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VENEZUELA, UN ESTADO ARTIFICIAL. Por: Jesús R. Malaver V. #Opinión

Venezuela vive en la actualidad la peor debacle generalizada, de toda su historia, como infraestructura ´´democrática´´, o en el peso de las ´´dictaduras militares´´ que nos han marcado como Sociedad y País. En mi caso particular, cuando los hechos del 23 de enero 1958, era apenas un niño de 4 años de edad. Aun recuerdo a Mamá, cuando dialogábamos de tantas materias, ella alegaba que…´´el mejor gobierno que había conocido en su vida era el de Pérez Jiménez, porque se vivía como la nata sobre la leche, había respeto, seguridad, se dormía con las puertas abiertas y, nadie se metía en tu casa´´. Lo decía una margariteña Jovitera, urredista, que admiraba al Dr. Jóvito Villalba Gutiérrez. Ella vivió desde el gobierno de Juan Vicente Gómez, hasta los inicios de la era Chávez. De ser Venezuela un estado real, con sus fallas inherentes, en el presente pasó a un estado artificial, con sus errores persistentes. El término artificial alude en sentido figurado ´´a algo ficticio´´. Esta denominación de ficticio, para abordar la presente coyuntura venezolana, es la proyección de la visión país, del conflictivo, inepto y decadente grupo que maneja el estado nacional, que usa con insistencia el término ´´patria´´, como referencia de dominio, explotación y engaño, para sobrevivir precariamente en el poder. Su modo de explicar, lo que una inmensa mayoría percibe como el caos, colapso, crisis terminal, es con imponer la Paradoja Social, de que aquí no está aconteciendo nada malo. Es que la Autocrítica, no es apta, inexiste, en el argot de ambiente del fariseísmo político. Esa palabra es un algo execrable, en el micro cefálico pensamiento del ´´animal político´´. Es porque ellos son ficticios, artificiales, tanto como sus personalidades y nacionalidad. La Autocrítica, es la Autodestrucción, es lo que los clásicos ´´manuales´´ le han metido en sus gelatinosos y gaseosos cerebritos. Aquí vale recordar a Enrique Poncela con su…´´El que no se atreve a ser inteligente, se hace político´´. Pero vayamos a refrescar el quid del estado artificial. El comité de propaganda partidista oficial, nos repite hasta el cansancio su disco rayado ´´que este es un país feliz, aquí no hay delincuencia ni corrupción administrativa, ni alto costo de la vida, nadie se exilia ni emigra. La gente no se muere de hambre y las enfermedades no existen; los hospitales están repletos de equipos, medicinas y profesionales de toda ralea, las elecciones son nítidas, tan puras como el agua Evian, los obreros viven boyantes de alegría, no existen colas para nada, la educación es la mejor del mundo, los mercados están full de alimentos, por cierto bien baratos, la escasez es mentira, tan es así que tenemos para alimentar a cuanta nación lo quiera, los viejitos pensionados son reflejo de la felicidad, aquí todo el mundo come, agua y luz suficientes, no hay conflictos laborales, la libertad de expresión es 100 por ciento, no se tortura a nadie ni se detiene, no hay presos políticos y bla, bla, bla….hasta aquí la Utopía, el País de Jauja. Despertemos. Allá avistamos a Marx….-se asombran-, relájense es Groucho, aquel jocoso personaje de la hermandad Marx que una vez dijo que…´´la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y, aplicar después los remedios equivocados´´. Cáspita, con razón estos tipos han dicho que creen en Marx, que son revolucionarios marxistas. Mis amigos, mi gente, cuan vigente está Groucho en tan patética y esclarecida visión. Su lapidaria frase debería colgar a la entrada de Miraflores y también a las puertas del partido gobiernero. Y, por favor, dejen en paz al filósofo de Tréveris. Es decir, no se metan con el otro Marx. Y me refiero a Karl, el alemán. Ustedes lo han mal puesto, en sus ficciones de poder. Al igual que con términos como revolución y socialismo o comunismo. Ellos -la terminología- son también parte del Estado Artificial. Lo que sí es verídico, real, es que sus propiedades están en sus bancos, en sus dólares, mansiones, Rolex, vestimenta, yates, opimas bacanales, en sus grasientas contexturas…Mientras el pueblo avanza por su camino al Calvario, los boliburgueses y boligarcas les gritan, Que viva la patria, el socialismo, la revolución y el anti imperialismo. Pero, sobre todo, que viva la ficción.

REMISIÓN:
From: Jesus Malaver kanter53@hotmail.com
Date: sáb., 6 de oct. de 2018 a la(s) 12:32
Subject: Estado Artificial.

IMAGEN SUPERIOR: ElCato.org

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