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COMUNICADO URGENTE: VENAMERICA – VENEUROPA.

REMISIÓN:

De: Silvia Schanely de Suarez
Fecha: 30 de marzo de 2017, 18:26
Asunto: Rv: Comunicado de VenAmerica y VenEuropa ante el golpe de Estado Perpetudo por el TSJ venezolano

El Jueves, 30 de marzo, 2017 18:19:28, Silvia Schanely de Suarez <silvias592000> escribió:

Amigos, en ésta hora menguada no nos queda sino seguir denunciando el régimen dictatorial venezolano a nivel internacional.

Saludos,
Silvia

Comunicado_golpe_estado-.docx

EL LEGADO DE OBAMA. Por: Luis Marin

EL LEGADO DE OBAMA

Los venezolanos recordaran a Barack Hussein Obama II por haber decretado que este país es “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos” por lo que declaró “una emergencia nacional para hacer frente a esta amenaza” y luego no haber hecho nada al respecto.

Salvo las medidas dictadas inicialmente contra siete funcionarios, lista que se ha ido ampliando más por presiones del Congreso que por iniciativa de la Administración, pero aquellas siguen siendo las mismas, que no son sanciones propiamente dichas, porque si privar de visa fuera una sanción entonces la mayoría de los pocos venezolanos que las solicitan estarían sancionados; como el bloqueo de bienes, que presupone tenerlos en EEUU y que no impide que, por ejemplo, si alguno falleciera, sus herederos pudieran reclamarlos, por no decir que con toda seguridad los tienen a nombre de terceros.

Luego la Administración terminó casi que disculpándose por haber dictado el Decreto, ante el escándalo del Foro de Sao Paulo, aduciendo que ciertamente Venezuela no es una amenaza creíble para EEUU, pero tenía que hacerlo así porque es un requisito exigido por leyes de emergencia que permiten aplicar sanciones económicas, o sea, que es una cuestión de mera forma.

La disculpa es más bien una confesión, porque si se decreta que es amenaza quien en verdad no lo es, sólo por cumplir requisitos establecidos para la aplicación subsecuente de normas concatenadas, en español eso se llama fraude a la ley, esto es, modificar deliberadamente los factores de conexión establecidos en las leyes para conseguir la aplicación de aquellas que sean más favorables a la realización de los propios deseos, burlando una restricción legal.

La motivación del Decreto es la violación de DDHH, corrupción pública significativa y la inexistencia de un mínimo democrático en Venezuela y si bien es necesaria una alta elucubración para entender cómo es que esto amenaza la seguridad nacional y la política exterior de los EEUU lo más arduo es hacerlo compatible con la política de apertura al régimen de Castro, responsable directo de todos aquellos desmanes.

Si hasta la Conferencia Episcopal de Venezuela ha llegado a la conclusión de que la causa de este desastre es la imposición de un modelo totalitario, plasmado en el llamado Plan de la Patria, que no es otra cosa que la implantación del castrocomunismo en este país, cabeza de puente para su expansión a todo el continente.

Así sacaron a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo porque hacía seis meses que no participaba en esas actividades y, según el New York Times, renunció a sus relaciones con organizaciones terroristas; aunque es público y notorio que el secretariado de las FARC vive a cuerpo de rey en La Habana, junto a los Panteras Negras, los Macheteros de Puerto Rico y cualquier otro terrorista de ranking mundial.

Ni por asomo aparecen las palabras comunismo, guerrilla, islamismo, yihad, que no calzan en la retórica de Obama; pero lo más inquietante es que no perciba violaciones de DDHH, corrupción pública significativa e inexistencia de un mínimo democrático, en Cuba.

Todo el cambio de enfoque de su política hacia Cuba se basa en el supuesto de que las de diez administraciones anteriores “no funcionaron”; alguien debería decirle que la suya hacia Venezuela no solo no funciona sino que resulta payasesca.

Los funcionarios sancionados han sido todos recompensados por el régimen, elevados a la categoría de héroes de la patria y no parece que ni siquiera la exposición pública internacional haya disminuido un ápice la saña criminal con que siguen actuando.

En cambio, sirve para la campaña propagandística más ridícula y falsaria de la historia, en la que se muestran pescadores de Margarita, indios del Amazonas, campesinos de los llanos, ancianos, niños (pero ni uno solo de los corruptos sancionados) clamando: “¡Obama, deroga el Decreto ya!”

Cuando se hace una falsificación, lo que queda en el mundo es lo falso, no lo que pretenden los farsantes. Ese es el legado de Obama y otros legados.

AUTORRETRATO HABLADO

En su discurso de despedida de la presidencia el 10 de enero, Obama ofreció una oportunidad como pocas para hacer una condensada interpretación de contenido de la retórica izquierdista que es parte indisoluble de su mensaje.

En general, el común denominador es la incongruencia entre la proclamada adhesión a una tradición fundamentada en “los principios de quienes crearon esta gran nación” y las proclamas revolucionarias, clasistas y racistas, que obviamente no tienen nada que ver con los “Padres Fundadores”, blancos, anglosajones, protestantes.

En particular, habría que ir desgranando las frases dejadas caer aquí y allá como al pasar que son groseramente ambiguas y vagas, que no dicen lo que dicen, de manera que cada quien puede interpretarlas como convenga o según se ajusten a sus prejuicios, mezcladas con medias verdades y francas mentiras.

Valgan unos pocos ejemplos: Si les hubiera dicho hace ocho años “que abriríamos un nuevo capítulo con el pueblo cubano”. ¿Qué significa eso? No parece ni bueno ni malo “un nuevo capítulo”; pero, ¿con el pueblo cubano? Es una flagrante falsedad. Obama nunca se reunió ni pactó nada con el pueblo cubano sino con Raúl Castro. Los afiches con los que empapelaron La Habana lo exhiben con el tirano, respaldándolo, ante ese pueblo oprimido que quizás haya sentido tanto o más desencanto que el venezolano.

Y continúa: “que cerraríamos el programa nuclear de Irán sin disparar un tiro”. Esta sí que es una mentira escalofriante. El programa nuclear de Irán nunca ha sido cerrado, ni siquiera suspendido. Si acaso recibió una tregua por diez años, lo que es significativo porque como se han cansado de advertir los expertos israelíes, sin que nadie escuche, es exactamente lo que hizo Mahoma en su canónica “tregua con la tribu de Quraish”.

Un hecho histórico que se remonta al año 628, conocido como Tratado de Hudaybiyyah, que estableció una tregua por diez años entre Medina y Quraish y que Mahoma rompió tan pronto como tuvo la fuerza suficiente para aplastar a los infieles. Desde entonces los musulmanes hacen rutinariamente lo mismo “cuando el enemigo es duro y fuerte”, sólo mientras no puedan vencerlo.

“Que íbamos a conseguir la igualdad en el matrimonio”. ¿Y esto qué es? ¿La igualdad entre marido y mujer? No puede ser que Obama consiguió eso. ¿O será su respaldo al llamado matrimonio Gay? Pero no lo dice claramente, sino que suelta algo de contenido difuso, muy propio de su estilo pero para nada puritano.

Si al principio dijo que el país se basa en “la idea de abrazarlos a todos y no sólo a unos pocos”, reitera que “unos pocos prosperan a costa de la clase media”, y que “nuestro comercio debe ser justo y no sólo libre”, deslizando la vieja contraposición socialista entre justicia y libertad, olvidando que quien sacrifica la libertad en aras de la justicia se queda sin ninguna de las dos.

“Darle a los trabajadores el poder de fundar sindicatos para tener mejores salarios” es una posición ideológica que presupone que el nivel salarial es un problema político, de poder, y no económico, de productividad, que haya más torta que repartir y no más poder para quedarse con un pedazo mayor de la misma torta e incluso de una menor, que es lo que ocurre cuando se grava excesivamente la actividad productiva.

Pero la verdad histórica es que los capitanes de empresa que “hicieron la grandeza de este país” tuvieron que luchar contra los sindicatos y derrotarlos a veces a sangre y fuego, porque la mentalidad sindicalista gira sólo en un ritornelo: reducir la jornada laboral (trabajar menos) y aumentar el salario (ganar más); y esto ha sido denunciado por los mismos marxistas: no en balde lo primero que hacen los comunistas cuando llegan al poder es desmembrar los sindicatos e imponer los propios.

Si el clasismo de Obama es repugnante, su racismo es una burda impostura. No sólo porque sea hijo de mujer blanca y padre transeúnte que volvió a Kenya sin mayor nexo con EEUU, sin antecedentes de esclavitud, discriminación, participación en luchas por los derechos civiles o que haya nacido en Hawái, donde jamás hubo segregación racial o educado en Chicago, muy lejos del Sur y de plantación alguna; sino porque es el niño mimado de Harvard, que goza del favoritismo de la élite y del aplauso clamoroso y sostenido de la izquierda más exquisita, sofisticada, frívola e irresponsable del planeta.

No obstante, puede articular su diatriba contra “los poderosos” desde el podio de la Presidencia, decir que después de su elección “se hablaba de una nación post racial. Esa visión, por bien intencionada que haya sido, nunca fue realista”.

“Si cada cuestión económica se enmarca como una lucha entre una clase media blanca trabajadora y las minorías indignas, entonces los trabajadores de la más diversa índole terminarán luchando por migajas mientras los ricos se retiran aún más en sus enclaves privados”. “Para los norteamericanos blancos significa reconocer que los efectos de la esclavitud y (las leyes) Jim Crow no desaparecieron repentinamente en los años 60”.

El espíritu americano, la fe en la Razón y en la empresa, la primacía del Derecho sobre la fuerza, es “lo que nos permitió derrotar al fascismo y la tiranía durante la Gran Depresión y construir un orden posterior a la Segunda Guerra Mundial”. Es inevitable observar aquí un salto histórico interesado: lo que se conoce como Gran Depresión fue el crack económico de 1929 y entonces el desafío a la democracia lo planteaban el comunismo y el anarcosindicalismo. EEUU no entró en la II GM sino en diciembre de 1941, bien lejos de la Gran Depresión; pero el antifascismo es una obsesión izquierdista.

En la actualidad el reto está planteado primero “por violentos fanáticos que dicen actuar en nombre del Islam” (sólo lo dicen), a los que habría que combatir desde una posición de principios, para no dejar de ser lo que somos.

“Por eso hemos terminado con la tortura, trabajado para cerrar Guantánamo, es por eso que rechazo la discriminación contra los musulmanes estadounidenses (ovación, la más larga de todas). Aquí, a punto de extenuación, cabe advertir que no son los musulmanes quienes discriminan a los que llaman infieles, degüellan cristianos, ejecutan atentados suicidas, dicen que los judíos no pueden profanar el Monte del Templo “con sus sucios pies”, ni permiten a nadie siquiera pisar en Tierra Santa, que es toda Arabia, no, éstas son invenciones islamófobas: La verdad, de Obama, es que los musulmanes son los discriminados, doblemente, si son musulmanes negros.

El discurso de Obama es el exacto retrato de sí mismo.

LA LISTA DE TRUMP

Es abismal la diferencia entre el inicio del período de Obama y el de Trump, aquél recibido con regocijo por los poderes mundiales al punto de que le adelantaron un premio Nobel de la Paz, no por lo que había hecho sino por lo que se supone que podría hacer en el futuro; éste, con una rechifla universal que le anticipa un impeachment, algo sorprendente porque se supone que procede por actuaciones atinentes al cargo y para entonces todavía ni siquiera había tomado posesión; lo acusan de loco, amenazan con asesinarlo y hay quienes solicitan que sea depuesto por un golpe militar.

La virtud hasta ahora inigualada de la democracia americana es la transferencia pacífica del poder de un presidente a otro libremente electo. Obama dice que “le prometí al Presidente Trump que mi administración garantizaría una transición sin problemas”; pero ¿es eso lo que está ocurriendo?

Todavía antes de que asumiera el cargo ya había violentas manifestaciones en las calles de varias ciudades, generosamente replicadas en los medios, contra un gobierno que ni siquiera había comenzado, sin señal de que vayan a detenerse sino de todo lo contrario.

Esto sí que es un gran cambio en la concepción de la democracia porque implica que las políticas de la Administración anterior no van a poder cambiarse por la siguiente, de signo contrario, porque eso terminaría con la paz de la República, ignorando así el voto de la mayoría, que antes era el estandarte de la democracia en América.

El cambio lo marcó Obama al decir que la Constitución no es más que “un pedazo de papel”, que es la tesis de Ferdinand Lassalle, fundador y más influyente ideólogo de la socialdemocracia alemana, para quien “la esencia de la Constitución de un país es la suma de los factores reales de poder que rigen en ese país”.

De manera que no tiene ningún valor inmanente, ni sagrado, sino que es la expresión del crudo balance de los poderes fácticos de una sociedad histórica concreta; bueno, eso no es lo que creían los “Padres Fundadores”, ni los Presidentes juran sobre una conjunción real de poder, sino sobre aquel venerable “pedazo de papel”.

En Latinoamérica ya lo hemos vivido y observamos cómo se han establecido dictaduras perpetuas mediante el expediente de desestabilizar en la calle cualquier otro gobierno de modo que nadie pueda mantenerse en el poder sino el autócrata insurgente.

Es el caso de Bolivia, Ecuador, Nicaragua; pero éstos son los últimos de la fila, nadie podía imaginar que esta táctica pudiera aplicarse a tan gran escala y en la primera potencia del mundo. Sin embargo, la izquierda ha comprobado que la temeridad rinde frutos inesperados en un mundo que premia la “post verdad” y donde la manipulación de las conciencias no parece tener límites.

En verdad, ya lo hicieron cuando se lanzaron en una arriesgada campaña contra el establishment a favor del “Vietnam heroico”: todo el mundo se escandaliza por la conspiración de Nixon en Watergate; pero nadie repara en la conspiración contra Nixon que llevó a su derrocamiento, orquestada por el New York Times y el Washington Post. Algo semejante vimos en Venezuela con el derrocamiento de Carlos Andrés Pérez.

De manera que es muy pertinente el aserto de Trump de devolverle el poder al pueblo, que ha desatado la furia de los poderes facticos, que pretenden aniquilarlo antes de que pueda hacer algo.

Prometió revertir la apertura de Obama hacia el régimen comunista de Castro y ajustar cuentas con su filial en Venezuela, restableciendo el orden de lo principal a lo accesorio. Obama nunca dijo lo más importante: Que el Partido Comunista Cubano tiene que abandonar el poder como prerrequisito para cualquier transición en la isla.

Lo que está por verse es si Trump podrá llevar a cabo siquiera uno de los puntos de su lista de promesas: si manda el pueblo o el New York Times.

Luis Marín

19-02-17

LA ONU NO ES NUESTRA AMIGA. Por: Luis Marín

LA ONU NO ES NUESTRA AMIGA

La ofensiva árabe en las Naciones Unidas se basa en el supuesto errado de que el Estado de Israel fue creado en virtud de la Resolución 181 de la Asamblea General del 29 de noviembre de 1947, por lo que debe ser la misma ONU, por contrario imperio, la encargada de destruirlo.

La verdad es que nació casi medio año después, el 14 de mayo de 1948, mediante la declaración unilateral de voluntad de las organizaciones judías representativas del pueblo de Israel que declararon la Independencia y firmaron un Acta Fundacional, como Estados Unidos el 4 de julio de 1776 o Venezuela el 5 de julio de 1811, bastante antes de que existiera la ONU.

En palabras de David Ben Gurión: “El establecimiento del Estado judío no depende de la resolución de las Naciones Unidas del 29 de noviembre, por más que tal resolución tenga un gran valor moral y político. Depende de nuestra capacidad para salir victoriosos. Si tenemos las ganas y el tiempo de movilizar todos nuestros recursos, nuestro Estado será establecido”.

Por supuesto, después de declaraciones de aquel tenor, lo que puede esperarse es una guerra de independencia; pero lo original en Israel es que ésta no se produjo contra el imperio británico, que ostentaba el mandato sobre Palestina, sino contra sus vecinos, Egipto, Jordania, Siria, Líbano e Irak, que habían declarado al unísono con el mundo árabe que nunca permitirían el establecimiento de un Estado Judío en lo que entonces consideraban y todavía consideran “tierras árabes” y esto es casus belli.

Otro hecho indiscutible es que perdieron esa guerra, como el imperio británico, España, etcétera, y siempre, en todos los casos que en el mundo han sido, cuando las potencias se someten al veredicto de la guerra como juez supremo el resultado se acepta civilizadamente y el Estado es admitido en el concierto de naciones, como bien nacido.

El verdadero problema es que el mundo árabe no se resigna a la existencia de Israel, se niega a reconocerlo como Estado Judío y esta actitud intransigente ha encontrado cierta resonancia en el proverbial antisemitismo occidental, de manera que Israel se encuentra aparentemente solo, como único Estado Judío, rodeado de enemigos por todas partes y sin ningún doliente.

La Liga Árabe con sede en Egipto agrupa 21 países incluyendo Palestina que aparece en el mapa oficial de la organización ocupando todo el territorio de Israel con capital en Jerusalem. La Organización de la Conferencia Islámica reúne 57 estados musulmanes con sede en Arabia Saudita. La organización de países no alineados, una entelequia de la guerra fría, cuenta con 120 miembros más 15 observadores, lo que asegura la mayoría en el seno de la ONU, sea lo que sea que se vote.

Este podría ser un buen ejemplo de la tiranía de la mayoría, si hiciera falta alguno, que ha inquietado tanto a los liberales y que es el baldón de la democracia: es un hecho cierto, incontrovertible y siempre comprobado que una mayoría circunstancial es capaz de mayores abusos que ningún tirano individual, por pervertido que fuera.

Lo más desconcertante de la nueva diplomacia árabe es que implica un giro copernicano de su conducta tradicional frente a la ONU, que consideraba poco menos que un instrumento de la conspiración judía mundial, sobre todo por la relevante influencia de los pensadores judíos en la edificación de la legalidad internacional.

Ahora la sorprendente alianza del extremismo islámico con la resaca comunista ha descubierto la eficacia de apoderarse de la maquinita de hacer leyes para generar una legislación a la medida de sus prejuicios aun a contrapelo de todo principio de legalidad y de negarle potestad para decidir sobre Estados soberanos saltó a convertirla en un legislador universal, supra histórico, que puede configurar no sólo el futuro sino también el pasado de las naciones.

Así, la Resolución 2334 del 23 de diciembre de 2016 ya tiene un lugar destacado en la Historia Universal de la Infamia, no sólo por su carácter antijurídico, retroactivo, sino por unilateral, maliciosa, falaz y casi tan hipócrita como sus proponentes.

Al lado de las Leyes de Núremberg de 1935.

¿QUÉ ASEGURA EL CONSEJO DE SEGURIDAD?

Se dicen guiados por los propósitos y principios de la carta de las naciones unidas que, por cierto, prohibe la discriminación racial o religiosa, “reafirmando, entre otras cosas, la inadmisibilidad de la adquisición de territorios por la fuerza”, y esto lo firma la Rusia de Putin, que acaba de anexarse la península de Crimea y mantiene una guerra en el este de Ucrania para arrebatarle las provincias de Donetsk y Lugansk, como antes hizo en Georgia con las provincias de Osetia del Sur y Abjasia, así arrasó Chechenia e inventó un país que llama Transnistria, al este de Moldavia, el verdadero paraíso del gángster, hoy devasta Siria en alianza con Irán, a la vista del mundo y sin que nadie haga nada, no digamos el Consejo de Seguridad, que está ocupado condenando a Israel.

¿Cómo pueden explicar bajo esta doctrina del Consejo de Seguridad que Königsberg, la ciudad de Emmanuel Kant, sea una ciudad rusa, bajo el imperio de Vladimir Putin?

China comunista ocupa al Tíbet ilegalmente, se tragó a Hong Kong sin masticar y amenaza con la guerra en el Pacífico para anexarse a Taiwán, además de estar ya en guerra contra la independencia de Sinkiang cuya extensión es más de 80 veces el territorio de Israel. Las atrocidades de los chinos contra los uigures son intolerables y no obstante ser estos en su mayoría musulmanes no reciben la menor atención de la hermandad musulmana que sólo se ocupa en destruir a Israel.

Uno no sabe si reír o llorar al escuchar a Gran Bretaña, inventor de la teoría y de la práctica del imperialismo, llamar a Israel “potencia ocupante” y a los judíos “colonos” en Judea, Samaria y Jerusalem, repudiar “la adquisición de territorios por la fuerza” y afirmar que el asentamiento en territorios en disputa “no tiene validez legal y constituye una flagrante violación del Derecho Internacional”.

Nunca sabremos cómo explican los ilustres académicos de las universidades británicas, que suscriben el boicot contra Israel, los asentamientos británicos en las islas Malvinas, por poner sólo un ejemplo de territorio obviamente en disputa, por no hablar de la guayana esequiba, tan caro a Venezuela, Belice para Guatemala y, en fin, todo el resto de la Commonwealth.

Francia, tan responsable del caos en Siria, Irak, Líbano y todo el Levante bajo su estatuto colonial, debe estar tan complacida por las resultas del Pacto Sykes-Picot como para proponer otra línea de partición en una pretendida conferencia de paz para el medio oriente cuya convocatoria introdujeron en la resolución 2334 para el 2017 en Paris, pero condenándola de antemano al fracaso con esa misma resolución.

Y Estados Unidos, cuya Constitución prohíbe textualmente “leyes ex post facto” ¿cómo pueden dejar pasar la resolución y luego disculparse diciendo que no tienen nada que ver con ella porque no la redactaron ni la propusieron? La dejan pasar y luego tratan de evadir sus consecuencias, es decir, no son responsables de sus actos. Si la resolución les parece tan buena ¿por qué no la asumen abiertamente? ¿Qué opinarían si la resolución dijera que el asentamiento de negros en determinado territorio es una flagrante violación del Derecho Internacional?

Estos señores se burlan del mundo: Se sabe que las grandes potencias hacen lo que les da la gana con los pueblos indefensos y para eso crearon ese club de imperialistas que es el Consejo de Seguridad de la ONU, para no pisarse la manguera entre ellos; pero lo que ni siquiera las grandes potencias pueden hacer es convertir sus atropellos en legislación, porque insultan la razón y sublevan la conciencia de la gente honesta, que todavía queda alguna, incluso en esas grandes potencias.

Cómo pueden decir que el asentamiento de judíos en Jerusalem, Judea y Samaria es una “flagrante violación del Derecho Internacional” sin poder exhibir ninguna ley que diga algo semejante, pero que además sería una ley que no querríamos ver nunca, por discriminatoria y absurda, o sea, que si alguien es druso, copto o armenio, puede comprar un terreno y hacerse una casa, ¡pero si es judío no! ¿Qué clase de ley es esa? ¿Por qué el asentamiento de judíos atenta contra la solución biestatal y el asentamiento de árabes no? Si el Estado árabe no admite ni un solo judío, entonces, el Estado judío no debería admitir ni un árabe. ¿Y qué de los millones de árabes que viven en el resto de Israel? ¿Esos no atentan contra la solución biestatal?

Ni siquiera una alianza de todas las superpotencias puede hacer que si la condición para la existencia de un hipotético estado árabe palestino es que esté prohibido que los judíos vivan allí, ese no sea un estado judenrein como lo hubiera soñado Hitler y su aliado, el muftí de Jerusalem, ni cómo justificar a la luz del Derecho y la moral Internacional un Estado con esa característica; otro oxímoron es que siga siendo además “democrático” como no lo es ningún estado árabe o musulmán realmente existente.

Quizás sea imposible desentrañar el oscuro tejemaneje que hizo que esa gran democracia que es Egipto, redactor original del proyecto, lo retirara a última hora para pasarlo a manos de Malasia y Venezuela, como quienes no tienen nada que perder.

Sería demasiado arduo dedicarse también a revisar las credenciales democráticas de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, por lo que podemos prescindir de la monarquía malaya sin mayor riesgo.

Pero, ¿cómo ignorar a Venezuela, ese modelo de democracia, libertad y respeto a los derechos humanos?

LA GAVIOTA HUMANOCRÁTICA

La presentación de la resolución 2334 cayó en manos de Rafael Ramírez, quien sólo se distingue en el Consejo de Seguridad por su estridencia antisemita, para complacencia de los jeques árabes, sus socios iraníes y alarma del representante británico que le reprocha su lenguaje soez como de “poco tacto y francamente ofensivo” aunque, en el fondo, comparta el contenido, si fuera expresado con elegancia.

RR es hoy investigado por la comisión de contraloría de la Asamblea Nacional como responsable de la más vasta red de corrupción de todo el hemisferio occidental que gira en torno a PDVSA y hace palidecer a la de PETROBRAS, cuya sola mención hizo caer al gobierno de Dilma Rousseff.

Durante casi toda la dictadura de Chávez estuvo al frente del Ministerio de Energía y Petróleo y la presidencia de PDVSA simultáneamente, lo que lo hace responsable personal y directo desde la estafa eléctrica que mantiene al país en tinieblas, con apagones programados y racionamiento eléctrico, hasta la podredumbre de PDVAL.

Quien le sirvió de puente para entrar al gobierno fue Willmer Ruperti, mismo que paga los gastos de los narco-sobrinos, pero su jefe político es Alí Rodríguez Araque, el comandante Fausto, embajador de Venezuela en La Habana, quien inició la destrucción de PDVSA e influye en la política que los comunistas cubanos imponen en Venezuela a través del jefe de ambos, Ramiro Valdés.

RR formaba parte de la troika que sucedió a Chávez, junto a Diosdado Cabello y Nicolás Maduro, pero sus aspiraciones presidenciales hicieron que los cubanos lo echaran al exilio dorado en la ONU, donde aguardan que se le venza el fuero diplomático para convertirlo en testigo protegido del Departamento del Tesoro y la Fiscalía de Nueva York.

Otra troika quizás más importante de la que forma parte es la de “los primos” con Diego Salazar e Ilich Ramírez, alias Carlos, El Chacal, que no necesitan presentación ni reseña de sus respectivos prontuarios.

El punto realmente inquietante es, ¿cómo es posible que Francia que supuestamente tiene al Chacal pagando prisión perpetua en cárceles de máxima seguridad, se encuentre alineada con una resolución que podría haber sido presentada por él mismo, como de algún modo ocurrió, tanto por su forma truculenta como su contenido escatológico?

En verdad no es un preso sino un testigo protegido de una época en que preocupaban más las redes clandestinas tejidas por los soviéticos que el terrorismo yihadista, al que Carlos se convirtió, abrasando al Islam a cambio de entregar a sus antiguos camaradas, lo que prefigura el futuro de su primo.

Y EEUU, cuyo Departamento de Justicia llena containers de expedientes persiguiendo el dinero sucio de PDVSA, que multa al Ocean Bank de Miami, tras casos de corrupción, fondos de seguros fraudulentos, lavado de activos, plantas eléctricas, gas, ¡por favor!

Pero la resolución 2334 concluye que todo esto se hace para lograr “una paz general, justa y duradera”, otra flagrante mentira porque no hay nada en el mundo que confirme esa declaración gratuita, salvo que evoca el barniz retórico con que se adornan, por ejemplo, los “Acuerdos de Paz” que Obama y Castro se esfuerzan por imponerle irresponsablemente a Colombia en contra del voto mayoritario del pueblo.

John Kerry comienza su discurso de despedida del medio oriente con un “happy hanukkah”, no se sabe si por cinismo, ignorancia, error o es Dios que enreda la lengua de los necios; porque lo que se celebra en Januca es la recuperación de Jerusalem y el Templo de quienes lo profanaban ocho siglos antes de Mahoma. Así como Pesaj, la Pascua Judía, celebra la salida de Egipto: los judíos nunca han pretendido destruir a Egipto para poner su capital en El Cairo.

Allá como aquí los que hablan de “paz” son quienes amenazan con romperla si sus pretensiones no son satisfechas; pero ¿quién va a marchar a la conquista de Jerusalem? ¿Putin, una vez que haya acabado con Siria? ¿Irán, una vez conseguida allí otra base de operaciones para hostilizar a Israel como lo hace desde el Líbano y la Franja de Gaza?

Lo más bizarro es que todos los escenarios son contrarios a los intereses de los árabes que viven bajo soberanía israelí que son los primeros perjudicados con estas medidas, como con las del BDS, que si tuvieran un mínimo de sentido común verían que están infinitamente mejor que sus paisanos en cualquier país árabe musulmán y que no tienen ningún futuro si los planes del califato, los jeques o los ayatolas llegaran a realizarse.

La única alternativa que les queda es contar con el amparo de un sólido Estado judío gozando en su interior de una autonomía relativa.

Israel ha aprendido a tomar agua del mar, su moraleja es: El tamaño de la agresión es la medida que debe superar nuestra fortaleza.

Luis Marín

01-01-17

CARTELES. Por: Rodolfo Izaguirre

Carteles

Rodolfo Izaguirre

27 de noviembre 2016 – 12:05 am

Pregunté a Google para estar más seguro, pero igual lo hice con la Enciclopedia Británica y ambos dicen que en economía se llama cartel o cártel a un acuerdo informal entre empresas del mismo sector, cuyo fin es reducir o eliminar la competencia en un determinado mercado. Agregan que los carteles suelen estar encaminados a desarrollar un control sobre la producción y la distribución de tal manera que mediante la colusión de las empresas que lo integran, éstas forman una estructura de mercado monopolística, alcanzando un poder sobre el mercado del cual obtienen los mayores beneficios posibles en perjuicio de los consumidores. Sostienen que algo tienen que ver con el holding, el trust o los consorcios.

Pero un cartel es, al mismo tiempo, un afiche, el soporte de un mensaje que se quiere comunicar. Un afiche puede tener diferentes tamaños y su contenido varía según la intencionalidad de lo que se comunica y se define sobre todo por el tipo de mensaje. La comunicación visual, el diseño gráfico, la publicidad, el marketing y el merchandising son algunas de las áreas que trabajan con este tipo de soporte comunicativo. Para mí, un afiche es un grito que brota de una pared. Su diseño gráfico en ese caso debe ser sencillo y directo a fin de que quien pase frente a él a pie o en automóvil capte rápidamente de qué se trata. ¡De esto sabe mucho Santiago Pol!

En el París de la Belle Epoque los dueños de los cabarets le pedían a un enano, feo, pero de noble familia llamado Henry de Toulouse Lautrec que dibujara carteles para promocionar sus espectáculos, lo que entusiasmó mucho a Lautrec ya que en sus largas noches en estos locales dibujaba a su gusto todo lo que veía, particularmente el Moulin Rouge y las chicas del Can Can. Hoy son célebres obras suyas como En el Moulin de la Galette, Baile en el Moulin Rouge o Moulin Rouge: la Goulue.

Tenemos también el cartel de la droga. El Cartel de Sinaloa, para poner un ejemplo, es famoso; el Cartel de Medellín hizo legendario a un criminal espantoso llamado Pablo Escobar Gaviria. Y se conoce que pueden suscitarse enfrentamientos violentos, muertes y delaciones entre carteles para tener uno mayor poder económico que otro; y en ocasiones, el enfrentamiento va aparejado a una lucha por el poder político.

La noticia corrió por el mundo: dos venezolanos alegando inmunidad diplomática fueron apresados en Haití y enviados a Nueva York acusados de conspirar para transportar ochocientos kilos de cocaína de alta pureza. No se trata de jóvenes malandros tontos, inocentes y de barrio, sino chicos vinculados a la familia del presidente de la República y de su esposa. ¡Los famosos sobrinos, culpables por unanimidad del Jurado, en un juicio sostenido en Nueva York!

Somos muchos los que deseamos saber, todavía hoy, cómo o quién le dio inmunidad diplomática a esos muchachos o quién va a pagar esos ochocientos kilos y por qué usaban la rampa presidencial en Maiquetía para enviar cargas ilícitas e intoxicantes. En cualquier otro país ya se habría amontonado la gente frente al Palacio de Gobierno y la Cancillería exigiendo explicaciones o pidiendo a la familia de esos chicos alguna aclaratoria, alguna información porque esos jóvenes que hasta hace poco eran tan pobretones como yo, son dueños de apartamentos, compañías panameñas y hasta un catamarán cargado de cocaína. ¡Pero no! Se susurra, se murmura, nos asombramos y comentamos en los corrillos como si se tratara de un nuevo chiste, una nueva historia de comadres y, hasta el momento en que escribo estas notas, todo se reduce a un silencio que al callar, otorga. Pero la sentencia de culpabilidad asomó en las primeras páginas de todos los diarios, lo que indica la importancia que se ha concedido al asunto. Distinta, desde luego, al silencio que persiste aun en el alto gobierno venezolano. Pero comenzamos a acostumbrarnos a que en el país de la revolución bolivariana no ocurre ninguna perversidad y si se produce será culpa de la oposición por ser disidente. En este caso, el verdadero culpable es el gobierno estadounidense al ensañarse con unos inocentes muchachos tontos con la intención de crear conflictos en el seno del gobierno bolivariano afirmando sin pudor alguno que los sobrinos de Celia fueron “secuestrados” por el gobierno estadounidense pero nada se dice de la rampa número cuatro, de los ochocientos kilos infraganti de cocaína atrapados en Haití, de los pasaportes diplomáticos o, peor aun, de los militares venezolanos mencionados por el fiscal norteamericano. ¡Qué vergüenza! ¡Sin escapatoria alguna, ochocientos kilos de basura han caído sobre la pareja presidencial y no hay manera de que puedan quitárselos de encima!

REMISIÓN:

De: Alfredo Cedeño

Fecha: 27 de noviembre de 2016, 11:47

Asunto: Comparto lapidario artículo de hoy del querido Rodolfo Izaguirre

IMAGEN: Cortesía de RunRunes

DE UNESCO A UN ASCO. Por: Luis Marín

DE UNESCO A UN ASCO

El Comité Ejecutivo de la UNESCO hizo el 12 de octubre en Paris una declaración tan escandalosa que su eco podría resonar por siglos si no fuera porque seguramente otros acontecimientos subsecuentes la harán palidecer y caer en el olvido, no obstante, es útil para ilustrar el estado al que ha llegado no ya el Medioriente sino algunos países latinoamericanos involucrados, lo que la hace más interesante para nosotros.

A muy grandes rasgos, el borrador de decisión en su primera parte reunió los diversos elementos que conforman el complejo del Monte del Templo en Jerusalem en una sola unidad integral y la declaró como lugar de culto musulmán (Muslim holy site), incluyendo al Kotel o Muro de los Lamentos, la Puerta Magrebí, conocida como puerta de los desperdicios o del estiércol, la única por donde pueden tener acceso los no-musulmanes a la “explanada de las mezquitas” que denomina sólo con el nombre árabe Al-Aqsa/Al-Haram Al-Sharif y a la plaza del Muro Occidental “Al-Buraq Plaza”.

Es una temeraria declaración de supremacía del Islam sobre todas las demás religiones, absolutamente incompatible con los principios que sostiene la UNESCO que promueve la convivencia y tolerancia entre las diversas confesiones, así que su primer y más chocante defecto es el exclusivismo religioso.

Pero también su unilateralismo, que imputa a Israel toda clase de agresiones y abusos ignorando por completo los innumerables atentados perpetrados por extremistas islámicos, así como las evidentes y documentadas excavaciones realizadas por cuenta del WAQF bajo responsabilidad de Jordania sin el menor respeto por las reliquias ni supervisión arqueológica alguna.

Los burócratas de la ONU se distancian de las decisiones que toman las diversas oficinas, organizaciones, comisiones, comités, de su enrevesadísima estructura diciendo que son responsabilidad de los gobiernos que las integran, librándose ellos de toda culpa, lo que han hecho desde el presidente del consejo ejecutivo, Michael Worbs, la directora general, Irina Bokova, hasta el secretario general, Ban Ki-moon, pidiendo excusas a Israel y al mundo, por lo que el ciudadano común puede pasar lo que le reste de vida tratando de desentrañar el alcance de estas declaraciones.

Primero, que no hay manera de que la ONU pueda evitar que estados forajidos se agavillen para imponerle a la comunidad no sólo decisiones atrabiliarias sino sus peculiares “visiones del mundo”. Por ejemplo los proponentes de la declaración, todos musulmanes: Argelia, Egipto, Líbano, Marruecos, Omán, Qatar y Sudán, éste último cuyo presidente Omar Hasan Al Bashir desde 2009 tiene orden de captura de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y contra la humanidad en Darfur, lo que significa que algo ha avanzado en la etapa aniquiladora de la islamización.

De Latinoamérica votaron a favor: Nicaragua, República Dominicana, Brasil, México, éste último trató de cambiar su voto por abstención después de que estalló el escándalo, pero ya era tarde, por lo que destituyó a su embajador, Andrés Roemer Slomianski, que resultó ser de ascendencia judía, opuesto a la declaración y proverbial chivo expiatorio.

México no es parte del socialismo del siglo XXI lo que ayuda a explicar sus marchas y contramarchas, que no dé la cara el responsable de una decisión contraria a la política exterior del gobierno Peña Nieto; pero la declaración tiene partidarios, en la izquierda que influye medios de comunicación y universidades, en comentaristas que no ocultan su odio antijudío, mientras la Iglesia Católica guarda un extraño silencio.

¿No era desde la embajada de Brasil en Tegucigalpa que Manuel Zelaya arengaba a sus partidarios cuando Chávez trató de reinstalarlo en el poder luego de su destitución en el  2009? ¿No gira allí el eje del Foro de Sao Paulo?

Algo muy oscuro debe estar ocurriendo en República Dominicana para que el tres veces presidente Leonel Fernández se mude Venezuela a hacerle los mandados a Maduro.

Y Daniel Ortega, guerrillero comunista, también presidente eterno, ¿qué tendrá que ver con la santidad?

El caso es que siguiendo al rabo siempre se puede hallar al Diablo.

EL EXTRAÑO ARTE DE OCUPARSE A SÍ MISMO

Cada vez que la declaración de la UNESCO menciona a Israel agrega cansonamente la coletilla “Potencia Ocupante” configurando la falacia que los lógicos llaman argumento ad nauseam que consiste en repetir una y otra vez un enunciado hasta que se da por sentado, sin discusión ni demostración alguna.

En verdad, la ocupación es una relación entre Estados uno de los cuales adquiere ciertas potestades de mantenimiento del orden público y seguridad de sus propias fuerzas mientras el otro conserva su soberanía sobre el territorio, según doctrina generalmente aceptada que todavía se enseña en las Universidades.

Servía para explicar la situación de los Estados ocupados por Alemania durante la II Guerra Mundial y de la misma Alemania después de la guerra, que no se extinguieron a pesar de la derrota militar sino que sobrevivieron bajo este régimen especial.

Ahora bien, ¿en qué cabeza medianamente sana puede caber la idea de que la relación de Israel con Jerusalem pueda equipararse a la de Berlín con Rusia y demás potencias, estas sí, ocupantes? ¿Cómo se puede comparar el norte de Francia respecto de Alemania con Judea y Samaria respecto de Israel?

Parece un hecho bastante palmario que Alemania existía antes de la ocupación de las fuerzas aliadas y siguió existiendo después, como debería serlo que nunca ha existido ni existe ahora ningún Estado árabe llamado “Palestina” cuya capital sea o haya sido Jerusalem.

No obstante, esta coletilla la repite constantemente alguien tan acreditado como la ministro de relaciones exteriores de Suecia, Margot Wallström, con el mismo propósito que la declaración de la UNESCO, de dar por sentado un asunto harto controversial e insostenible. Por cierto que la misma, dirigente del partido socialdemócrata, estuvo recientemente en Colombia dándole su entusiasta apoyo al llamado Acuerdo de Paz de las FARC que cuenta con el respaldo del gobierno socialista sueco.

La cuestión de fondo es la convicción de los socialistas de que ellos pueden crear no sólo el futuro sino también el pasado, que no sería más que otro convencionalismo social, a fuerza de organización y propaganda, así fundaron una nacionalidad palestina en 1964 y le dieron carácter retroactivo, como si hubiera existido desde siempre.

Una nación se define por ciertos rasgos característicos como el grupo étnico, idioma,  religión, cultura que incluye desde el folklore, música, danza, literatura, hasta el vestido, usos y costumbres, fiestas, comidas, bebidas, ritos iniciáticos, matrimoniales, funerarios y un largo etcétera. Si se analiza la nacionalidad palestina no se encuentra ninguna característica peculiar diferenciadora del gentilicio árabe, ese es su idioma, su religión es musulmana y así sucesivamente.

El padre de la nacionalidad palestina, Yasser Arafat, en realidad era egipcio y el primer presidente de la Organización para la Liberación de Palestina, Ahmad Shukeiri, era libanes, su orientación filosófica no tenía nada que ver con la nación palestina sino con el panarabismo, igual sirvió a Siria que de representante diplomático a Arabia Saudita.

La población de la Franja de Gaza está integrada por egipcios que no tienen relación con la de Judea y Samaria que proviene de Siria e Irak, ni con la beduina, fiel a Israel y todavía hay un sector árabe de ciudadanía israelí divididos en facciones enemigas del Estado y las que lo apoyan, que eligen y son elegidos, ocupan cargos públicos, en la policía y hasta en las Fuerzas de Defensa de Israel.

De manera que la supuesta unidad nacional palestina es otro mito forjado por una propaganda incesante, como también lo es el ilusorio Estado soberano que estaría sometido a la “potencia ocupante” israelí, que no existe ni ha existido y por los vientos que soplan no existirá como sueñan algunos, judenrein, esto es, libre de judíos.

La mejor opción para los árabes del interior es gozar de la protección de un fuerte Estado judío.

UNA SINAGOGA EN LA MECA

Cuando Moshe Dayan decidió entregarle la administración del Monte del Templo al WAQF musulmán, una dependencia del Ministerio de Asuntos Religiosos y Lugares Islámicos Sagrados de Jordania, quiso hacer la diferencia, considerando que Jordania le prohibió a los judíos acceder a sus lugares santos y destruyó las sinagogas mientras tuvo el control entre 1948 y 1967, diciendo “nosotros no hemos venido para atropellar las prácticas religiosas de nadie”.

En el trasfondo quizás estaba la voluntad de las autoridades del gobierno de separar la cuestión nacional y territorial de la religiosa, enfatizando el carácter laico del sionismo. Mucho más al fondo, las autoridades rabínicas estimaron que no se habían cumplido ciertas condiciones proféticas y los judíos no estaban todavía preparados para acceder a un lugar tan sagrado, que involucra no sólo el destino de la Humanidad sino acaso de todo el Universo.

Y como todo debe ser dicho, hay que admitir la manifiesta hostilidad de sectas ultra ortodoxas contra el Estado al que consideran una herejía porque para ellos la superación de la Diáspora y la edificación del Templo ocurrirán sólo con la llegada del Mesías, que abrirá la era mesiánica de reunificación de los judíos y paz entre todas las naciones.

Hoy en día es difícil creer e imposible comprender que los judíos tengan prohibido rezar en el Monte del Templo, sobre todo considerando que el Monte Moriah es Sión, el centro espiritual del judaísmo e inspiración del sionismo.

Pero he aquí una estrecha vigilancia del WAQF sobre los visitantes que si observa el menor movimiento de labios, alguna inclinación o reverencia empieza a dar voces de alarma para que sea la policía israelí quien los eche, incluso por la fuerza.

Grupos de zagaletones incitados y remunerados por Fatah, Hamás y la fracción norte del movimiento islámico hostigan, insultan y agreden a los visitantes, judíos o cristianos, porque ese es un lugar sólo para musulmanes. El moderado Mahmud Abbas dice que “los judíos no tienen ningún derecho a profanar Al-Aqsa con sus sucios pies”.

No puede afirmarse sin contradicción que se garantiza a todos la libertad religiosa en los lugares sagrados si se prohíbe a los judíos ejercerla en el Monte del Templo, en aras de la preservación de un supuesto Status Quo ya roto de iure por decisión de la UNESCO, porque si lo declaran exclusivamente musulmán, bueno, ese ya no es el Status Quo, porque un plato no se puede romper por un lado dejando al otro lado intacto.

Pero antes lo habían roto de facto con la violencia contra los demás fieles, cruzando una línea que afecta la existencia misma del Estado de Israel cuya razón de ser es crear un Hogar Nacional Judío, donde no sufran discriminación, persecución, hostilidad por el simple hecho de ser judíos. No se puede renunciar a aplicar las Leyes de Israel en el Monte del Templo sin que eso implique claudicar la soberanía sobre el territorio.

Irónicamente, mientras para los rabinos los judíos deben purificarse antes de ascender a este lugar demasiado sagrado, los árabes utilizan la llamada explanada de las mezquitas para jugar futbol y hacer picnics. Cuando rezan lo hacen mirando hacia La Meca, dándole la espalda al Domo de la Roca, en la que, según la tradición, Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac.

Incluso la UNESCO debe reconocer que en ninguna cultura “dar la espalda” es una señal de respeto, más bien es un desprecio. Esta profanación es ostensible, imposible de ocultar y rutinaria.

Cuando el islam toma posesión de un territorio, entonces echa de allí a todos los demás a los que considera infieles. Así, no existen sinagogas ni iglesias en La Meca, ni en Medina, es más, todo el territorio de Arabia Saudita se declaró sagrado y no puede ser ni siquiera pisado por quien no sea musulmán: más de dos millones de kilómetros cuadrados, ¡más de cien veces el territorio Israel!

En cuanto a preservación del patrimonio cultural que es la meta de la UNESCO, ¿quien ha destruido más reliquias arqueológicas que el islam desde que apareció sobre la faz de la tierra? Cuando conquistaron la India y Asia Central destruyeron al budismo, una de las más hermosas y pacíficas culturas que haya conocido la humanidad.

Pero sería demasiado arduo e innecesario reseñar por conocidos los crímenes islamistas, de manera que sólo resta la convicción de que la islamización tiene que ser detenida: Si los musulmanes proclaman que no pueden convivir con judíos ni cristianos es obvio que quienes tienen que largarse son ellos.

Ni las mentes más escépticas y científicas podrían evitar un estremecimiento místico al constatar el hecho indiscutible de que la línea roja que no puede cruzar la ola de islamización de la tierra pasa por Jerusalem, precisamente por el lugar que Dios eligió para edificar su Templo.

¿Quién sabe si los resultados de las elecciones norteamericanas no sean una señal del  cambio de la pusilanimidad cómplice a una actitud valiente contra la islamización? Como sea, Donald Trump prometió trasladar la embajada de los EEUU a Jerusalem, como debió hacerse por Ley a mas tardar el 31 de mayo de 1999, pero que las sucesivas administraciones han ido prorrogando para “no ofender” a los musulmanes, lo que no parece que haya apaciguado el odio que éstos les dispensan.

Será imposible que la alianza de países islámicos siga encubriendo sus decisiones bajo el manto de organismos internacionales que no tienen nada que ver con su agenda de supremacía mundial.

Porque en Europa también se percibe el despertar de la civilización contra la barbarie.

Latinoamérica tendrá que definirse entre la educación, la ciencia y la cultura o el islam.

Luis Marín

20-11-16

La paz de Colombia. Por: Robert Gilles Redondo.

La paz de Colombia

El pasado 26 de septiembre fue firmado en la ciudad de Cartagena el Acuerdo de Paz entre el Gobierno de la República de Colombia y las narco terroristas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia que será sometido a consulta popular este domingo 2 de octubre. El texto del histórico documento es difícil de digerir. Sus 279 páginas son el resultado de una extenuante negociación que se realizó en la ciudad de La Habana, hecha bajo la mirada intrigante e invasora de los hermanos Castro, y pueden entenderse de múltiples formas.

La guerra de cincuenta años que causó tanto dolor ha llegado a su final. Las armas serán silenciadas en las montañas de Colombia y el país entero abre las puertas a una nueva era política, social, moral, ideológica y cultural. No podrá restársele importancia de ninguna manera a este memorable hecho porque era necesario detener el curso del río manchado de sangre que inundó la historia de la nación colombiana.

El Acuerdo de Paz con las FARC es un síntoma de los profundos cambios que vive América Latina, región atrapada en la última década por los populismos totalitarios que se alzaron con el poder desde Argentina hasta las recónditas islas caribeñas, pasando por la estabilización de regímenes caducos como el de Nicaragua y Cuba. Todos guiados de la mano por el difunto Hugo Chávez y la petrochequera venezolana, de la cual dispuso sin importar la miseria y la tragedia que con el transcurso del tiempo iba a suceder en Venezuela.

Las FARC-EP no son un grupo rebelde que se inspira en sublimes ideales ni en doctrinas sociales que procuren la justicia social, como ellos pregonan a los cuatro vientos al confesarse marxistas-leninistas o socialistas del siglo XXI y a nombre de las cuales causaron tanto daño. Es un ejército de la muerte, quizá el más cruel que haya visto Occidente después del nazismo y superando con creces a ETA, los 267.162 muertos, los más de seis millones de desplazados, los miles de mutilados, secuestrados, ultrajados y, en general, todo el país víctima da fe de ello. Además son narcotraficantes, producen la cocaína a gran escala, viven de ella e hicieron su guerra con ella.

Hugo Chávez las acogió desde siempre con amistad, financiándolas y concediéndoles el estatus de cuerpo beligerante. Abrió la frontera de Venezuela con Colombia para que ellos estuvieran a sus anchas, inoculando vicios que no eran nuestros, abriendo nuestro espacio aéreo para el tráfico de drogas y hasta permitiendo que dicho negocio impregnara amplios sectores civiles y militares, les protegió como aliados ideológicos, como eventual brazo armado de la aberrada revolución y aceptó que trajeran sin pudor un conflicto que nunca fue nuestro por muy vecinos que fuéramos. Miles de venezolanos también podrán incluirse como víctimas de esta guerra sin cuartel que inició Manuel Marulanda, alias Tirofijo.

Ahora bien, ¿qué significa esta paz para Colombia? ¿Y para América Latina? ¿Cuál es el precio de la paz y de la justicia? Gracias a Dios no tengo esas respuestas, le toca a la sociedad colombiana darlas el próximo 2 de octubre en el plebiscito del Acuerdo de Cartagena y en los años que están por venir. Sin embargo, dentro de la gran globalización que vivimos, dependientes como somos unos de otros, ora como Estados o sociedades, el proceso de paz de Colombia obliga a valientes y serenas reflexiones.

La primera de tales reflexiones es sobre el sentido del proyecto latinoamericano y su futuro, una vez se supere por completo el populismo totalitario del siglo XXI que, sin lugar a dudas, vive sus postrimerías. Los ciudadanos no podemos darle la espalda a nuestra región y permitir que la antipolítica gane terreno. Por mucha desesperanza que se haya instalado debemos asumir como nuestro el rumbo que queremos y no esperar, mucho menos crear, mesías que anuncien y prometan su realización. América latina debe reforzar sus notables instituciones democráticas como la OEA y el MERCOSUR y ¿por qué no? la UNASUR en el mediano plazo, convirtiéndolas en auténticas estructuras promotoras y garantes de la paz y la seguridad, el desarrollo y la igualdad, la justicia y la democracia.

El fin del chavismo permite que la América Latina se libere de las amarras ideológicas que nos fueron impuestas y que hoy reviven los más fervorosos odios anticomunistas, excluyendo a los “tibios de corazón” y exigiendo, como sentimiento común, que no seamos más rehenes de la política socialista del siglo XXI que tanto nos sigue haciendo retroceder aún en su agonía. Después de esta época que hizo colapsar a las democracias de la región no podemos seguir permitiendo que seamos un trozo de tierra más, organizado territorialmente en Estados y separado por fronteras jurídicas que sólo promueven más vicios.

La paz en Colombia abre la oportunidad para esto y muchas otras cosas. Una de ellas es pasar la página. Es amargo, sí. Es injusto. Es doloroso. Al fin y al cabo la historia en su acostumbrado ajuste de cuentas no siempre es benévola. Pero debemos favorecer la paz sin romper la esencia y la integridad de la vida e incluso de la misma historia.

Hace veinte años muchas advertencias se hicieron sobre el futuro de Venezuela. Al final el abismo estaba ahí, frente a nosotros, y caímos. El hambre y la miseria han desplazado a dos millones de venezolanos, una cifra injusta porque nadie tiene el derecho de secuestrar el futuro de otro y obligarlo a abandonar la tierra de sus vivos y sus muertos. Nuestro abismo no es diferente al colombiano, casi igualamos las cifras de muertos en tan solo 17 años de la dictadura chavista. Pero lo que sí puede ser diferente es la conciencia de la sociedad viendo en nosotros, los venezolanos, un ejemplo de nunca seguir.

El tema no es bajo qué condiciones se firmó la paz. La cuestión es sobre las condiciones que tiene la sociedad colombiana de derrotar realmente a las FARC en sus nuevas y absurdas andanzas políticas. La paz será lograda el día que ellos concurran a su primera elección y el país entero les diga que no, ese día habrá acabado la guerra.

Al margen de la repulsa innegociable que merecen las FARC por el horror y el odio injustificado que le han dado a Colombia, este país merece que al fin sus ciudadanos duerman sin los sonidos de las bombas y las ametralladoras.

Por último y no por menos importante hay que condenar que el proceso de paz no incluyó la creación de un Tribunal Ad Hoc que sentara a todos los narcoterroristas de las FARC, sin excepción ni prebendas legales, en el banquillo de la justicia por los crímenes de guerra cometidos. Colombia también merecía oír de esos delincuentes al menos una palabra de arrepentimiento después de tanta sangre injustificada. La paz también proviene del perdón, porque el perdón puede ser garantía del futuro.

Que Colombia agarre su corazón tricolor en la mano y respirando profundo se permita un nuevo tiempo, arando sus tierras fértiles para que la igualdad, la justicia y la paz germinen para siempre y que nunca más los fusiles hagan derramar más sangre en las montañas y en las ciudades. Los venezolanos aspiramos que la hermana República no viva la guerra sin bombas que hoy nos aprisiona el alma. Aspiramos sí que todos juntos encaminemos nuestra región para que los delincuentes no vuelvan a dirigir nuestro tiempo.

DESACUERDO FINAL. Por: Luis Marín.

DESACUERDO FINAL

“Especial homenaje: tendremos que rendir homenaje a la memoria y abnegación de ese titán de los pueblos de nuestra América, el presidente eterno Hugo Chávez Frías, sin cuyo apoyo e impulso inicial nada de lo alcanzado hubiera sido posible. No hay duda de que Bolívar y él aún tienen mucho que hacer en América.”

Esta declaración de alias Timochenko en la apertura de la X conferencia guerrillera de las FARC-EP, que ratifica la que hizo el día del cierre del Acuerdo en La Habana, tiene que asombrar a los venezolanos porque ocurre que el titán siempre negó aquí tener la menor relación con las FARC-EP cada vez que fue interpelado al respecto.

Incluso cuando las computadoras de Raúl Reyes confirmaron el affaire de los 300 millones de dólares, cuando encontraron lanzacohetes suecos y otras armas con sellos venezolanos en campamentos guerrilleros, cuando el canciller Rodrigo Granda entre otros fue capturado en Caracas y así ad infinitum.

Siempre pretendió ser un árbitro imparcial y buen componedor, hasta que el Presidente Uribe decidió prescindir de sus servicios como facilitador por andarse reuniendo con militares colombianos sin autorización de su gobierno. Pero, un sujeto que se había pasado la vida conspirando en los cuarteles venezolanos ¿por qué no habría de hacerlo también en los colombianos si, al fin y al cabo, es la misma Gran Colombia? Siendo los cuarteles venezolanos viveros de comunistas ¿por qué no habrían de encontrarse allá también algunos oficiales rojillos?

Claro que estaba mintiendo; lo más grave es que lo reconocía en cadena nacional, como cuando se burlaba de sus superiores que le llamaban tibiamente la atención por sus actividades conspirativas y a quienes negaba enfáticamente lo que estaba a la vista de todo el mundo. Sin duda esto requiere de una catadura moral muy singular.

Juan Manuel Santos nos hizo un gran favor al explicar que “la política tiene mucho de hipocresía”. “Es parte del juego. La capacidad de bluff, de engañar”. Seguido de un paradójico acto de sinceridad: “El político que diga que no es así, es un mentiroso”. Veamos, Santos es un hipócrita confeso, pero debemos confiar en él porque el político que venga a decirnos que no es hipócrita, está tratando de engañarnos.

Puede concluirse que las negociaciones Santos FARC-EP tienen como fundamento la mutua desconfianza, de allí su enrevesamiento, al contrario de los negocios entre gente normal que se basan en la fides”, la mutua credibilidad, que se ha incorporado al sentido común y sin la cual sería imposible la más mínima convivencia.

Su gira llevando el Acuerdo a Instituciones Internacionales es la patética representación de un hombre enfermo que realiza el sueño de su vida sabiendo que es puro teatro. No en balde JMS, alias Juanpa, alias Santiago, declaró a Chávez, alias José María, alias Tribilín, como su nuevo menor amigo.

Y a las FARC-EP como su nuevo mejor aliado.

¿NO MÁS FARC?

Exorbitante es la palabra que mejor describe los Acuerdos. Quienquiera que tenga la tenacidad para remontar 297 páginas de enrevesadísimos términos, siglas ininteligibles, repeticiones insufribles, condimentados con esa retórica de género de voceras y voceros, negociadoras y negociadores, del “buen vivir” del que estamos hartos los venezolanos, tiene que preguntarse al final, pero esto, ¿se puede hacer?

No digamos las FARC-EP, que modifica todo el ordenamiento jurídico colombiano siendo una organización ilegal; digamos mejor Santos y sus negociadores que deben sujetar sus acciones a lo dispuesto en la Constitución y leyes de la República, caso contrario, sus actos son nulos y sin ningún valor.

Dejemos a un lado la nueva distribución político territorial con “16 Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz para la elección de 16 representantes a la Cámara de Representantes de manera temporal y por dos períodos electorales”, donde los partidos que cuenten con representación en el Congreso no podrán inscribir “candidatos ni candidatas”. Más “23 Zonas Veredales Transitorias de Normalización y 8 Puntos Transitorios de Normalización”, a las que se les reconoce ¡espacio aéreo! Para la “democratización del espectro electromagnético” 1 emisora de televisión cerrada y 31 emisoras de radio.

De otro lado las prestaciones económicas para las FARC-EP: 10% anual de apropiación presupuestal para el funcionamiento de los partidos y movimientos políticos, 5% para propaganda, 5% para un centro de Pensamiento y Formación Política, financiación estatal de las campañas para la Presidencia y el Senado “no sujeta a devolución”. Garantizándole un mínimo de 5 curules en el Senado y en la Cámara, mientras tanto, 3 voceros “con las mismas facultades de los congresistas, salvo el voto” y 1 delegado ante el Consejo Nacional Electoral.

A cada guerrillero le tocan: 8 millones de pesos para emprendimientos, 8 millones para vivienda o proyectos individuales, 2 millones de Asignación Única de Normalización, Renta Básica durante 24 meses prorrogables, seguridad social pagada por el gobierno durante 24 meses, mercados por un año o bonos, insumos y alimentos para animales, salud, educación, hasta los desayunos de los niños en zonas de sustitución de cultivos y paremos de contar para no abrumar.

Pero lo que no puede dejarse de lado es ¿cómo pueden comprometer diez millones de hectáreas de tierras para una supuesta Reforma Rural Integral para una Nueva Colombia? ¿De quién son esas tierras ahora? ¿Cómo se las van a quitar? Y para embarcarse en un experimento social cuyos resultados no necesitan buscar en Rusia o China, basta ver lo que han hecho aquí, en Venezuela, con esa misma cantidad de hectáreas robadas por el régimen de Chávez y sucesores.

El quid de la cuestión es que este es un eje central de la ideología comunista: que el latifundio es aliado natural del imperialismo, por lo que quebrarle el espinazo a la oligarquía latifundista es la única forma de alcanzar una mítica segunda independencia.

Timochenko proclama que no sólo resistieron “la más larga y violenta embestida del poder imperial y sus aliados del capital nacional y el latifundio” sino que pudieron sentarse “con ellos” a negociar los Acuerdos. O sea que negociaron con el imperialismo, del que Santos y sus negociadores son simples agentes.

El punto es que no se trata de resolver ningún problema campesino sino un problema político que ellos creen superado en Cuba y Venezuela, aunque el costo sea que la gente se muera de hambre, lo mismo que infaliblemente ocurrirá en Colombia.

Allá lamentan que en este extensísimo documento no se mencione nunca la palabra Dios, algo comprensible siendo suscrito por un Estado “laico” con organización comunista en sede marxista leninista; lo que sí extraña es que no aparezcan las palabras clase, lucha de clases, burgueses, proletarios, capital, explotación, imperialismo, que aquí hasta llaman a Estados Unidos por su verdadero nombre.

La pregunta es si las FARC-EP habrán abandonado realmente la filosofía que las inspira desde su fundación para adoptar una nueva ideología que, a juzgar por los Acuerdos, debe ser una ideología de género, multicultural, pluralista y diversa como tanto repiten en el texto.

Pero apenas Timochenko coge un micrófono arremete contra “los medios al servicio de la oligarquía” y confiesa lo que interesa: que no se arrepienten ni se van a arrepentir de nada, han hecho y seguirán haciendo lo que tienen que hacer, éste sólo es un giro táctico para llegar a su objetivo que sigue siendo tomar el poder en Colombia, allá quienes quieran engañarse.

Esta falta de arrepentimiento es supremamente importante porque implica ratificar que lo que pasa en Venezuela les parece estupendo, siguiendo el modelo de Cuba, ven esto como un proceso inevitable, que básicamente está bien y es el camino a seguir.

Sin contrición no hay propósito de enmienda y “no repetición”.

VARGAS LLOSA, CARTER Y GAVIRIA

Es imposible reseñar 297 páginas exuberantes sin producir un documento varias veces mayor y decir apenas una fracción de lo que habría que advertir como más urgente, porque Santos y las FARC-EP sólo dieron 30 días para digerir lo que ellos fraguaron en 4 años y aprobar en bloque, “SI” o “NO”, con una pregunta maliciosa.

Pero llega un auxilio inesperado de los partidarios del “SI” y sus argumentos. César Gaviria es el jefe de campaña, personaje inolvidable en Venezuela porque se instaló 6 meses aquí, siendo secretario general de la OEA, por lo que es presumible que no se ocupaba de otra cosa y el resultado más visible de su diligencia fue la relegitimación del régimen chavista.

Quizás su controvertida experiencia ayude a interpretar frases enigmáticas que se repiten en el Acuerdo como “asegurar la transversabilidad del enfoque de género en todo el ámbito de trabajo”, que “se incorporará un enfoque transversal de etnia, género, mujer, familia y generación”, y las reiteradas alusiones a la comunidad LGBTI, que sabe qué tendrán que ver con la insurgencia de las FARC-EP.

El Acuerdo crea una Misión Electoral Especial ¡con el Centro Carter! Esa organización antisemita financiada por los jeques árabes que, junto con César Gaviria, avaló el sistema electoral fraudulento impuesto en Venezuela desde 2004. Basta ver cómo ayuda a “la promoción de los partidos, derecho a la protesta, movilización, organización, igualdad de condiciones en la competencia política”, a “promover la mayor participación electoral” y sobre todo “el reconocimiento y respeto del opositor político”.

Son exactamente los mismos actores con el mismo discurso y plan de destrucción entreverados en un oscuro documento que los colombianos van a votar aunque muy pocos hayan leído y menos comprendido, inducidos por una propaganda oficial insidiosa y eso sí, mucha, mucha corrupción, tal cual como hicieron en Venezuela.

Si quedaran dudas, aparece Mario Vargas Llosa que otra vez abusa del tremendo altavoz que le brindan el premio Nobel y el diario El País de España para acribillar a la opinión pública con falacias dándoles un barniz de respetabilidad intelectual.

Como hace cuando agrede a Israel utilizando renegados judíos, toma la opinión de un colombiano, Héctor Abad, quien a pesar de que su padre fue asesinado por paramilitares asegura que “ya no me siento víctima”; aunque en su artículo compara críticamente la desmovilización de los paramilitares con el pacto Santos-Timochenko.

La posición de los expresidentes Pastrana y Uribe la explica como una cuestión de celos porque Santos habría logrado lo que ellos no pudieron, le parece comprensible que adopten para su envidia una máscara más noble, el rechazo a la impunidad; pero ésta es un precio muy bajo para la Paz, además, para impunes, las autodefensas. De su cuñado, Federico Uribe, secuestrado por las FARC, dice: “Tal vez tenía el apellido equivocado”.

A Vargas Llosa le parece memorable esta argumentación que “ayuda a ver claro donde todo parecía borroso”. Pero su mayor error es comparar los casos de Irlanda, El Salvador y Guatemala que, aunque no son comparables, inquieta advertir que el Sinn Fein es gobierno en Irlanda, el FMLN en El Salvador y es falso que éste último y Guatemala vivan hoy en paz, teniendo índices de violencia, criminalidad y corrupción sólo superados por los que sufre Venezuela.

La pregunta de Héctor Abad que convenció a Vargas Llosa es falaz con un toque aterrador: ¿No es mejor un país donde tus mismos secuestradores estén libres haciendo política, en vez de un país en que esos mismos tipos estén cerca de tu finca, amenazando a tus hijos, mis sobrinos, y a los hijos de tus hijos, a tus nietos?”

Clamorosamente ¡NO! Alarma que en la mente de personas inteligentes e informadas quepa la idea de que una buena solución contra la amenaza de merodeadores sea ¡mandarlos al Congreso! Para que hagan las leyes que te regirán a ti, a tus hijos y a tus nietos; y que algo así lo publique con gran despliegue el diario El País.

Es difícil saber qué sentido de la justicia tendrá Vargas Llosa o el señor Abad, de quien sólo sabemos que no abriga en su alma deseos de venganza, por lo que su decisión no debe estar influida por “las garantías de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales sucesoras del paramilitarismo”.

Sería interesante conocer su comparación entre el compromiso del gobierno para la “revisión de los antecedentes de los servidores públicos en todas las instituciones del Estado con el fin de verificar cualquier involucramiento que hayan tenido los anteriores con grupos y/o actividades de paramilitarismo”. De otro lado: “El gobierno nacional impulsará las medidas necesarias a objeto de depurar de los bancos de datos de las centrales de inteligencia y seguridad, los nombres e informaciones relativas a las y los integrantes de organizaciones de derechos humanos, integrantes de la oposición y de las y los integrantes del nuevo movimiento político que surja del tránsito de las FARC-EP a la actividad política y de sus familiares”.

Lo que nos conduce al aspecto subversivo del Acuerdo que destruye por completo principios esenciales de Derecho como la Igualdad ante la Ley, la no retroactividad de las normas, la Cosa Juzgada, el Juez Natural, borra la diferencia entre amnistía e indulto como prerrogativas legislativa y ejecutiva, respectivamente e impone juicios estalinistas de confesiones forzadas.

El Acuerdo fue aprobado “por unanimidad” en la X Asamblea de las FARC-EP, lo que ilustra su idea de democracia, mientras Santos lo consigna en la ONU y deposita en Ginebra asimilándolo a un Tratado Internacional de Carácter Humanitario, ambos se acogen al Hecho Cumplido independientemente de lo que ocurra en el Plebiscito.

Vargas Llosa desde el Olimpo nunca responderá por estas cuestiones que angustian a simples mortales, como no le incomoda coincidir con Pablo Iglesias que también vota “SI”, mientras se refocila en odio antisemita desde la emisora iraní Hispantv y brinda asesorías remuneradas al régimen de Maduro quien declaró los Acuerdos “parte del legado del comandante Hugo Chávez para nuestra América”.

En el fondo, reconforta observar que al fin todos terminan reunidos en el mismo bote.

Luis Marín

25-09-16

Alienados y no alineados. Por: G/D (GN) Enrique Prieto Silva. @Enriqueprietos

¡Alienados y no alineados!

Enrique Prieto Silva

Jueves 15 de septiembre de 2016

Villa Rosa no es el principio, tampoco Santa Rosa ni la Virgen del Valle. Los margariteños, acostumbrados a orar por lo bueno y por lo humano, tienen que soportar su peculiaridad insular, que como brote de humildad y orgullo, adorna su gentilicio. Hacen lo que desde hace muchas generaciones han hecho: luchar por mantener su terruño y el portentoso don de visionarios marineros que creen en la “Perla de Oriente”. Pero hoy están sorprendidos, por la nueva incursión patética del “chavismo degradante”, que sigue empeñándose en hacer creer al mundo, que vive en ideología y creencia redentora. Siguen empecinados en que ¡Chávez vive!, sin darse cuenta de la atrocidad en que convirtió a la patria de Bolívar.

Es el colmo, dilapidar la ingente suma de dinero, cuyo monto asoman los numerólogos.

Pero, ¿Qué son alienados y no alineados? Pregunta que nos hicieron. Son alienados los perturbados, desequilibrados, trastornados, chiflados. Un concepto, que surge de la misma teoría marxista: enajenación o extrañamiento; que ubica como la circunstancia en la que vive toda persona que no es dueña de sí misma, ni es la responsable última de sus acciones y pensamientos. Para Marx, “es la condición en la que vive la clase oprimida en toda sociedad de explotación, en toda sociedad que admite la propiedad privada de los medios de producción”; y he aquí, que la tramoya asumida por los “no alineados”, comienza a girar en la misma órbita: “No al comunismo”, “No al capitalismo”. Entonces, no hay dudas, surge el capitalismo de Estado, o mejor llamémoslo: “dictadura tiránica”, que como hemos vivido en Venezuela, es “la patria del hombre nuevo”. Ese, que no quiere ser capitalista, ni tampoco comunista, sino “socialista”, que es lo mismo que: “chavismo o madurismo”. Para ello, el teatro que se monta en Margarita entre el 13 y el 18 de este mes. Allí, los vemos, todos intentando engañar a nuestro pueblo, para dar la imagen de país rico y floreciente, pero con gente indigente; es decir: alienados.

Y, ¿Qué es la Organización de Países No Alineados? Es una agrupación de Estados del llamado Tercer Mundo, abocados a una escena internacional en la que tenían un escaso protagonismo y en la que la dinámica del enfrentamiento entre los bloques les llevaba a un forzoso alineamiento con uno u otro. Evidentemente, durante la Guerra Fría, no tenían alianza formal con ninguno de los dos bloques hegemónicos liderados por Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Grupo que surge de la división del mundo en los bloques comunista y capitalista después de la Segunda Guerra Mundial, que nace de la Conferencia de Bandung en 1955, que sancionó el derecho a la lucha de los países del Tercer Mundo para lograr su independencia frente a cualquier poder colonial o hegemónico.

Iniciativa de su convocatoria provino de los cinco primeros países descolonizados en Asia: Pakistán, India, Indonesia, Ceilán y Birmania, quienes decidieron convocar una Conferencia en la ciudad indonesia de Bandung en abril de 1955. A la convocatoria acudieron: 23 asiáticas, de los que 14 procedían del Asia oriental, y 6 africanos, de los que 4 pertenecían al África negra. Ni la China nacionalista ni Israel fueron invitadas para evitar el boicot de la China Popular y de los países árabes respectivamente, ni tampoco lo fue África del Sur, condenada por su política de apartheid. Representantes de los países del Magreb (Marruecos, Argelia y Túnez), que aún no habían alcanzado la independencia, enviaron observadores a la Conferencia.

La figura impulsora fue el líder hindú Sri Pandit Jawaharlal Nehru, quien asistía por temor a la extensión de la guerra fría al continente asiático tras el conflicto de Corea y quería evitar a toda costa que Asia se dividiera en bloques enfrentados tal como la formación de la SEATO o la alianza chino-soviética que se había anunciado.

En la Conferencia, hubo una unánime condena del colonialismo que aún dominaba en África y el sistema racista del apartheid. También fue unánime la llamada al mundo desarrollado para que cooperase en la lucha contra el subdesarrollo y la pobreza. Por último, en lo que se refería a las relaciones entre Estados, se acordaron cinco principios, concebidos por Sukarno y popularizados por Nehru, que vendrían a convertirse en las ideas clave del movimiento de los países no alineados: 1) Respeto a la soberanía y la integridad territoriales; 2) Igualdad entre las razas y las naciones; 3) No agresión; 4) No injerencia en los asuntos internos de cada país; 5) Coexistencia pacífica.

Los países no alineados se consideraban como un importante amortiguador entre las dos alianzas militares rivales, con lo que disminuían la posibilidad de un conflicto grave. Sin embargo, cualquier ambición de constituir una fuerza propia se vio frenada por la variedad de gobiernos participantes, que iban desde posturas izquierdistas hasta ultraderechistas, y por su debilidad económica y militar, que les obligaba a depender de la ayuda de las grandes potencias. La desintegración de la URRSS en 1991 exigió de la Organización de Países No-Alineados una nueva definición de su papel en un mundo en el que ya no existía la rivalidad ideológica y militar entre dos bloques.

Hoy esta Organización aparenta ser una añagaza: “Somos no alineados a las guerras, no alineados al terrorismo, no alineados a la injusticia, a las desigualdades, a los dobles raseros. Alineados con la paz y la justicia”. No deja de ser un eufemismo todo lo planteado al proponerse una lucha o guerra contra quien no esté de acuerdo con sus ideales. Es el caso de la llamada “revolución bolivariana” propuesta por Chávez en Venezuela, siguiendo el ejemplo de la llamada “revolución cubana” de Fidel Castro, que solo han servido para hundir a los pueblos que gobiernan en la miseria.

Alienados y no alineados.docx

VENEZUELA: El negocio redondo colombiano. Por: Dra. Virginia Contreras.

Venezuela: El negocio redondo colombiano

Santos, Obama, y Ban Ki-Moon saben que las FARC, firmada la paz trasladarán la franquicia a Venezuela, ¿será que Maduro no lo sabe?

Publicado en: Opinión

21/08/2016 06:00 AM

Por: Virginia Contreras

Abogada, experta en Seguridad.

Si algún gobierno le ha sacado partido a la situación de Venezuela es el gobierno de Colombia, liderado por su Presidente Juan Manuel Santos. Si bien en Venezuela ha habido continuidad en el desastre al que han llevado al país tanto el ex presidente Hugo Chávez, como su sucesor Nicolás Maduro, el caso de Colombia es inverso.

Si comparamos lo que han representado las figuras de los mandatarios Uribe y Santos para su país y para la geopolítica del continente, la diferencia es notable. Basta con señalar el tratamiento que el Presidente Santos le ha dado a la seguridad en su país para comprender lo que realmente este quiso decir cuando se refirió a Chávez, como su “nuevo mejor amigo”. La verdad es que si analizamos los beneficios que personalmente Santos ha obtenido de lo que fue esa nueva relación, este ha debido llamarlo su “nuevo mejor hermano”, o su “nuevo mejor Santa Claus”.

Mientras Uribe destinaba parte del presupuesto del Estado para optimizar a las fuerzas militares de su país, y derrotar militarmente a las FARC como estrategia para lograr su rendición, Santos les reconoció el estatus de beligerancia, tal y como abogaba el Presidente Chávez en su momento, aceptando con esto la existencia de un conflicto interno en Colombia. Esta circunstancia por si sola eliminaba la calificación de “organización terrorista” adoptada por su antecesor y reconocida por muchos gobiernos del mundo, permitiéndole a la guerrilla negociar de tú a tú con el Gobierno colombiano. De allí en adelante se abrieron los caminos de la negociación entre el gobierno de Santos y las FARC, en la cual el Gobierno de Venezuela ha tenido un papel estelar. A pesar que la participación de Venezuela ha sido calificada como de facilitadora del proceso de paz, en la práctica ha venido actuando como el “padre de la criatura”. Adicionalmente a contribuir con el acercamiento entre la guerrilla y el Gobierno Neogranadino en Cuba, Venezuela le da amparo a la guerrilla, los alimenta, los mantiene, les facilita atención médica, y hasta les presta sus aviones para que aquellos líderes que quieran trasladarse a Cuba a conversar en dicho proceso, puedan hacerlo de una manera segura y cómoda.

La última medida tomada por el gobierno del Presidente Uribe en lo que respecta a Venezuela, fue denunciar a este gobierno en la Organización de los Estados Americanos por proteger y amparar a la guerrilla. Esta conducta asumida por los bolivarianos desde prácticamente el inicio del Presidente Chávez en 1999, además de violar todas las normas del Derecho Internacional, representaba una verdadera desgracia para un gobierno que quería terminar con la pesadilla en que convirtió las FARC a Colombia. Como sabemos, esta denuncia no solo fue infructuosa, sino que conllevo la ruptura de relaciones diplomáticas del gobierno revolucionario de Venezuela con Colombia. De allí que la primera estrategia de Santos al asumir la presidencia haya sido el lograr la reanudación de las relaciones entre ambos gobiernos. No solo lo logro, sino que le pareció muy natural y hasta provechoso el que la guerrilla vacacionara en territorio venezolano. Así, mientras en el gobierno de Uribe este intentaba limpiar su territorio de las FARC, en el gobierno de Santos este se ha conformado con meter a esta debajo de la alfombra.

Uno de los problemas más graves que mantenía Colombia con Venezuela era la deuda de este país con los empresarios colombianos, como consecuencia del control de cambio aplicado en Venezuela. Pues bien, en el año 2010 Santos logro el reconocimiento de dicha deuda por su homólogo venezolano y el pago de mil millones de dólares a los exportadores colombianos.

Todo iba viento en popa, hasta que el pasado año el Presidente Maduro descubriera lo que todos los venezolanos saben desde toda la vida, y es que la frontera de Venezuela si bien regularmente ha sido transitada por mujeres y hombres de bien, también lo es por delincuentes y miembros de grupos paramilitares y de la guerrilla, así como por guardias nacionales venezolanos y miembros de otras instituciones del Estado que impunemente han traficado con gasolina, alimentos y drogas por años. Es así que la mejor medida que se le ocurrió al gobernante venezolano no fue otra que cerrar la frontera entre Colombia y Venezuela, decretar Estado de Excepción en algunos municipios fronterizos y crear Teatros de Operaciones en dichas zonas para que los altos mandos militares controlaran estos territorios. Nunca había sido tan oportuna una denominación como esta de Teatros de Operaciones, porque si bien de operaciones pueda que no tenga mucho, lo del “teatro” les queda a la perfección: no solo el contrabando de gasolina desde Venezuela hacia Colombia ha continuado, sino que en ningún momento el gobierno bolivariano ha reconocido que dentro de las personas indeseables que vienen a Venezuela y que evidentemente las autoridades deben repeler- y no lo hacen- no solo están los grupos paramilitares, cuya existencia Maduro repite sin cesar, sino las FARC a las que nunca menciona ni por casualidad.

Pero en vez de poner orden en las respectivas fronteras, el gobierno venezolano escogió dinamitarlas. Algo así como el marido engañado que decide quemar el sofá en donde consiguió a la mujer adúltera.

A pesar de la negativa del Presidente Maduro a reconocer que en Venezuela existe una verdadera crisis humanitaria, este sabe que tiene el agua al cuello. Es por esto que como si de una obra de caridad se tratara, ha decidido reabrir la frontera entre ambos países y permitir el paso de los venezolanos hacia la tierra prometida, a fin de que adquieran en Colombia los productos que adrede el gobierno venezolano ha impedido que sus compatriotas produzcan. El hecho no es que los venezolanos puedan ahora adquirir productos que en Venezuela no se ven ni en fotografías, y que le agradezcan a Santos tanta nobleza. El caso es que con esta medida, que efectivamente sirve de aliviadero temporal para algunos, el Gobierno venezolano menos aún se verá obligado a intentar producir nada, más que miseria.

En los próximos meses se realizara en Colombia el plebiscito para consultarle a su pueblo si acepta la firma del Acuerdo de Paz entre las FARC y el gobierno de Santos. Salvo que Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona de Colombia, baje del cielo, el pueblo colombiano votara mayoritariamente a favor de la firma del Acuerdo. Para ello cuenta Santos con el desconocimiento de una sociedad, que cansada de tanta barbarie no se ha parado a recapacitar sobre la terrible realidad que los espera.

En el caso de Colombia, a la impunidad con la cual se beneficiaran los más desalmados cabecillas de esta organización guerrillera, se le unirá la posibilidad de sus miembros de hacer vida política en las instituciones en donde asesinaron a los padres, hijos y hermanos de sus futuros colegas. En lo que atañe a Venezuela, la consecuencia de este Acuerdo no es menos alentadora, y es que muchos olvidan que el tráfico de drogas, los secuestros, el sicariato, y el lavado de dinero, no depende de la franquicia que los identifique, sino de los fines criminales de quienes los ejecuten. Ahora se llaman FARC, y están en gran parte en territorio colombiano, pero mañana estarán en Venezuela y se llamaran de cualquier manera sin que sus delitos disminuyan, y sin que nadie pueda acusarlos oficialmente de cometerlos. Esto lo saben tanto Santos, como el Presidente de los EE.UU Barack Obama, y el mismo Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, personajes que han venido alentando dichas negociaciones. Para cuando las FARC estén en Venezuela haciendo vida estable, como lo hicieron durante más de 50 años en Colombia, ninguno de esos funcionarios estará en el poder, mucho menos Maduro. ¿Sera que terminaremos dándole las gracias también a Santos?

REMISIÓN:

Virginia Contreras

Date: 2016-08-21 18:10 GMT-04:00

Te envio mi articulo de hoy:
http://www.notiminuto.com/noticia/venezuela-el-negocio-redondo-colombiano/

Más de medio siglo de infamia. Por: FRANCISCO MARTÍN MORENO. RADIOGRAFÍAS AMERICANAS


RADIOGRAFÍAS AMERICANAS

Más de medio siglo de infamia

Fidel Castro desconoció cualquier principio de derechos humanos, impartió “justicia” según sus estados de ánimo y asfixió la libertad de expresión en las cárceles clandestinas

FRANCISCO MARTÍN MORENO

18 AGO 2016 – 23:18 CEST

Desgraciadamente ya se cumplieron casi 60 años de infamia, de autoritarismo, de represión, de crímenes cometidos en nombre de la “libertad” dentro de la fronteras marinas de la isla más grande las Antillas. Castro persiguió, asesinó, desapareció opositores, mutiló, torturó, espió, fusiló después de juicios sumarísimos sin posibilidades de defensa a quien se negara a aceptar la adopción de una nueva dictadura, ésta vez de izquierda, en la Cuba que algún día deberá ser libre sin primates como Batista o Castro. Fidel aplastó con su odiosa bota militar, la menor simiente democrática en Cuba y todavía intentó exportar el sistema represivo a América y a África. Fidel creó una policía secreta para purgar al sistema de “agentes nocivos que pensaran peligroso…” Fidel desconoció cualquier principio de derechos humanos, impartió “justicia” según sus estados de ánimo, ignoró la autonomía universitaria, asfixió la libertad de expresión en las cárceles clandestinas o extinguió la de cátedra en los paredones, canceló el derecho de imprenta, el de libre tránsito, el de empleo, el de asociación, así como suprimió con las armas o en la horca las más elementales garantías individuales. Nunca nadie votó democráticamente por el comunismo, éste siempre se impuso por la fuerza para obligar a hacer “felices” a los ciudadanos por medio de la violencia y de la represión.

Casi 60 años sin legitimidad electoral, sin respetar la voluntad popular, sin progreso económico y social; casi 60 años de manipulaciones, de farsa democrática, de mentiras respecto a la realidad cubana escondida perversamente tras el discurso demagógico de una revolución que, como la mayoría, sirvió más para concentrar el poder o no sirvió para nada… Casi 60 años de balseros que prefieren ser devorados por los tiburones caribeños a subsistir en el “paraíso” castrista; casi 60 años de continuar siendo el país de un solo hombre, un mico-mandante disfrazado de militar que aparece en el estrado intentando representar una ópera bufa en pleno siglo XXI, cuando sólo produce lástima y pena por el cálido pueblo cubano. Los hermanos Castro son el Poder Legislativo, el Poder Judicial, el Poder Ejecutivo, la prensa “libre, la autonomía universitaria, la única fuerza política, en fin, la encarnación del embuste y del atraso.

“La Historia me Absolverá”, sentenció Fidel durante el juicio del Moncada… ¿Realmente lo absolverá después de haberse eternizado como un dictador sanguinario, de haber creado el mercado racionado (libreta de abastecimiento), una muestra inequívoca de las carencias alimenticias y nutricionales de Cuba, que a pesar de la revolución no ha podido satisfacer sus necesidades materiales. (México tampoco lo ha logrado, sólo que la tiranía no es el camino, según los hechos.) ¿Cuántos cubanos huyen ahora mismo a Miami temerosos que la apertura de Obama concluya si llegara Trump al poder? ¿Castro será absuelto por mentiroso y estafador? Creer en las estadísticas es tanto como aceptar la validez del sistema electoral en Cuba, en donde se ha desplomado el 91% la inversión extranjera, deprimido la producción de azúcar, de cemento, de acero, de textiles, fertilizantes, calzado, jabón, cítricos, arroz, hojas de tabaco y ganado, sin olvidar las multibillonarias importaciones de petróleo obsequiadas por Chávez, a pesar de las inversiones de compañías españolas, canadienses, brasileñas, indias y noruegas.

Para entender la supervivencia política de Castro es menester no olvidar los 38.000 millones de dólares proporcionados por la extinta URSS de 1961 a 1984, así como los 5.000 millones anuales de la misma “ayuda” hasta el escandaloso derrumbe de la Cortina de Hierro que exhibió al marxismo leninismo como la peor mentira del siglo XX.

Sólo los cubanos exiliados en Miami generan cuatro veces el producto interno de la isla. Castro pretendió defenderse del fracaso de su política económica culpando al “bloqueo” comercial impuesto por EU, cuando en Europa, Asia y en la mayor parte de América se encontraban artículos cubanos. ¿De qué servirá al abatimiento de analfabetos en Cuba cuando sólo se puede leer el Granma y biografías de los Castro? ¿Sabrán los Castro que si abren las puertas de Cuba sólo permanecerían en ella Raúl y el Coma-andante, quien en estos días cumplió lamentablemente 90 años? ¿Qué habrán festejado ambos tiranos…?

FUENTE: El País.Internacional

IMAGEN SUPERIOR: Cortesía de ALTO NIVEL

REMISIÓN: Robert Gilles Redondo.