Archivos Mensuales: octubre 2018

JAIR MESSIAS BOLSONARO: LA RESPONSABILIDAD DE BRASIL. Por: Luis Marín #Opinión #Venezuela

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JAIR MESSIAS BOLSONARO: LA RESPONSABILIDAD DE BRASIL

   JMB es el primer político brasileño en reconocer la gran responsabilidad de Brasil en la expansión del socialismo en los países de la subregión, de la que es el centro geopolítico, así como en afirmar que esta situación tiene que cambiar y va a cambiar: si patrocinó nuestra perdición, está bien que ahora auspicie nuestra salvación.

Lula Da Silva y su Partido de los Trabajadores comprometió el peso gravitacional del país más extenso y poblado de Sudamérica en su proyecto personal de crear una nueva Internacional en torno al Foro de Sao Paulo que fundó junto con Fidel Castro en 1990.

En muchas oportunidades superpuso el interés partidista por encima de la política de Estado que hasta su gobierno había caracterizado a la diplomacia brasileña, por ejemplo, basta recordar los meses entre 2009 y 2010 que Manuel Zelaya estuvo parapetado en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, introducido en una operación rocambolesca en que intervinieron vehículos y personal diplomático, para arengar desde allí a sus seguidores en un intento fallido por desestabilizar al país.

JMB declara que el Foro de Sao Paulo es un ente extraño incrustado en el país y que debe ser extirpado, una tarea que presenta como promesa de campaña para ser elegido presidente, lo que despierta tanto entusiasmo en sus seguidores como las más virulentas reacciones de la izquierda global.

Es un caso poco común en que se han invertido más dinero y esfuerzo en la campaña contra el candidato que lo que se ha puesto a favor; pero, para sorpresa de algunos, el efecto se ha revertido contra los instigadores.

Es imposible no advertir que la ola de epítetos, insultos y descalificaciones que se lanzan contra JMB son exactamente los mismos que se arrojan contra el ahora presidente Trump: machista, misógino, homofóbico, xenófobo, racista, supremacista blanco, fascista y así ad nauseam; aunque ninguna de estas cosas hayan estado jamás en su pensamiento y acción.

Por ejemplo, cuando emite su voto a favor del Impeachment a Vilma Rousseff, lo dedica “contra el comunismo, contra el Foro de Sao Paulo, a la memoria del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, a nuestras FFAA, a Brasil primero que todo y a Dios por encima de todos”.

Pero el “periodismo” de izquierda omite todo esto y se concentra sólo en el coronel, a quien acusan de aplicar violaciones como método de tortura. Acto seguido, toman esta descalificación como si fuera compartida por JMB, para quien el coronel es un héroe que se enfrentó y derrotó a la guerrilla marxista, para concluir en que JMB apoya la tortura.

Una diputada da un paso más y ya no es sólo que apoye la violación sino que él mismo es un violador; como quiera que JMB se indigna y le contesta en los mismos términos, entonces los medios lo convierten en un “agresor de mujeres”. Luego les extraña que la gente común odie las manipulaciones mediáticas y se vuelquen en contra de ellas.

O cuando la BBC de Londres lanza el bulo de que un ex-miembro del KKK se habría expresado en forma favorable a JMB (como lo hacen millones de negros, mujeres e incluso gays; pero no tienen la primera página de la BBC) censurando de paso su apoyo a Israel, éste tuvo que contestar que “para ser consistentes deberían apoyar al candidato de la izquierda al que le encanta segregar la sociedad”, porque su mensaje es precisamente el contrario, no separar negros y blancos, pobres y ricos, como hacen los comunistas.

Un candidato acusado de nazi declara que tan pronto sea elegido el primer país que visitará, como cristiano, será Israel. Promete trasladar la embajada a Jerusalem, la capital única, eterna e indivisible. Finalmente, cerrará la llamada “embajada palestina” en Brasil, una entelequia plantada por la bizarra diplomacia de Lula, a contrapelo de la tradicional sobriedad de Itamaraty.

Una curiosa coincidencia es el firme apoyo que ha conquistado JMB en las Iglesias evangélicas, que como cristianas también se identifican con Israel, tal como ocurre en los EEUU respecto del presidente Trump.

Probablemente esto se deba a su firme defensa de la familia cristiana, en oposición a las uniones entre personas del mismo sexo y la llamada ideología de género, que tiene como rasgo más sobresaliente que no admite refutación ni oposición alguna, so pena de ser declarado “homofóbico” y sufrir el linchamiento de los medios globales, que promocionan una agenda LGBTI como si fuera el centro del mundo y no llega ni al 1% de la población.

Otro punto es su diáfana oposición al aborto en defensa de la vida, lo que explica la tormenta de algunas llamadas feministas y el estigma de “misógino”, aderezado con acusaciones de desprecio y subestimación de la mujer; aunque sea imposible encontrar algún vínculo lógico entre la despenalización del aborto y la emancipación de la mujer o su equiparación laboral con el hombre.

Más controvertida es su propuesta de autorizar el porte de armas para la legítima defensa de las personas honradas, acogotadas por el acoso del hampa, generalmente mejor armada que la misma policía.

Aquí también se destaca el  paralelismo con los EEUU, donde cada vez que hay un tiroteo en un lugar público con víctimas fatales, de inmediato la izquierda, a través de su monopolio mediático, desata la furia contra el porte de armas que allá tiene rango de derecho constitucional.

Es curioso que cuando los terroristas islámicos utilizan camiones para atropellar a una multitud o cuando se estrella un avión con todavía más víctimas, la izquierda no pretenda igualmente proscribir la posesión de camiones o el vuelo de aviones.

Lo cierto es que siempre se destaca la muerte de inocentes “por culpa” de las armas, pero ni se mencionan cuántas personas y bienes se han salvado gracias a la intervención oportuna de un agente armado. Como dicen los americanos, la única manera de neutralizar a unos chicos malos armados es oponiéndoles unos chicos buenos mejor armados.

En conclusión, las armas no son culpables de nada sino quienes las utilizan que pueden hacerlo para bien o para mal. Los terroristas pueden prescindir completamente de las armas de fuego y apelar a los cuchillos, como hacen en Israel y han copiado en Brasil, porque son fáciles de adquirir, difíciles de detectar y casi imposible de seguirles el rastro una vez  perpetrado el crimen.

Propone sacar a Brasil de la ONU que considera un nido de comunistas, sólo habría que corregirle que también de extremistas islámicos; asimismo del Acuerdo de París sobre cambio climático, tal como hizo Trump apenas llegado a la presidencia.

JMB acusado de violento, armamentista y todos los epítetos habituales, fue quien sufrió un apuñalamiento que casi le cuesta la vida. Los medios trataron de trivializar el ataque imputándoselo a Dios que habría mandado al autor material a perpetrarlo, aunque rápidamente se descubrió que no era ningún loco sino un fiel militante del PT de Haddad.

Dejan en evidencia que lo que les molesta es que JMB ponga a Dios por encima de todos, otra batalla que los rojos jamás podrán ganar.

Luis Marín

21-10-18

 

VENEZUELA, UN ESTADO ARTIFICIAL. Por: Jesús R. Malaver V. #Opinión

Venezuela vive en la actualidad la peor debacle generalizada, de toda su historia, como infraestructura ´´democrática´´, o en el peso de las ´´dictaduras militares´´ que nos han marcado como Sociedad y País. En mi caso particular, cuando los hechos del 23 de enero 1958, era apenas un niño de 4 años de edad. Aun recuerdo a Mamá, cuando dialogábamos de tantas materias, ella alegaba que…´´el mejor gobierno que había conocido en su vida era el de Pérez Jiménez, porque se vivía como la nata sobre la leche, había respeto, seguridad, se dormía con las puertas abiertas y, nadie se metía en tu casa´´. Lo decía una margariteña Jovitera, urredista, que admiraba al Dr. Jóvito Villalba Gutiérrez. Ella vivió desde el gobierno de Juan Vicente Gómez, hasta los inicios de la era Chávez. De ser Venezuela un estado real, con sus fallas inherentes, en el presente pasó a un estado artificial, con sus errores persistentes. El término artificial alude en sentido figurado ´´a algo ficticio´´. Esta denominación de ficticio, para abordar la presente coyuntura venezolana, es la proyección de la visión país, del conflictivo, inepto y decadente grupo que maneja el estado nacional, que usa con insistencia el término ´´patria´´, como referencia de dominio, explotación y engaño, para sobrevivir precariamente en el poder. Su modo de explicar, lo que una inmensa mayoría percibe como el caos, colapso, crisis terminal, es con imponer la Paradoja Social, de que aquí no está aconteciendo nada malo. Es que la Autocrítica, no es apta, inexiste, en el argot de ambiente del fariseísmo político. Esa palabra es un algo execrable, en el micro cefálico pensamiento del ´´animal político´´. Es porque ellos son ficticios, artificiales, tanto como sus personalidades y nacionalidad. La Autocrítica, es la Autodestrucción, es lo que los clásicos ´´manuales´´ le han metido en sus gelatinosos y gaseosos cerebritos. Aquí vale recordar a Enrique Poncela con su…´´El que no se atreve a ser inteligente, se hace político´´. Pero vayamos a refrescar el quid del estado artificial. El comité de propaganda partidista oficial, nos repite hasta el cansancio su disco rayado ´´que este es un país feliz, aquí no hay delincuencia ni corrupción administrativa, ni alto costo de la vida, nadie se exilia ni emigra. La gente no se muere de hambre y las enfermedades no existen; los hospitales están repletos de equipos, medicinas y profesionales de toda ralea, las elecciones son nítidas, tan puras como el agua Evian, los obreros viven boyantes de alegría, no existen colas para nada, la educación es la mejor del mundo, los mercados están full de alimentos, por cierto bien baratos, la escasez es mentira, tan es así que tenemos para alimentar a cuanta nación lo quiera, los viejitos pensionados son reflejo de la felicidad, aquí todo el mundo come, agua y luz suficientes, no hay conflictos laborales, la libertad de expresión es 100 por ciento, no se tortura a nadie ni se detiene, no hay presos políticos y bla, bla, bla….hasta aquí la Utopía, el País de Jauja. Despertemos. Allá avistamos a Marx….-se asombran-, relájense es Groucho, aquel jocoso personaje de la hermandad Marx que una vez dijo que…´´la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y, aplicar después los remedios equivocados´´. Cáspita, con razón estos tipos han dicho que creen en Marx, que son revolucionarios marxistas. Mis amigos, mi gente, cuan vigente está Groucho en tan patética y esclarecida visión. Su lapidaria frase debería colgar a la entrada de Miraflores y también a las puertas del partido gobiernero. Y, por favor, dejen en paz al filósofo de Tréveris. Es decir, no se metan con el otro Marx. Y me refiero a Karl, el alemán. Ustedes lo han mal puesto, en sus ficciones de poder. Al igual que con términos como revolución y socialismo o comunismo. Ellos -la terminología- son también parte del Estado Artificial. Lo que sí es verídico, real, es que sus propiedades están en sus bancos, en sus dólares, mansiones, Rolex, vestimenta, yates, opimas bacanales, en sus grasientas contexturas…Mientras el pueblo avanza por su camino al Calvario, los boliburgueses y boligarcas les gritan, Que viva la patria, el socialismo, la revolución y el anti imperialismo. Pero, sobre todo, que viva la ficción.

REMISIÓN:
From: Jesus Malaver kanter53@hotmail.com
Date: sáb., 6 de oct. de 2018 a la(s) 12:32
Subject: Estado Artificial.

IMAGEN SUPERIOR: ElCato.org

VENEZUELA, UN ESTADO ARTIFICIAL.docx

Una pizca más de sensatez. Por: Eddie A. Ramírez S. #Venezuela

Una pizca más de sensatez

Eddie A. Ramírez S. 2 octubre, 2018

Ser sensato debe ser muy aburrido. De vez en cuando hay que cometer alguna desmesura para disfrutar la vida con intensidad. Pretender que nuestra dirigencia y los ciudadanos en general nos comportemos siempre con responsabilidad, con mesura y aplomo es una utopía. Dirigentes y dirigidos nos equivocamos y tenemos la tendencia humana a no reconocer errores y por ello se nos dificulta rectificar.
Sin embargo, seríamos torpes si nos equivocamos todo el tiempo y nunca estemos dispuestos a enderezar entuertos. En esta lucha en contra del totalitarismo hemos cometido algunos errores, pero también hemos tenido aciertos. Ahora, que contamos con un gran apoyo de las democracias del mundo, requerimos una pizca más de sensatez para lograr una unidad que muestre al mundo que sí hay una alternativa de poder. Caso contrario, ese apoyo se irá erosionando y en Venezuela se impondrá el desaliento.
Esa unidad la tuvimos en varias etapas de esta lucha por la democracia, por lo que no debería ser difícil reconstruirla. Quizá el escollo es que algunos creen que ya los mangos están bajitos y pueden cosecharse, sin mayor esfuerzo, acudiendo a votar o mediante negociaciones bien llevadas, mientras que otros los perciben más altos y quieren recurrir a las piedras para apearlos.
Esta diferencia no puede ser tan insalvable. Para cosechar los mangos bajitos se debe contar con una organización perfecta que impida la trampa y, principalmente, que los ciudadanos estén dispuestos a votar. Al respecto hay que entender que ningún líder tiene suficiente carisma para entusiasmar a unos votantes que eluden bejucos por estar picados de culebra. También hay que considerar la desconfianza en negociaciones, dado que las anteriores no han dado fruto, tanto porque no es fácil que un totalitarismo claudique, asi como por falta de unos facilitadores imparciales.
Quienes piensan que la única forma de agarrar los mangos es a pedradas, deben evaluar si cuentan con piedras de tamaño adecuado y suficiente puntería. Hasta el presente, muchos valientes fueron víctimas de la represión. Gracias a ellos, a la gestiones internacionales de muchos de nuestros dirigentes, así como por la brutalidad de la Guardia Nacional, de la policía y de los paramilitares rojos, se logró despertar la atención de muchos países, pero eso no es suficiente.
Un paso previo para lograr entenderse es aceptar que ninguno de los partidos de oposición, ni sus principales dirigentes, son colaboracionistas. Todos quieren la salida del régimen ya que, contrario a lo que algunos piensan, estar en la oposición no proporciona dividendos. Sin duda que, frecuentemente, nos amotinamos con algunas declaraciones con las que no comulgamos, pero hay que entender que cada cabeza es un mundo y ser tolerantes. Con el debido respeto a gente bien intencionada, pensamos que algunos dirigentes y opinadores actúan echándole leña al fuego, en vez de agua para apaciguar los ánimos.
Seguimos siendo optimistas. El tiempo del narcorégimen terrorista está cercano a terminar. No creemos en que pueda producirse una intervención militar extranjera, pero sí en que nuestros dirigentes podrán coincidir en acuerdos mínimos que animen al resto de los ciudadanos a protestar masivamente y que pierdan el comprensible temor a una huelga general para que esta sea exitosa. Todos debemos apoyar a Almagro, la intervención humanitaria y la denuncias ante la Corte Penal Internacional con sede en La Haya.
Como dice Adolfo Salgueiro en su artículo del sábado: “Pareciera que estamos en presencia de los últimos manotazos de desesperación que podrían extenderse hasta que China -y un poco menos Rusia- lleguen al precio que su interés geopolítico haya establecido como tope para asegurar su presencia en América Latina. Hasta entonces es necesario el milagro de trabajar con unidad sabiendo que el mayor y más decisivo esfuerzo es el que nos compete a nosotros, los de a pie”.
También somos optimistas en que se pueda lograr la recuperación económica de Venezuela en poco tiempo. El reciente artículo de Ricardo Haussman sobre el caso de Albania proporciona elementos para ello. Solo se requiere que todos aportemos una pizca más de sensatez.
Como (había) en botica: Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Francia, Paraguay y Perú dieron un ejemplo al mundo de su compromiso con la defensa de los Derechos Humanos al denunciar a la dictadura venezolana ante la Corte Penal Internacional. Igualmente Almagro y el Grupo de Lima. Nuestra solidaridad con La Patilla, acosada por la justicia chavista que maneja Diosdado. Los gritos del coronel Jorge Eleazar Márquez Monsalve a la periodista Carla Angola evidencian que es un tipo de mala calaña. Lamentamos el fallecimiento Alirio Sifontes, compañero de Gente del Petróleo y de Unapetrol. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
eddieaaramirez Noticiero Digital, Runrunes y Digaloahi digital