Archivos Mensuales: julio 2019

Quién va ganando en Venezuela? Por: JOAQUIN VILLALOBOS

Quién va ganando en Venezuela?

JOAQUIN VILLALOBOS

El chavismo siempre fue un proyecto dictatorial, tal como lo predijo Carlos Andrés Pérez en 1997 antes de que Hugo Chávez fuera presidente. Sin embargo, esto no implicaba que para enfrentarlo había que partir de esa predicción. No se debía confrontar radicalmente a Chávez en su momento de mayor popularidad ni denunciar fraudes cuando ganaba elecciones, tampoco imaginarlo débil con el petróleo a $100 dólares por barril o pretender que la comunidad internacional lo aislara cuando había sido legalmente electo y casi todo el continente era gobernado por sus aliados. No bastaba tener razón, era necesario tener paciencia, acumular fuerzas, unir a la oposición y preservar los espacios de poder. El fracaso del llamado “socialismo del siglo XXI” era previsible y esto ocurrió a partir del año 2015.

La trampa del tiempo es un error muy común en estrategia; la experiencia enseña que para obtener resultados a corto plazo se necesita un plan de largo plazo. El golpe del 2002, la huelga de PDVSA en ese mismo año y el retiro de las elecciones en el 2005 fueron errores de la oposición que le facilitaron a los cubanos controlar el país y al chavismo afianzar el poder militar, el petróleo, la justicia, el sistema electoral y todas las instituciones. Así creció el fenómeno populista más poderoso que haya existido en Latinoamérica. Para enfrentar una dictadura la regla general es que se debe romper la cohesión del adversario, mientras se asegura la unidad en las filas propias, lo primero requiere pragmatismo y lo segundo madurez.
Finalmente, la situación se modificó a favor de la oposición con la victoria electoral de diciembre de 2015. A partir del 2016 comenzó la decadencia política del chavismo, el destape pleno de su carácter dictatorial, la implosión de su modelo económico, la pérdida irreversible de su hegemonía social y el aislamiento internacional de su gobierno. Es hasta entonces que la oposición tomó ventaja estratégica. Es decir que son apenas 43 meses de lucha con ventaja y eso es poco tiempo para hablar de final. En el análisis estratégico es un error juzgar eventos y perder de vista el proceso. Los eventos no se deben juzgar por lo que ocurrió en un día, sino por el rumbo que estos marcan. Una victoria puede resultar de una sucesión de intentos supuestamente “fallidos” que van debilitando al adversario.
La oposición está ahora unida, tiene liderazgo, es mayoría en las calles y ha construido una dualidad de poderes sin precedentes en la historia de la lucha contra las dictaduras en el continente. Maduro viene retrocediendo en todos los terrenos, la corrupción ha creado una tragedia humanitaria, sufre rupturas internas constantes, intentos de golpes de Estado, deserciones masivas de sus militares y un severo aislamiento internacional. Maduro no tiene futuro, su estrategia es solo sobrevivir, sin embargo, la visión de corto plazo termina afectando a los opositores porque al presentar todas sus batallas como finales no logran ver las derrotas que le propinan a Maduro y esto le ayuda al régimen a presentar los días que sobrevive como victorias. La oposición va ganando y tiene el tiempo a su favor, aunque tenga un problema táctico de administración de expectativas. Maduro, por el contrario, tiene un problema de inviabilidad estratégica.
Se argumenta que los venezolanos están desmoralizados y que ya no van a las protestas. La lucha de calle contra las dictaduras es siempre cíclica porque es imposible que sea permanente, tiene altos y bajos y esto es normal. Basta hacer memoria de los últimos tres o veinte años y se verán claramente los ascensos y descensos. La pregunta principal es si la dictadura de Maduro puede consolidarse, recuperar el apoyo de la gente, reconstruir la economía y permanecer. La respuesta es que eso es imposible. La estrategia de “resistir y esperar” que ahora está aplicando Maduro y también Ortega en Nicaragua fue un diseño de Fidel Castro. El supuesto es que con el tiempo se pueden producir cambios que les permitan permanecer. Los Castro inventaron el período especial con la esperanza de que se revirtieran los cambios en Moscú y estos no ocurrieron, pero llegó Chávez y se salvaron.
Ahora están resistiendo a la espera de los resultados electorales en Argentina en octubre de este año; de la elección del secretario general de la OEA en marzo de 2020 y de las elecciones presidenciales en Estados Unidos y de la Asamblea Nacional en Venezuela en diciembre de ese mismo año. Puede ganar el Kitcherismo en Argentina, Almagro puede dejar de ser secretario de la OEA, los demócratas pueden ganar la presidencia de Estados Unidos y Maduro puede imponer con fraude su propia Asamblea. Sin embargo, nada de eso cambiaría la suerte de Maduro porque su permanencia solo sirve para agravar el sufrimiento de los venezolanos. Es en extremo ingenuo pensar que un gobierno demócrata en Estados Unidos levantaría las sanciones y aceptaría convivir con la dictadura de Maduro. Esto mismo vale para los gobiernos que cuentan para reconstruir Venezuela.
Venezuela no es Cuba, ni Haití, ni Zimbabue, ni Libia. La dictadura cubana pudo sobrevivir décadas gracias al subsidio soviético y su economía parásita depende ahora del petróleo venezolano. El problema es que los chavistas destruyeron la economía venezolana y ahora ambos regímenes son parásitos y no existe quien los subsidie. Haití es un Estado fallido que genera sufrimiento a su gente al igual que Zimbabue, pero son países poco importantes que sobreviven en el olvido y la indiferencia. Venezuela no es una isla, es un país rico, está en el corazón de América y su degradación es una amenaza para todo el continente que no puede quedar en la indiferencia. Se equivoca Putin cuando compara a Venezuela con Libia. Venezuela no es un país tribal, los venezolanos han votado durante generaciones, el proyecto revolucionario fracasó, ha destruido a Venezuela y jamás podrá estabilizarse, la democracia liberal es por lo tanto una necesidad no un asunto ideológico.
El régimen venezolano está herido de muerte en un contexto de decadencia global de la extrema izquierda. Cómo caerá es asunto de adivinos, pero pase lo que pase la oposición no desaparecerá; mientras haya descontento habrá protestas, intentos de golpes, deserciones militares, sanciones internacionales y conflictos permanentes en las filas chavistas y esto no hay régimen que lo aguante. Como dice un viejo refrán “tantas veces va el cántaro a la fuente que al final se rompe”.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/07/26/opinion/1564093326_905333.html

El cinismo de Nicolás Maduro. Por: Fernando Ochoa Antich. Opinion. Venezuela.

Estimados amigos:

Les remito anexo mi artículo de opinión del próximo domingo. Cordialmente, Fernando Ochoa Antich

El cinismo de Nicolás Maduro

Fernando Ochoa Antich.

Nicolás Maduro está desesperado. Sus cínicas y airadas declaraciones sobre el trascendente informe presentado ante el mundo por la doctora Michelle Bachelet, ex presidente de Chile y Alta Comisionada para los Derechos Humanos, así lo evidencian. La estrategia diseñada por el régimen usurpador resultó ser totalmente inútil. Creyeron que las convicciones ideológicas de la alta funcionaria harían que dicho informe minimizara la crudeza del anterior del 20 de marzo, en el cual ya se señalaban: “numerosas violaciones y abusos de derechos humanos”. No ocurrió así. Michelle Bachelet fue leal a su conciencia y cumplió cabalmente sus deberes al ratificar que Venezuela atraviesa una grave crisis política caracterizada por la permanente “vulneración de los derechos políticos, económicos, sociales, civiles y culturales”, con el consecuente “éxodo sin precedentes de emigrantes y refugiados que abandonan el país”. Además, ratifica que el régimen madurista puso en marcha una estrategia “orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición política y a quienes critican al gobierno”.

El informe de Michelle Bachelet constituye una fehaciente descripción de la realidad venezolana: “nadie puede negar que el régimen madurista ha impuesto una hegemonía comunicacional; se ha restringido el espacio democrático debilitando las instituciones y la independencia del poder judicial; se han cometido graves violaciones de los derechos políticos, económicos y sociales; se han atacado a determinadas personas o grupos, entre ellos a miembros de la oposición política; miles de personas, principalmente jóvenes, han sido asesinados en supuestos enfrentamientos con fuerzas estatales, ocurriendo muchas de esas muertes mediante ejecuciones extrajudiciales; en la mayoría de los casos se sometió a mujeres y hombres detenidos, a torturas tales como la aplicación de corriente eléctrica, asfixia con bolsas plásticas, palizas, violencia sexual, privación de agua y comida, posturas forzadas y exposición a temperaturas extremas; los hospitales carecen de personal, suministros, medicamentos y electricidad; el número de personas que han abandonado Venezuela alcanza a más de 4 millones”.

La gravedad de los hechos expuestos en el informe de Michelle Bachelet podría causar sorpresa en algún miembro de la comunidad internacional. Sin embargo, nuestro pueblo y amplios sectores de esa comunidad conocen muy bien que esa es la trágica realidad que vive Venezuela y no tiene duda en responsabilizar a Nicolás Maduro y a su corrupta camarilla de tan terrible situación. Para colmo, a pocas horas de haber culminado la Alta Comisionada su visita, la opinión pública fue impactada profundamente por el cruel y cobarde asesinato del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo mediante terribles torturas, quien falleció después de haber sido presentado en estado agónico ante un tribunal, como medio para infundir terror en la oposición democrática. No conforme con el dolor infligido a sus seres queridos, los obligaron a aceptar, por orden de un tribunal, que su entierro fuera “una inhumación controlada”. De igual manera, el adolescente Rufo Chacón fue salvajemente atacado por miembros de Politáchira, acostumbrados a actuar con total impunidad, con la consecuente pérdida de la visión en ambos ojos.

Ante tantos desmanes, Nicolás Maduro se ha dedicado a descalificar el contenido del informe de Michelle Bachelet alegando que: “El informe de la señora Bachelet es un informe, hecho por una oficina de gente enemiga de la revolución bolivariana, un informe cargado de mentiras y de datos inexactos. Creo que dio un paso en falso al leer un informe que le elaboraron desde el Departamento de Estado”. Esta es una inaceptable manipulación de Nicolás Maduro en su afán de ocultar la verdad. Es imposible negar, aun manteniendo posiciones ideológicas diferentes a la señora Bachelet, que ella ejerció la presidencia de su país demostrando una firme personalidad caracterizada por una gran ecuanimidad y sentido de justicia. Además, fue electa por aclamación, como alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con el voto favorable de 193 Estados de sus miembros. Por otra parte, el informe fue realizado por un grupo de funcionarios especializados en la defensa de los derechos humanos con una amplia experiencia alcanzada en numerosas investigaciones en todo el mundo.

La pregunta que nos hacemos los venezolanos, al ver el inusitado interés demostrado por Nicolás Maduro y su camarilla en lograr el inicio de las negociaciones en Barbados, es la siguiente: ¿No buscará el régimen madurista, con su asistencia a dicha reunión, que la comunidad internacional olvide los graves señalamientos mantenidos en el informe de la alta comisionada para los Derechos Humanos de la Naciones Unidas? Es verdad que la crisis venezolana exige una solución negociada que permita avanzar consistentemente hacia una solución pacífica que garantice el ansiado cambio político mediante la convocatoria de unas elecciones transparentes, equitativas y justas. Pero no es menos cierto que la urgencia de esa solución no debe impedir que se desarrollen las investigaciones penales correspondientes y se establezcan las responsabilidades personales de Nicolás Maduro y de los altos funcionarios de su gobierno, quienes, de manera permanente, violan la Constitución Nacional irrespetando los derechos humanos de los ciudadanos y cometiendo delitos de lesa humanidad.

Caracas, 14 de julio de 2019.

fochoaantich@gmail.com

@FOchoaAntich

20190714. El cinismo de Nicolás Maduro.docx

Casto Ocando. Cuaderno de Notas. Fabio Zavarse Pabón. Opinion Venezuela

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Casto Ocando | Cuaderno de Notas. Fabio Zavarse Pabón. @cocando

La primera vez que supe del nombre de Fabio Zavarse Pabón fue cuando Walid Makled lo mencionó en varios de los numerosos chats que intercambiamos a partir de fines del 2010, después de que el empresario acusado de narcotraficante había sido capturado en Cúcuta, en un operativo organizado por la DEA y ejecutado por fuerzas de seguridad colombianas.
Makled estaba dispuesto a contar todo sobre sus vínculos con el gobierno chavista, y cómo mantenía en su nómina a más de 70 altos oficiales chavistas. En ese momento, el ahora mayor general Zavarse Pabón, integrante de la esa notable lista, no era más que un coronel recién ascendido que estaba al frente del Comando 25 de la Guardia Nacional, en Puerto Cabello.
Zavarse Pabón ya llevaba casi 5 años en el cargo, dos años más de lo usual, una anomalía que era posible debido a las poderosas conexiones del coronel. Según me aseguró Makled, Zavarse Pabón era un protegido de dos figuras influyentes del gobierno de Hugo Chávez: la entonces presidenta de la Asamblea Nacional, Cilia Flores; y su marido el Canciller, Nicolás Maduro.
Makled tenía razones personales para denunciar las actividades secretas del coronel comandante de la Guardia Nacional en Puerto Cabello. Zavarse controlaba un tercio de las operaciones del puerto, y actuaba con total impunidad, me dijo Makled, que por su lado controlaba los otros dos tercios de las instalaciones portuarias.
¿Cuáles eran estas actividades secretas del coronel Pabón? “Controla la exportación de supuesta chatarra a través del puerto”, me respondió Makled. Porque los contenedores en realidad salían en barcos cargados no de chatarra sino de costosas barras de hierro y aluminio que traía desde el estado Bolívar, en combinación con el entonces gobernador Francisco Rangel Gómez, y su famoso “Cartel de la Cabilla”, que robaba abiertamente la materia prima para venderla sin ningún tipo de contraloría.
El negocio manejado por Zavarse era muy lucrativo. Las “exportaciones” de chatarra producían una no despreciable rentabilidad: alrededor de $1 millón cada semana, $4 millones al mes, casi $50 millones anuales. Las ganancias de la operación iban a parar, según Makled, a las arcas del grupo comandado por Cilia Flores y Nicolás Maduro.
Aparentemente, Zavarse exigía además una parte de los pagos por no obstaculizar las “exportaciones” de estupefacientes que tenían en Puerto Cabello el sitio de salida más activo del país, según la DEA.
Zavarse Pabón contaba con la complicidad del coronel Jesús Semprún, en ese momento jefe de Almacenes en Puerto Cabello, otro protegido de Cilia y Nicolás, que controlaba la salida de los contenedores de supuesta chatarra y quién sabe que otros “materiales” más.
La misma información que Makled me reveló, la compartió con dos agentes que la DEA había enviado desde Washington, para interrogarlo en la cárcel de La Picota, en las afueras de Bogotá, donde Makled esperaba una decisión del Supremo colombiano para su extradición.
Makled nunca dijo cuánto dinero pagó a los militares que tenía en nómina o a los que pagaba sobornos, incluyendo a Zavarse, que era uno de los que estaba en la lista de pagos que entregó a la agencia norteamericana. Pero los pagos eran mucho más que “para los refrescos”.
A los agentes de la DEA que investigaban las conexiones de Makled con el Chavismo los conocí personalmente el día en que hice, tras una espera de meses, la entrevista con Makled para el canal Univisión. Semanas después, en un segundo encuentro con los agentes en un hotel de Fort Lauderdale, pude confirmar que Makled me había contado en cámara y fuera de ella, lo que le había contado a los federales.
A raíz de la captura de Makled, y anticipándose al escándalo de las revelaciones sobre las irregularidades que ocurrían en Puerto Cabello, el coronel Zavarse fue enviado a toda prisa por un año a China, para realizar “altos estudios militares”.
Desde entonces su historial ha ido en ascenso en la nomenklatura de la represión y el abuso del régimen madurista.
Entre otros “trofeos” revolucionarios, Zavarse ha sido demandado por abuso de autoridad; acusado de tener estrechos vínculos con colectivos violentos como La Piedrita; señalado de agredir violentamente a periodistas; de organizar el asesinato de estudiantes, de promover expropiaciones forzadas de ganado y mataderos; del asalto violento a la Asamblea Nacional, de encubrir criminales solicitados por la justicia, y de organizar la represión en el estado Zulia contra ciudadanos comunes y activistas opositores, entre otras muchas acusaciones.
En enero de 2018 Zavarse Pabón fue sancionado por el gobierno norteamericano, bajo acusaciones de violación de derechos humanos.
“Zavarse Pabón es presuntamente responsable de actos de represión a cargo de miembros de la Guardia Nacional Bolivariana de Venezuela contra manifestantes de calle en Venezuela”, indico el Departamento del Tesoro en una declaración oficial.
Dos meses después, en marzo de 2018, Zavarse fue incluido en una lista de 55 altos oficiales venezolanos considerados por el gobierno de Panamá como de “alto riesgo en (operaciones) de lavado de dinero, financiamiento del terrorismo y financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva”.
El mayor general llega a la comandancia de la Guardia Nacional en un momento convulsionado. El organismo que ahora preside es uno de los más importantes aparatos represivos, corruptos y de crimen organizado. Si continúa su carrera profesional en la dirección en que la ha conducido hasta ahora, no puede esperarse sino más represión y violaciones de los derechos humanos. Pero el pasado seguirá persiguiéndolo hasta el final.

La historia de las grandes tiranías del mundo y los personajes inefables de dichos regímenes. Por: Joelvin Villarreal Opinion Venezuela.

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La historia de las grandes tiranías del mundo está siempre acompañada de personajes inefables que hacen vida dentro de dichos regímenes y que guardan para sí el triste papel secundario de perros fieles al servicio de amos implacables.Detrás de las terribles y crueles abominaciones de las que son capaces los “hombres” con poder tiránico se esconde realmente un sentimiento de cobardía, de incapacidad frente al mundo, y de vacío existencial: transformados todos en ira, sadismo, entre otros que llevan a la práctica por mero resentimiento social.

Las tiranías le dan poder a hombres incapaces y crean para ellos ostentosos y llamativos cargos para así alimentar sus egos. De esa manera mantienen la fidelidad de sus esbirros.

La tiranía chavista no es excepción a la regla, y ha engrandecido a personajes como Vladimir Padrino López: un personaje inseguro, y cobarde que ostenta cargo como ministro para la defensa, aun cuando no tuvo méritos para ello y fue ascendido al grado de General violentando toda ética militar, pasando por encima de quienes por decoro y legalidad pertinente fueron excluidos al no ser cómplice políticos del desmadre de la República; ostenta además Padrino López, un cargo inventado por el chavismo como relleno para el circo y como símbolo de la decadencia militar en tiempos de revolución: se trata de la vicepresidencia de Soberanía política, seguridad y paz. Este último además de violatorio de las leyes y de la tradición militar venezolana, históricamente apolítica, es también una afrenta a nuestra inteligencia pues; quién puede hablar de Soberanía, seguridad, y paz estando al servicio de un régimen identificado como narcoestado criminal y satánico violador de DDHH y aliado del terrorismo internacional sostenido con ayuda de ejércitos, guerrillas, milicias y potencias extranjeras dentro de nuestro territorio?

Padrino es corresponsales directo de mantener en nuestro territorio ejércitos de ocupación conformados por Guerrillas colombianas, tropas cubanas, células terroristas del medio oriente ajenas a nuestra cultura y civilización, células terroristas europeas, y tropas rusas.

Además de ello es cómplice también de transformar a Venezuela en la Somalía del Caribe al gestionar y promover ejércitos para estatales al servicio del régimen chavista como lo son: Colectivos armados, grupos de narcotráfico, bandas de crimen organizado, grupos de exterminio, entre otros elementos que ponen en riesgo la existencia misma de la República.

Vladimir Padrino López deberá ser juzgado en su momento por crímenes contra la humanidad, y al igual que los jerarcas Nazis no podrá esconder su cobardía tras el argumento falaz de “Yo sólo recibì órdenes”

Vladimir Padrino López en su condición de facto en el ministerio de la defensa es directamente corresponsable de poner en jaque la seguridad y estabilidad de la región y de poner en peligro la seguridad nacional del único y verdadero aliado histórico de Venezuela: Los EEUU.

La geopolítica que resulta del régimen chavista y de la consiguiente corresponsabilidad del cargo que ostenta de facto Vladimir Padrino López es contraria a los intereses, cultura, religión, y sociedad de la civilización Occidental lo que supone ser para nuestro hemisferio la amenaza política más grave desde la aparición de las tiranías nazifascistas y comunistas en la Europa del siglo XX.

Ante los graves argumentos propuestos en los incisos anteriores, en nombre de la Venezuela decente, y de las fuerzas armadas patrióticas, se solicita de forma urgente y expedita una ruptura total con el sistema político militar chavista por parte de las naciones libres del mundo y la inmediata puesta en marcha de una campaña militar que no solo liberará a Venezuela, sino que además; contribuirá al restablecimiento de la estabilidad y seguridad regional así como también, de las condiciones geopolíticas que permitan una clara y segura defensa de la civilización Occidental frente a nuestros comunes e históricos enemigos extrahemisfericos y las organizaciones terroristas que les acompañan.

Vladimir Padrino López y todos quienes hoy ostentan cargos de poder dentro de la estructura politico-militar chavista deberán ser puestos bajo prisión y ser juzgados en los tribunales debidos a la brevedad posible una vez caído el régimen tiránico que gobierna de facto Nicolás Maduro. Que su cobardía y sus resentimientos no se conviertan en excusas falaces a la hora de enfrentar la justicia.

Quedarà Vladimir Padrino López en nuestra memoria colectiva como otro personaje inefable en la historia de las tiranías del mundo. Así lo ha determinado su cobardía.

*Joelvin Villarreal*

PASTORAL EN OCASIÓN DE LA CXII ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

PASTORAL EN OCASIÓN DE LA CXII ASAMBLEA PLENARIAORDINARIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

Caracas, 11 de julio de 2019

Dios quiere para Venezuela un futuro de esperanza

1. Al finalizar los trabajos de la CXII Asamblea Ordinaria de la CEV, compartimos con todo el pueblo de Venezuela nuestras reflexiones sobre la actual situación del país con la finalidad de poner en evidencia la magnitud de los problemas que nos aquejan, brindar orientaciones que nos ayuden a darles respuesta, y animar a todos a comprometernos en la construcción de un futuro mejor.

Nuestra realidad marcada por el sufrimiento y el dolor de las mayorías.

2. Reiteradamente hemos descrito la compleja y dramática situación política, económica y social que vive Venezuela, y que tiende a agravarse cada día.

3. Esta realidad queda reflejada en el reciente Informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (4 de julio de 2019). Allí se concluye, entre otras cosas, que:
· “existen motivos razonables para creer que se han cometido graves violaciones de los derechos económicos y sociales, incluidos los derechos a la alimentación y la salud, en Venezuela” (n° 75);
· “durante más de un decenio, Venezuela ha adoptado e implementado una serie de leyes, políticas y prácticas que han restringido el espacio democrático, debilitado las instituciones públicas y menoscabado la independencia del poder judicial” (n° 76);
· “todo ello ha permitido al Gobierno cometer numerosas violaciones de los derechos humanos.” (n° 77);
· “miles de personas, principalmente hombres jóvenes, han perdido la vida en supuestos enfrentamientos con fuerzas estatales en los últimos años. Existen motivos razonables para creer que muchas de estas muertes constituyen ejecuciones extrajudiciales perpetradas por las fuerzas de seguridad” (n° 78);
· “los pueblos indígenas venezolanos son objeto de graves violaciones de sus derechos individuales y colectivos” (n° 79);
· “el Estado ha denegado sistemáticamente los derechos de las víctimas de violaciones de los derechos humanos a la verdad, la justicia y la reparación.” (n° 80).

4 Además pone en evidencia que existen abundantes casos de detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos por parte de organismos del Estado (n°. 41-46) y sobre el uso excesivo de la fuerza y muertes causadas en el contexto de operativos de seguridad (n° 47-52). Todo lo anterior ha sido denunciado desde hace bastante tiempo por diversas instancias nacionales e internacionales. Ejemplo de estas violaciones al estado de derecho son las recientes actuaciones de órganos del Estado que condujeron a la muerte del Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo y la pérdida de la visión del joven Rufo Chacón, hechos que ya fueron condenamos enérgicamente por la Comisión de “Justicia y Paz” de esta Conferencia[1]

5 Otro rasgo muy significativo de la actual situación es el éxodo de más de un 12% de la población venezolana, impulsado por la situación política, el empobrecimiento de la clase media y el menosprecio de los pobres. Una generación de niños y niñas no han visto a sus padres durante meses. Si la situación económica y social continua en franco deterioro, el país puede perder en los próximos meses parte importante de su población[2].

6 En esta crisis, van ganando terreno el deterioro moral de la sociedad con sus secuelas de violencia, mentira, corrupción e irresponsabilidad, y la desesperanza y el miedo de la ciudadanía. La inmensa mayoría de los habitantes del país rechaza esta situación porque se encuentra en abierta contradicción con los tradicionales valores cívicos, culturales y religiosos que han caracterizado a nuestro pueblo. Los venezolanos seguimos apostando por una convivencia ciudadana plural, pacífica, en justicia, libertad y solidaridad, como lo establece la Constitución.

La dignidad de la persona y el bien común, valores irrenunciables.

7 Proclamamos como hombres de fe que Dios quiere lo mejor para Venezuela, así lo afirma el profeta Jeremías: sus designios son de prosperidad, no de desgracia; él nos da un porvenir y una esperanza (cf. 29,11).

8 Tal como lo afirmamos en el Concilio Plenario de Venezuela, “una de las grandes tareas de la Iglesia en nuestro país consiste en la construcción de una sociedad más justa, más digna, más humana, más cristiana y solidaria”[3]. Esto postula un decidido compromiso de todos por la defensa de la dignidad de la persona humana y el bien común.

9 Los regímenes políticos, ideologías, organizaciones o instituciones deben estar al servicio de estos principios fundamentales. Esto exige una decidida promoción y defensa de los derechos humanos, y una permanente denuncia de los abusos y violaciones de esos derechos, ya que “todos los atropellos a esa dignidad son atropellos al mismo Dios”[4]

10 La renovación ética y espiritual del país es tarea de todos. Esto nos exige favorecer la educación en principios y valores, desterrar de la vida social la mentira como instrumento de manipulación, erradicar la corrupción administrativa y el aprovechamiento de los bienes públicos. De igual forma, construir adecuados mecanismos para superar la violencia familiar y social. Para ello se hace necesario la participación de todos los sectores e instituciones en el diseño y realización de un proyecto de reconstrucción democrática del país en la justicia, la libertad y la paz, guiado por metas claras y tareas concretas.

11 También exige comprender que la política tiene como finalidad el bien común y no los intereses particulares. Es perentorio para la recuperación de nuestro país que quienes se dedican al ejercicio de la política, o aspiren a hacerlo, lo hagan como una opción de servicio, – como “una alta forma de caridad”-, según la expresión del magisterio pontificio. Con políticos responsables, generosos, honestos, coherentes, capaces de movilizar la población a la consecución de grandes objetivos, se puede superar la crisis, ya que hay que enfrentar problemas y desafíos de gran magnitud.

La tarea de reconstruir Venezuela: decisiones urgentes.

12 Como afirmamos el pasado mes de enero, ante la realidad de un gobierno ilegítimo y fallido, Venezuela clama a gritos un cambio de rumbo, una vuelta a la Constitución[5]. Ese cambio exige la salida de quien ejerce el poder de forma ilegítima y la elección en el menor tiempo posible de un nuevo Presidente de la República[6]. Para que sea realmente libre y responda a la voluntad del pueblo soberano,[7]dicha elección postula algunas condiciones indispensables tales como: un nuevo Consejo Nacional Electoral imparcial, la actualización del registro electoral, el voto de los venezolanos en el exterior y una supervisión de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, entre otras; igualmente el cese de la Asamblea Nacional Constituyente.

13 Ante la “emergencia humanitaria” en la que el sistema económico y político vigente ha sumido a toda la población, es urgente que se permita la entrada masiva y distribución de la ayuda de alimentos y medicinas, con participación y supervisión internacional, y deslastrada de las diatribas partidistas y del flagelo de la corrupción. La Iglesia Católica, a través de sus instituciones, y particularmente las Caritas parroquiales, diocesanas y nacional, renueva su compromiso de participar, junto a otras organizaciones, en la recepción y distribución de esta ayuda humanitaria.

14 Los miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, los órganos policiales y el Ministerio Público, en el cumplimiento de sus deberes constitucionales, deben obrar conforme a la justicia y la verdad, y no al servicio de una parcialidad política. Así erradicarán de su seno las prácticas de persecución y tortura, y resguardarán, defenderán y harán respetar los derechos de todos, por encima de cualquier interés personal o partidista.

15 Para contribuir a esa renovación nacional, reiteramos nuestro compromiso como Iglesia de seguir fortaleciendo la fe en Jesucristo que sana y libera, y llevando esperanza a nuestro pueblo, a través del desarrollo de programas de formación y organización que permitan la defensa de los derechos humanos, la recuperación de la institucionalidad democrática y la reconstrucción del país de una forma pacífica[8]. Desde nuestras instituciones educativas, seguiremos brindando una educación de calidad que eleve los valores espirituales y ciudadanos de nuestro pueblo.

Conclusión: Nuestro agradecimiento y oración

16 Ante la próxima Asamblea especial del Sínodo de los Obispos sobre la Región Panamazónica, que tiene como tema “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para la ecología integral”, y que se realizará en Roma en el mes de octubre, pedimos la oración de todos. Que esta Asamblea sea una ocasión para impulsar la evangelización y atención pastoral, reflexionar y evaluar la protección y cuidado de los pueblos indígenas y del ambiente en una ecología integral, que garantice las fuentes de agua y de otras riquezas naturales que son necesarias para nuestro país.

17 Agradecemos y felicitamos a los sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos, el esfuerzo que realizan cada día para mantener viva la esperanza y profundizar la evangelización del pueblo venezolano y, en particular, por las iniciativas para la atención de las personas más vulnerables. Ratificamos de nuestra parte el “gusto espiritual de ser pueblo”, ya que pertenecemos a él y buscamos estar cerca de la vida de la gente sin excluir a nadie.[9] Agradecemos también el apoyo que nos brindan el Papa Francisco, así como la Iglesia y los gobiernos de otros países, y, especialmente de nuestros vecinos, para que podamos continuar llevando adelante esta obra evangelizadora, y por la atención que brindan a los venezolanos que han emigrado.

18 En nuestras visitas a las comunidades se nos pide contantemente que recemos por Venezuela. Tengan la seguridad que lo hacemos todos los días. Hemos apoyado y promovido también múltiples iniciativas de oración y ayuno para implorar a Dios por las necesidades de nuestro país y para que podamos resolver en paz los problemas que hoy nos aquejan. Queremos convocarlos, una vez más a no ceder en el buen propósito de orar con humildad y trabajar con confianza por el bienestar de nuestro país.

19 ¡Dios es nuestro auxilio! (cfr. Is 41,10). Pedimos la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto por esta noble causa. Con nuestro saludo y bendición.

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

La responsabilidad moral y política de Nicolás Maduro. Por: Fernando Ochoa Antich. OPINION. Venezuela

Estimados amigos:

Les remito anexo mi artículo de opinión de mañana domingo. Cordialmente, Fernando Ochoa Antich

La responsabilidad moral y política de Nicolás Maduro

Fernando Ochoa Antich.

El asesinato del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, primero en el orden de mérito de la promoción de 1991 de la Academia Naval, mediante crueles torturas, ha provocado un profundo rechazo e indignación nacional e internacionalmente. Nadie logra explicarse el descaro y cinismo demostrado por los funcionarios de la DGCIM que lo condujeron al tribunal militar en silla de ruedas en el deplorable estado en que se encontraba. Era tal su deterioro físico que el juez militar ordenó, de inmediato, conducirlo al hospital de Fuerte Tiuna donde falleció. Su detención ocurrió el 22 de junio acusado de estar presuntamente planificando un atentado en contra de Nicolás Maduro y de Diosdado Cabello. Su presentación ante el juez militar no se hizo a las 48 horas, como lo establece el artículo 44 constitucional, sino seis días después, repitiéndose la práctica de lo que ha venido ocurriendo con todos los presos políticos, quienes, al no existir pruebas suficientes, son sometidos a torturas para obtener declaraciones que los incriminen. Recordemos que esta es la segunda muerte de un militar después del 30 de abril. El fallecimiento del mayor Jesús García Hernández aún no ha sido aún aclarado.

La versión oficial que sostiene que el capitán Acosta Arévalo, testigo clave para las investigaciones de la supuesta conspiración militar que tenía por objetivo asaltar el palacio de Miraflores y asesinar a Nicolás Maduro, fue sometido a un interrogatorio por un teniente y un sargento sin que estuviesen presentes funcionarios de mayor nivel y experiencia de la Dirección de Contrainteligencia Militar, no tiene credibilidad alguna. Además, es inaceptable que no se hayan dictado instrucciones precisas para proteger su vida y respetar sus derechos humanos; como lo es también la imputación realizada por el Fiscal General de la República, designado por la Asamblea Nacional Constituyente, Tarek William Saab, en contra del teniente Ascanio Antonio Tarascio y del sargento Estiben Zarate por haber cometido el delito de “homicidio preterintencional con causal”, sin considerar la responsabilidad de la cadena de mando de la DGCIM. Aún más, dicho procedimiento debería responder la interrogante que ha tomado cuerpo en la opinión pública: ¿los últimos asesinatos demuestran la existencia de una política de Estado destinada a sembrar mayor terror en nuestra sociedad?

Otro aspecto a denunciar es la abusiva utilización del delito de traición a la Patria, con el cual se trata no sólo de atemorizar a la disidencia sino que, además, pretende desacreditar a todo movimiento político, que ante el estruendoso fracaso del régimen madurista, pueda presentarse como una alternativa de poder. La pena establecida en el artículo 128 de Código Penal, presidio de veinte a treinta años, además de la limitación al acusado de dicho delito para el goce de los beneficios procesales y la aplicación de medidas alternativas en el cumplimiento de la pena, tiene que intimidar significativamente a cualquier venezolano que se atreva a protestar contra la dictadura. Este delito está claramente tipificado en el artículo 464 del Código de Justicia Militar al señalar las circunstancias que pueden considerarse como Traición a la Patria. En dicho artículo no aparece la Rebelión Militar ni la incitación a cometer ese delito. En conclusión, lo que el régimen madurista busca es mantenerse en el poder, irrespetando el principio de la alternancia republicana consagrado en el artículo 6 de la Constitución Nacional, mediante el asesinato, la tortura, la prisión y el destierro.

Definitivamente, la responsabilidad moral y política de Nicolás Maduro en el asesinato del capitán Acosta Arévalo es inexcusable e ineludible. Esta afirmación no la hago a la ligera. El 31 de octubre de 2018 fue destituido el general Gustavo González López, director del SEBIN, como consecuencia del asesinato del concejal Fernando Albán, ocurrido el 2l de octubre de ese año. La opinión pública, convencida de esta verdad, nunca aceptó la falsa justificación, esgrimida por el régimen, de que su reemplazo había ocurrido como consecuencia de un incidente entre agentes del SEBIN y escoltas de la caravana presidencial. Después de esa destitución el general González López no volvió a aparecer públicamente. La denuncia de su desaparición física realizada por el magistrado Christian Zerpa, después de huir a los Estados Unidos, condujo a Maduro a nombrarlo como Asesor de Inteligencia de la presidencia de la República. Su nueva designación, como director del SEBIN, en reemplazo del general Manuel Cristopher Figuera, seguramente produjo una inconveniente interpretación: ser responsable de un asesinato produce beneficios de todo orden en lugar de sanciones.

Además, este asesinato ocurrió bajo la responsabilidad de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), cuyo director es el mayor general Iván Rafael Hernández Dala, quien a su vez es el jefe de la Casa Militar. Es imposible que un funcionario militar, que mantiene tanta cercanía con Nicolás Maduro, establezca una política a motu propio sin su anuencia. Estoy convencido que la prioridad que se estableció fue determinar, por cualquier medio, las posibles ramificaciones de la supuesta conspiración militar del 30 de abril. Pienso que al detener al capitán Acosta Arévalo pueden haber ocurrido una de las siguientes circunstancias: no conocía nada importante que informar por no estar vinculado a ninguna conspiración, o si lo estaba, fue extraordinariamente valiente al negarse a confesar. De lo que si no tengo dudas es que Nicolás Maduro debió de conocer lo que estaba ocurriendo. De allí que sea responsable moral y políticamente del asesinato y de las torturas a que fue sometido el capitán Rafael Acosta Arévalo. La historia se lo reclamará con gran dureza. También reconocerá la heroicidad y el patriotismo de este joven oficial de nuestra Armada. Paz a su alma.

Caracas, 7 de julio de 2019.

fochoaantich.

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Opositores ofuscados. Por: Eddie A. Ramírez S.

Opositores ofuscados

Eddie A. Ramírez S.
En estos tiempos de bombardeo masivo de informaciones ciertas, falsas o de media verdades es inevitable que se perturbe nuestra capacidad de razonar. El problema se agudiza cuando estamos sometidos a presiones de diversa índole. Resulta difícil analizar determinada situación política cuando se siente en carne propia la escasez y la dificultad para que el ingreso alcance para cubrir las necesidades mínimas. Más difícil aún, si algún familiar o conocido ha sido asesinado, torturado, encarcelado o ha tenido que buscar refugio en otro país. O cuando es la propia persona la que ha sufrido los atropellos. Hoy en día es explicable que exista mucha ofuscación y de allí los dimes y diretes.

En estas circunstancias, la dirigencia política, articulista y opinadores tienen la responsabilidad de contribuir a orientar al resto de los ciudadanos para no caer en intolerancias que dificultan cualquier solución. Descalificar a otro compatriota por no tener la solución para sacar al usurpador Maduro es estar ofuscado por lo antes mencionado o por interés personal. Quizá si nos preguntáramos qué haríamos si tuviésemos poder de decisión, nos daríamos cuenta de que a veces somos injustos al descalificar a quienes no piensan como nosotros.

Por ofuscados hemos agredido de palabra a personas y a instituciones. En abril del 2002 hicimos picadillo a Pedro Carmona y a quienes manejaron esa crisis por los errores cometidos, unos ciertos, otros no, que permitieron que Chávez regresara al poder. Al respecto no toman en cuenta que Chávez tenía el apoyo de los comandantes de tropa. Después del paro cívico de diciembre de ese mismo año enfocaron las baterías en contra de Carlos Ortega y de Carlos Fernandes por haber convocado una huelga “inoportuna” y a los petroleros por haber abandonado sus puestos “facilitando al régimen que se apoderara de Pdvsa”. Es decir, que deberían haber permanecido tranquilos esperando las elecciones porque lo que había era un “déficit de democracia”.

Después le tocó el turno de hacer de “punching ball” a la Coordinadora Democrática y a su sucesora la Mesa de Unidad Democrática. Volaron las acusaciones de “colaboracionismo”. Perdimos a un excelente dirigente como Ramón Guillermo Aveledo, ensalzado en un principio y luego condenado al ostracismo. Se logró ganar un referendo sobre la reforma de la Constitución y después la mayoría de la Asamblea Nacional, pero como no se produjo el cambio porque el régimen cuenta con el apoyo de la Fuerza Armada y de un grupo no despreciable de seguidores, surgieron las críticas porque no se desplazó a Maduro en seis meses.

Los militares han sido un blanco evidente, ya que al tener las armas muchos civiles consideran que todos son culpables y que derrocar a una dictadura es coser y cantar, no percatándose que es una organización piramidal y vigilada estrechamente, por lo que las probabilidades de una insurrección exitosa no son elevadas. Prueba de ello son los cientos de oficiales que han sido pasados a retiro, encarcelados, torturados e incluso asesinados,como el caso del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo.

Al presidente (e) Juan Guaidó lo elevaron por las nubes, pero como pasa el tiempo y no cesa la usurpación, ahora le reclaman que está en campaña electoral. ¿Qué puede hacer, salvo recorrer el país animando a la gente, instar a la Fuerza Armada a que respete la Constitución, designar embajadores que están cumpliendo un excelente trabajo y estar en contacto con gobiernos democráticos ante los cuales denuncia los atropellos y solicita sanciones? ¿Cómo puede haber opositores tan ofuscados que lo critican porque no logra que intervenga una fuerza armada de países democráticos? ¿Acaso que eso depende de Guaidó? Califican de fracaso el que no lograra entrar la ayuda humanitaria y que los militares no atendieran el llamado desde La Carlota. ¿Acaso era preferible que no lo intentara?

Algunos deben dejar de decir que apoyan al presidente (e) pero le disparan trascorrales. Quizá puedan ganar algunos aplausos momentáneos, pero cuando cese la ofuscación irremediablemente perderán credibilidad, lo cual es indeseable, ya que algunos son gente valiosa. Dirigentes y ciudadanos en general debemos entender que se requiere una unidad sin zancadillas y sin francotiradores.

Como (había) en botica:

Torturar a un preso es lo más bajo que puede llegar un ser humano. Maduro, el general Padrino López y el general Hernández Dala, Director de Contrainteligencia Militar, entre otros, son responsables del asesinato por tortura del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo. También hay información de que el teniente coronel Ígber Marín Chaparro, preso desde marzo 2018, está siendo torturado. Marín fue el primero de su promoción. Igualmente el médico José Alberto Marulanda ha sido torturado por los esbirros de la dictadura Desde el pasado 21 de junio se encuentra secuestrado por el Sebin nuestro amigo José Méndez, ciudadano de arraigados principios cristianos, ingeniero nuclear, miembro de COENER, defensor de los derechos humanos y luchador incansable, quien ha denunciado en la Corte de La Haya los atropellos del régimen.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez 2/07/19. Digaloahi digital, Noticiero Digital y Runrunes
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