Hay un río podrido. Por: Rodolfo Izaguirre.

Hay un río podrido

Rodolfo Izaguirre

22 de enero de 2017 12:37 AM

El río conoce la fluidez de las aguas, ruge en los torrentes y susurra y se adormece en las planicies y ofrece el prodigio de la masa líquida que carece de forma pero envuelve, arropa, adopta y se ajusta a la de las piedras y a todo lo que encuentra a su paso, manifestando una conducta que ya quisieran para sí los humanos incapaces de amoldar sus comportamientos a las circunstancias y vaivenes de alguna vida incierta. Del agua, como ocurre con nuestras madres, surge la vida y precede a toda forma creada porque del agua, en el principio de las más antiguas tradiciones, han surgido todos los dioses. Es la gota que al caer en el fondo del bosque se hace caudal en El río siempre el hermoso poemario de Luis García Morales. (Ciudad Bolivar,1929-Caracas, 2015), al referirse al padre Orinoco. Es también la mar oceánica siempre igual a sí misma que exaltó el Conde de Lautreamont.

El río es fluidez, fertilidad y eternidad y su discurrir hacia el mar “que es el morir” habla del tiempo que transcurre mientras el nuestro se desvanece en cada paso que damos.

Una de las obras épicas y torrenciales de la literatura norteamericana se llama con suficiente justificación Del tiempo y del río, (Thomas Wolfe (1900 –1938) una leyenda sobre la ansiedad del hombre en su juventud… “¡De este modo, el río, ensombrecido por nuestra melancolía, enturbiado por nuestras máculas, rico, fértil, hermoso e infinito como la vida, como todo ser viviente; el río, el oscuro río inmortal, pletórico del extraño tiempo trágico, fluye junto a nosotros, junto a nosotros, hacia el mar”.

¡El río que atraviesa todo el valle de Caracas de Este a Oeste se llama Guaire! Nace en Las Adjuntas de la confluencia de los ríos San Pedro y Macarao, recorre 72 kilómetros, desemboca en el Río Tuy y luego en un mar cada día más enfermo y contaminado. No es un río: es una cloaca que desde los tiempos de Antonio Guzmán Blanco, (¡quien ordenó que todas las excrecencias caraqueñas fuesen arrojadas allí!), arrastra todos los detritus que le caen por sus numerosas cloacas y vertientes: El Valle, Caroata, Catuche, Anauco, Maripérez, Odebrecht cuyo torrente pútrido nace en el Foro de Sao Paulo y discurre en vertientes que caen hacia Colombia, Panamá, Ecuador arrastrando en su suciedad, junto a muchos otros, los nombres de Hugo Chávez, Lula da Silva y el colombiano García Morales; Chacaíto, Agua de Maíz… ¡Un Guaire tan podrido como el actual régimen militar venezolano!

De la rica distinción de las aguas en primaverales, dulces y saladas; profundas, muertas, pletóricas del extraño tiempo trágico, las del río caraqueño son aguas negras mayores y menores, servidas, contaminadas, pestilentes y embauladas para evitar el desastre de sus inesperados desbordamientos que bien pueden alcanzar la altura de los dormitorios de las altaneras quintas de la ciudad. Se afirma que estas aguas eran limpias durante el siglo 18 y que hombres como Andrés Bello llegaron a bañarse en ellas. ¡Bendito sea el Gramático! porque yo siendo niño me bañé en el pozo de La Vieja en Antímano, cogí bhilarzia y sufrí, triste y solitario, un largo tratamiento diario de inyecciones de emético en la Policlínica Caracas al terminar las clases en el cuarto grado de la escuela República del Paraguay. Todavía hoy cercano a los noventa años me dicen que tengo mirada bilharziana.

¡Pero el Guaire guarda sorpresas!

¡Se convierte en una mina, en una nueva alquimia. A medida que recrudece la represión del régimen militar bolivariano, aumenta el desprestigio, la torpeza y la avalancha de ineficacias, trampas y mentiras de Nicolás Maduro, nos agobia la tristeza y se extienden y se prodigan las muerte violentas causadas por el hampa, las tropelías nazistas de los colectivos armados y las boínas rojas, la policía, el ejército; Pero también el hambre de la gente y las lamentaciones de los enfermos sin medicinas.

Lo demostró el diario El Nacional en primera página el sábado 17 de diciembre en una foto que muestra a un grupo de hombres entre 14 y 67 años de edad, con el torso desnudo, buscando en la mayor cloaca de Caracas, entre los excrementos, basuras y escombros arrastrados por la corriente, a la altura del puente San Juan, algún metal que pudiera ser revendido y paliar de esta forma la angustiosa presencia del desempleo y satisfacer la necesidad de llevar comida a los hijos. “Es más seguro que salir a robar”, dijeron.

El fracaso económico del régimen, la ausencia de rigor y estudios políticos, la ineptitud generalizada de los militares en funciones políticas y administrativas, la hiperinflación, el desmadre social, la certeza de un narco estado y una conveniente rampa presidencial, además del permanente bochorno que significan las actuaciones de la canciller y la práctica del genocidio hacen posible la degradación e indignidad de hundirse en las aguas del Guaire para encontrar algo que vender. ¡Es el espantoso crimen perpetrado por Hugo Chávez, Maduro, su gabinete y la pandilla fascista, cómplice de sus arbitrariedades y descalabros!

“¡Maduro, no eres el dictador que crees ser! ¡Eres un genocida! ¡Tenemos que salvarnos! Por eso te tienes que ir! ¡Tu tiempo se acabó!”.

Ya no se trata de la agonía para buscar alimentos o medicinas que no se consiguen sino del monstruoso genocidio que estás perpetrando al que se ha dado el eufemístico nombre de “crisis humanitaria”. Tampoco se trata de cambiar o ingresar dinero sin valor alguno; de conseguir un costoso pasaje para Barinas o tramitar el pasaporte con inaceptable dificultad y lentitud. Se trata de la indignidad de hundirnos en la porquería para sobrevivir al desastre; la desquiciada alquimia bolivariana secundada por la desesperación humana de pretender que encontraremos oro en los metales hundidos en la cloaca caraqueña, la podredumbre, la pestilencia, el detritus convertidos por el régimen militar en “potencias creadoras” de una revolución que todavía presume y se jacta de llevar alegría a nuestras vidas maltrechas y quebrantadas por tan funesta desventura.

REMISIÓN: Alfredo Cedeño

IMAGEN SUPERIOR: RIO GUAIRE, por cortesía de aquatic-experts

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Acerca de Sammy Landaeta Millán

Coronel de la Fuerza Aerea Venezolana, en Situación de Retiro, según resolución N°7446 de fecha 27 de julio de 2000 (Propia solicitud). Licenciado en Ciencias y Artes Militares (Opción Aeronáutica). Especialista en Administración de los Recursos de la Aviación. Maestria en el Empleo del Poder Aéreo. Diplomado Estado Mayor Conjunto N°14. Diplomado Curso Especial de Seguridad y Defensa para Ejecutivos. Piloto Aviador Militar. Piloto de Helicópteros Militares. Piloto de Helicóptero Comercial. Especialista en Busqueda y Salvamento. Edita desde la Gran Caracas. VENEZUELA, el blog LA PROTESTA MILITAR http://laprotestamilitar.blogspot.com
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