant, sea una ciudad rusa, bajo el imperio de Vladimir Putin?

China comunista ocupa al Tíbet ilegalmente, se tragó a Hong Kong sin masticar y amenaza con la guerra en el Pacífico para anexarse a Taiwán, además de estar ya en guerra contra la independencia de Sinkiang cuya extensión es más de 80 veces el territorio de Israel. Las atrocidades de los chinos contra los uigures son intolerables y no obstante ser estos en su mayoría musulmanes no reciben la menor atención de la hermandad musulmana que sólo se ocupa en destruir a Israel.

Uno no sabe si reír o llorar al escuchar a Gran Bretaña, inventor de la teoría y de la práctica del imperialismo, llamar a Israel “potencia ocupante” y a los judíos “colonos” en Judea, Samaria y Jerusalem, repudiar “la adquisición de territorios por la fuerza” y afirmar que el asentamiento en territorios en disputa “no tiene validez legal y constituye una flagrante violación del Derecho Internacional”.

Nunca sabremos cómo explican los ilustres académicos de las universidades británicas, que suscriben el boicot contra Israel, los asentamientos británicos en las islas Malvinas, por poner sólo un ejemplo de territorio obviamente en disputa, por no hablar de la guayana esequiba, tan caro a Venezuela, Belice para Guatemala y, en fin, todo el resto de la Commonwealth.

Francia, tan responsable del caos en Siria, Irak, Líbano y todo el Levante bajo su estatuto colonial, debe estar tan complacida por las resultas del Pacto Sykes-Picot como para proponer otra línea de partición en una pretendida conferencia de paz para el medio oriente cuya convocatoria introdujeron en la resolución 2334 para el 2017 en Paris, pero condenándola de antemano al fracaso con esa misma resolución.

Y Estados Unidos, cuya Constitución prohíbe textualmente “leyes ex post facto” ¿cómo pueden dejar pasar la resolución y luego disculparse diciendo que no tienen nada que ver con ella porque no la redactaron ni la propusieron? La dejan pasar y luego tratan de evadir sus consecuencias, es decir, no son responsables de sus actos. Si la resolución les parece tan buena ¿por qué no la asumen abiertamente? ¿Qué opinarían si la resolución dijera que el asentamiento de negros en determinado territorio es una flagrante violación del Derecho Internacional?

Estos señores se burlan del mundo: Se sabe que las grandes potencias hacen lo que les da la gana con los pueblos indefensos y para eso crearon ese club de imperialistas que es el Consejo de Seguridad de la ONU, para no pisarse la manguera entre ellos; pero lo que ni siquiera las grandes potencias pueden hacer es convertir sus atropellos en legislación, porque insultan la razón y sublevan la conciencia de la gente honesta, que todavía queda alguna, incluso en esas grandes potencias.

Cómo pueden decir que el asentamiento de judíos en Jerusalem, Judea y Samaria es una “flagrante violación del Derecho Internacional” sin poder exhibir ninguna ley que diga algo semejante, pero que además sería una ley que no querríamos ver nunca, por discriminatoria y absurda, o sea, que si alguien es druso, copto o armenio, puede comprar un terreno y hacerse una casa, ¡pero si es judío no! ¿Qué clase de ley es esa? ¿Por qué el asentamiento de judíos atenta contra la solución biestatal y el asentamiento de árabes no? Si el Estado árabe no admite ni un solo judío, entonces, el Estado judío no debería admitir ni un árabe. ¿Y qué de los millones de árabes que viven en el resto de Israel? ¿Esos no atentan contra la solución biestatal?

Ni siquiera una alianza de todas las superpotencias puede hacer que si la condición para la existencia de un hipotético estado árabe palestino es que esté prohibido que los judíos vivan allí, ese no sea un estado judenrein como lo hubiera soñado Hitler y su aliado, el muftí de Jerusalem, ni cómo justificar a la luz del Derecho y la moral Internacional un Estado con esa característica; otro oxímoron es que siga siendo además “democrático” como no lo es ningún estado árabe o musulmán realmente existente.

Quizás sea imposible desentrañar el oscuro tejemaneje que hizo que esa gran democracia que es Egipto, redactor original del proyecto, lo retirara a última hora para pasarlo a manos de Malasia y Venezuela, como quienes no tienen nada que perder.

Sería demasiado arduo dedicarse también a revisar las credenciales democráticas de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, por lo que podemos prescindir de la monarquía malaya sin mayor riesgo.

Pero, ¿cómo ignorar a Venezuela, ese modelo de democracia, libertad y respeto a los derechos humanos?

LA GAVIOTA HUMANOCRÁTICA

La presentación de la resolución 2334 cayó en manos de Rafael Ramírez, quien sólo se distingue en el Consejo de Seguridad por su estridencia antisemita, para complacencia de los jeques árabes, sus socios iraníes y alarma del representante británico que le reprocha su lenguaje soez como de “poco tacto y francamente ofensivo” aunque, en el fondo, comparta el contenido, si fuera expresado con elegancia.

RR es hoy investigado por la comisión de contraloría de la Asamblea Nacional como responsable de la más vasta red de corrupción de todo el hemisferio occidental que gira en torno a PDVSA y hace palidecer a la de PETROBRAS, cuya sola mención hizo caer al gobierno de Dilma Rousseff.

Durante casi toda la dictadura de Chávez estuvo al frente del Ministerio de Energía y Petróleo y la presidencia de PDVSA simultáneamente, lo que lo hace responsable personal y directo desde la estafa eléctrica que mantiene al país en tinieblas, con apagones programados y racionamiento eléctrico, hasta la podredumbre de PDVAL.

Quien le sirvió de puente para entrar al gobierno fue Willmer Ruperti, mismo que paga los gastos de los narco-sobrinos, pero su jefe político es Alí Rodríguez Araque, el comandante Fausto, embajador de Venezuela en La Habana, quien inició la destrucción de PDVSA e influye en la política que los comunistas cubanos imponen en Venezuela a través del jefe de ambos, Ramiro Valdés.

RR formaba parte de la troika que sucedió a Chávez, junto a Diosdado Cabello y Nicolás Maduro, pero sus aspiraciones presidenciales hicieron que los cubanos lo echaran al exilio dorado en la ONU, donde aguardan que se le venza el fuero diplomático para convertirlo en testigo protegido del Departamento del Tesoro y la Fiscalía de Nueva York.

Otra troika quizás más importante de la que forma parte es la de “los primos” con Diego Salazar e Ilich Ramírez, alias Carlos, El Chacal, que no necesitan presentación ni reseña de sus respectivos prontuarios.

El punto realmente inquietante es, ¿cómo es posible que Francia que supuestamente tiene al Chacal pagando prisión perpetua en cárceles de máxima seguridad, se encuentre alineada con una resolución que podría haber sido presentada por él mismo, como de algún modo ocurrió, tanto por su forma truculenta como su contenido escatológico?

En verdad no es un preso sino un testigo protegido de una época en que preocupaban más las redes clandestinas tejidas por los soviéticos que el terrorismo yihadista, al que Carlos se convirtió, abrasando al Islam a cambio de entregar a sus antiguos camaradas, lo que prefigura el futuro de su primo.

Y EEUU, cuyo Departamento de Justicia llena containers de expedientes persiguiendo el dinero sucio de PDVSA, que multa al Ocean Bank de Miami, tras casos de corrupción, fondos de seguros fraudulentos, lavado de activos, plantas eléctricas, gas, ¡por favor!

Pero la resolución 2334 concluye que todo esto se hace para lograr “una paz general, justa y duradera”, otra flagrante mentira porque no hay nada en el mundo que confirme esa declaración gratuita, salvo que evoca el barniz retórico con que se adornan, por ejemplo, los “Acuerdos de Paz” que Obama y Castro se esfuerzan por imponerle irresponsablemente a Colombia en contra del voto mayoritario del pueblo.

John Kerry comienza su discurso de despedida del medio oriente con un “happy hanukkah”, no se sabe si por cinismo, ignorancia, error o es Dios que enreda la lengua de los necios; porque lo que se celebra en Januca es la recuperación de Jerusalem y el Templo de quienes lo profanaban ocho siglos antes de Mahoma. Así como Pesaj, la Pascua Judía, celebra la salida de Egipto: los judíos nunca han pretendido destruir a Egipto para poner su capital en El Cairo.

Allá como aquí los que hablan de “paz” son quienes amenazan con romperla si sus pretensiones no son satisfechas; pero ¿quién va a marchar a la conquista de Jerusalem? ¿Putin, una vez que haya acabado con Siria? ¿Irán, una vez conseguida allí otra base de operaciones para hostilizar a Israel como lo hace desde el Líbano y la Franja de Gaza?

Lo más bizarro es que todos los escenarios son contrarios a los intereses de los árabes que viven bajo soberanía israelí que son los primeros perjudicados con estas medidas, como con las del BDS, que si tuvieran un mínimo de sentido común verían que están infinitamente mejor que sus paisanos en cualquier país árabe musulmán y que no tienen ningún futuro si los planes del califato, los jeques o los ayatolas llegaran a realizarse.

La única alternativa que les queda es contar con el amparo de un sólido Estado judío gozando en su interior de una autonomía relativa.

Israel ha aprendido a tomar agua del mar, su moraleja es: El tamaño de la agresión es la medida que debe superar nuestra fortaleza.

Luis Marín

01-01-17