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HISTORIA RECIENTE: Machurucuto, la invasión castrista a Venezuela. Por: Pedro Corzo. El Nuevo Herald. PROHIBIDO OLVIDAR.

Dos mujeres pasan caminando este miércoles frente a un graffiti de Fidel Castro en un parque de La Habana, el 24 de abril. Castro siempre tuvo interés en intervenir en Venezuela y lo intentó con la invasión de Machurucuto en mayo de 1967. YANDER ZAMORA EFE

Machurucuto, la invasión castrista a Venezuela

POR PEDRO CORZO

02 DE MAYO DE 2019 04:59 PM

En breve se conmemora el aniversario 52, mayo de 1967, del fracasado intento castrista de subvertir la democracia venezolana patrocinando un desembarco de guerrilleros cubanos y venezolanos por la playa de Machurucuto.

Uno de los miembros de esta operación, Héctor Pérez Marcano, fundador y dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Venezuela, concedió al autor de esta columna una entrevista para su libro “La Subversión Castrista en América Latina”. Por su parte, Pérez Marcano escribió un libro titulado, “La Invasión Cubana a Venezuela”, en el que detalla la intervención del castrismo en los asuntos internos de ese país, actualmente sometido al totalitarismo cubano, sin un solo disparo, gracias a la traición de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Venezuela fue siempre una pieza fundamental en los planes imperialistas de Fidel Castro, en eso pudieron haber influido los inmensos recursos naturales del país, particularmente el petróleo, la figura épica de Simón Bolívar y el rechazo a sus pretensiones del insigne Rómulo Betancourt durante su visita a Caracas. Al parecer el líder adeco percibió cuales eran los planes del déspota cubano e intuitivamente rechazó sus pretensiones hegemónicas.

Además, el proceso revolucionario venezolano del 23 de enero de 1958 fue en ciertos aspectos parecido al cubano, a lo que se debe sumar la afirmación del general retirado de las Fuerzas Armadas de Venezuela, Carlos Peñaloza, de que los vínculos del castrismo con algunos de los grupos que participaron en el derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez eran estrechos y que el jefe de gobierno después de la caída de Pérez, Wolfgang Larrazábal, envió armas y dineros a los alzados de la Sierra Maestra.

Además, la intelectual franco-venezolana, Elizabeth Burgos, dice que las relaciones de los grupos de la izquierda de Venezuela con los cubanos datan desde antes el triunfo de la insurrección, intensificándose después, al extremo que un grupo de militantes de la juventud del Partido Comunista de Venezuela, en junio de 1959, se sumaron a la invasión organizada por Castro a República Dominicana, operación en la que perecieron todos los combatientes venezolanos.

Un año antes de la invasión por Machurucuto, el castrismo patrocinó, bajo la dirección de Luben Petkoff, al frente de unas 40 personas, entre ellas, 14 individuos de nacionalidad cubana, entre ellos el fusilado general Arnaldo Ochoa Sánchez y el también general Leopoldo Cintas Frías, un desembarco por la playa de Tucacas, estado Falcón. Castro le prestó tanta importancia a esta expedición que personalmente despidió a los invasores.

El 8 de mayo de 1967, un pesquero cubano de nombre “Sierra” llevó hasta las proximidades de Machurucuto y Boca de Uchire, estado Miranda, una fuerza invasora integrada por cuatro cubanos y nueve venezolanos, entre ellos Américo Silva y Héctor Pérez Marcano, quien refiere que estaban armados de AK-47, que cada uno portaba $10,000 para entregárselo a la dirección del MIR y otros 10,000 bolívares que eran para uso en la guerrilla.

Pérez Marcano dice que la implicación de Fidel Castro fue muy personal. “En la mañana, a las 6, nos acompañó hasta el barco y nos entregó a cada uno un reloj Rolex submarino y nos dijo que era el mejor del mundo para un guerrillero porque soportaba todo tipo de clima. Incluso le entregó a Moisés Moleiro un reloj Rolex para Américo Martín”.

Los venezolanos se internaron en la montaña y los cubanos regresaron a la lancha que se hundió, muriendo ahogado uno de los militares castrista. Los sobrevivientes intentaron buscar refugio en la selva pero toparon con una patrulla y en el enfrentamiento fue muerto el oficial cubano Antonio Briones Montoto. Los otros dos militares, Manuel Gil Castellanos y Pedro Cabrera Torres, quien se suicidó en la cárcel después de haber confesado, fueron capturados por el ejército.

Uno de los cubanos que integró esta expedición fue el general Ulises Rosales del Toro, quien según el libro de Pablo Linares dijo: “La verdad es que a nosotros nos estuvieron combatiendo sin cesar, desde el primer día que desembarcamos en Machurucuto… Fueron 14 meses muy tensos, de un contacto permanente con el contrincante”.

Sin duda alguna un ejército muy distinto al de la actualidad porque defendió a ultranza la soberanía nacional venezolana.

Pedro Corzo es un periodista de Radio Martí.

FUENTE: El Nuevo Herald

América Latina: objetivo militar. Por: Fernando Ochoa Antich. Opinión. Venezuela.

Estimados amigos:

Les remito anexo mi artículo de opinión de este domingo.Cordialmente, Fernando Ochoa Antich,

América Latina: objetivo militar

Fernando Ochoa Antich.

La conocida frase utilizada por Carlos Marx, inspirada en Hegel, al inicio de su ensayo sobre “El 18 de Brumario de Luis Bonaparte”: “La historia universal se repite dos veces, una como tragedia y otra como farsa”, para diferenciar el trascendente golpe de Estado de Napoleón I con la tragicomedia de Luis Bonaparte, parece ser un fenómeno político que puede presentarse en el actual proceso histórico de América Latina, pero de una manera diferente: pueden ocurrir dos dolorosas tragedias. Nuestros pueblos olvidan el inmenso daño que produjo en nuestro continente la acción armada del castrismo, con el respaldo militar soviético, en las décadas de los sesenta y setenta. Ahora, observo de manera inexplicable a importantes sectores populares, con un sólido y reconocido liderazgo, protestar en base a su derecho constitucional de poder manifestar pacíficamente, pero se dejan manipular por grupos violentos que han empezado a destruir edificaciones públicas, saquear negocios, supermercados, y hasta residencias privadas con la intención de lograr que ese proceso de violencia comprometa la estabilidad de los gobiernos constitucionales de centro derecha.

Estos estallidos de violencia han surgido al considerar la Rusia de Putin al continente americano como un objetivo político, económico y militar, en lo que se ha llamado la Nueva Guerra Fría. Esta sorpresiva realidad internacional hay que entenderla y aceptarla antes de que surjan regímenes similares a la Venezuela de Maduro. El interés de Putin, de enfrentar a los Estados Unidos en América Latina, busca fortalecer su poder en Rusia al satisfacer el nacionalismo de su pueblo, y, a su vez, crear algunos elementos de negociación que le permitan debilitar la fuerte presión económica que Occidente ejerce en respuesta a la indebida conquista militar de la península de Crimea. No soy de los que creo que las multitudinarias manifestaciones ocurridas en Chile, Ecuador, Haití, Bolivia y Honduras surgen por decisión de Raúl Castro y Nicolás Maduro. En la América Latina existen marcadas diferencias sociales que crean las condiciones necesarias para la protesta, pero, de lo que si estoy seguro, es que la violencia surge como consecuencia de una estrategia diseñada y ejecutada por Cuba y Venezuela para satisfacer los intereses geopolíticos rusos.

No está de más recordarle a las nuevas generaciones los acontecimientos que se desarrollaron en América Latina, en 1959, después del acceso al poder de Fidel Castro y sus dolorosas consecuencias. También señalar que una alianza cívico militar, el 23 de enero de 1958, había derrocado al general Marcos Pérez Jiménez y el gobierno provisional había convocado a unas elecciones populares en las cuales triunfó Rómulo Betancourt. La visita de Fidel Castro a Caracas, el mitin en el Silencio, su carismática figura armado y vestido de verde, la entrevista con el presidente Betancourt y su rechazo a facilitarle gratuitamente petróleo ante la difícil situación económica de Venezuela creará, entre ellos, una fuerte y permanente rivalidad. Betancourt definió una prudente política con los Estados Unidos, conocedor de la fuerte resistencia que su figura tenía en los cuadros militares como consecuencia a la propaganda del anterior régimen; Castro, al contrario, nacionalizó bienes norteamericanos, después de aprobar una ley de Reforma Agraria, sin su correspondiente compensación, y decidió aliarse con la Unión Soviética en medio de la Guerra Fría de esos tiempos.

La estrategia internacional del fidelismo tuvo dos formas de acción: la dirigida a la América Latina, la cual buscaba fortalecer organizaciones subversivas nacionales y la ejecutada de manera directa por el propio ejército cubano en el África Subsahariana, al servicio de los intereses políticos de la Unión Soviética y en pago al subsidio económico recibido por Cuba. Curiosamente, todos los intentos desarrollados en la América Latina de intervención directa, a excepción de Nicaragua, 1979, fracasaron: Panamá, y República Dominicana, 1959; Venezuela, 1963; Bolivia, 1967. Al contrario, tuvieron un gran éxito al fortalecer organizaciones subversivas, entrenadas militarmente y armadas, tales como los Tupamaros en Uruguay, los Montoneros en Argentina, y las FARC en Colombia, y a diferentes organizaciones políticas de ideología de izquierda en Bolivia, Ecuador, y Paraguay. En el caso del Perú, hubo un importante acercamiento entre el general Juan Velasco Alvarado, líder de la Revolución Peruana, con un pensamiento de izquierda y Fidel Castro, reiniciándose las relaciones diplomáticas entre los dos países.

El triunfo de la Revolución Cubana influyó en el éxito electoral de partidos de ideología socialista que alcanzaron el poder: los gobiernos de Joao Goular y Salvador Allende. En las Fuerzas Armadas y en los sectores conservadores de los países del Cono Sur produjo un gran temor al considerar que se podía repetir el fenómeno de Cuba. Esta circunstancia condujo a numerosos golpes de Estado a fin de establecer gobiernos militares en la región que enfrentaran posibles acciones subversivas: Brasil, 1964-1985; Bolivia, 1971-1982; Uruguay, 1973-1985; Chile, 1973-1990; Argentina, 1976-1983, Perú, 1968-1980; Ecuador, 1972-1976. Estos gobiernos militares, en particular los de Argentina, Chile y Uruguay debieron enfrentar ataques de distintos movimientos subversivos armados. De igual manera, las Fuerzas Armadas de esos países utilizaron la fuerza y la represión en respuesta a dichas acciones. Esa fractura en la sociedad se ha mantenido por más de cuarenta años. Cada quien, según su perspectiva, valora los dolorosos hechos ocurridos. Olvidar, se ha hecho casi imposible. Permitir que se utilice la violencia en las actuales protestas es repetir la tragedia que América Latina vivió en las décadas de los sesenta y setenta. El liderazgo popular no debe permitirlo. De hacerlo, comprometerán el destino de sus pueblos y de América Latina.

Caracas, 1 de diciembre de 2019.

fochoaantich.

20191201. América Latina. Objetivo militar.docx

REFERENDO CONSTITUCIONAL CUBA 2019. Por: Luis Marín #Opinión #Venezuela #Cuba

REFERENDO CONSTITUCIONAL CUBA 2019

Está previsto para el 24 de febrero el referendo aprobatorio de la Constitución castrista, que sustituirá a la vigente de 1976 promulgada por Fidel Castro con el mismo procedimiento: el proyecto elaborado en la sombra no se sabe por quién, es aprobado por unanimidad en la Asamblea Nacional, bajado como lineamiento a discutir a puerta cerrada en el partido y las llamadas organizaciones de masas, luego sometido a ratificación popular, para finalmente ser aprobado con el 98% a favor, un porcentaje idéntico al de participación.

Según el principio del “centralismo democrático” una vez discutido un asunto y aprobado, la minoría debe someterse al dictado de la mayoría y acatar lo que ya es una línea del partido, por lo que no sólo se prohíbe cualquier oposición o divergencia, sino que se toma y se trata como una traición, en este caso, no se permite ni siquiera hacer propaganda por el “NO”, tanto menos organizar la oposición, por lo que no es un referendo propiamente dicho, sino la imposición de una decisión desde arriba hacia abajo, por encima de la voluntad popular.

Pero hay diferencias: en 1976 no se había muerto Fidel Castro, ni desmembrado la URSS, ni derribado el muro de Berlín, ni existían medios de comunicación alternativos por lo que los medios globales podían invisibilizar a la oposición dentro de la isla, ni era imperativa la atención que debe prestarse a un mínimo respeto por derechos humanos fundamentales, en resumen, los secuaces internacionales del comunismo gozaban de absoluta impunidad.

Por ejemplo, Federica Mogherini, Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Políticas de Seguridad, debe rendir cuentas por su concepción de Cuba como “democracia de partido único”, asentada en sus informes sobre derechos humanos. ¿Ella justifica la brutal represión que emplean para mantener semejante régimen? ¿En qué país de la UE existe lo que ella aprueba para Cuba? ¿Es eso compatible con los principios y valores que la UE dice defender y ella representar?

Quien haya visto la investidura de Manuel Andrés López Obrador como Presidente de México debe sorprenderse no tanto por el estrepitoso rechazo a Maduro sino por la ovación inmediatamente dispensada a Miguel Díaz-Canel, tan ilegítimo y tanto o más represivo que éste, así como a Silvio Rodríguez, sin que se sepa a guisa de qué estaba allí, porque no ostenta ningún cargo oficial.

Algo muy malo debe estar ocurriendo en México y en la izquierda en general que no distinguen la causa del efecto, no reconocen el daño que ha dispersado el castrismo durante décadas por toda Latinoamérica, África y el resto del mundo, camuflado bajo la coartada de la revolución socialista mundial, pero en verdad carne de cañón del imperialismo soviético. Condenan al gulag pero no a sus agentes.

Y mientras se denuncian catástrofes humanitarias en Siria, los Balcanes, el cuerno de África, el Sudeste asiático, Venezuela, no se ve o se quiere ignorar en una suerte de ceguera voluntaria que detrás de todas ellas han estado metidas las alianzas estratégicas de Fidel Castro y sucesores.

No puede dejar de causar perplejidad que después del derrumbe de la URSS Castro haya encontrado asidero en el Foro de Sao Paulo; pero liberado Brasil y estando Venezuela ya exhausta, ahora se les abre México como próxima tabla de salvación y con toda seguridad también terminará arruinado por el proverbial parasitismo comunista.

México nunca rompió relaciones diplomáticas ni comerciales con Cuba ni siquiera en las épocas de más alta conflictividad con EEUU y los países de América Latina, cuando hasta Venezuela lo hizo; pero no había experimentado la agresión castrista en su propio suelo, como está a punto de escarmentarla con el gobierno de López Obrador, un izquierdista radical de muy vieja guardia.

Otro hecho sintomático son las casi unánimes votaciones en la Asamblea General de la ONU condenando el embargo de EEUU al régimen castrista, con las únicas excepciones de los votos en contra de Israel y los mismos EEUU (durante la Administración Obama incluso EEUU se abstuvo).

La UE y otros supuestos aliados, aprovechan esa oportunidad para desairar a EEUU de manera completamente gratuita porque la votación no tiene consecuencia alguna; pero se presenta ante el mundo y sobre todo al interior de la isla como que Cuba está derrotando abrumadoramente a los EEUU y son estos los que se encuentran “aislados” y no el régimen de los Castro.

El efecto es puramente propagandístico sin su dejo de burda falsedad, porque no existe tal “bloqueo” como les gusta publicitarlo, pero a los ojos del ciudadano común parece como si la comunidad internacional refrendara esa falacia; tampoco parece que reprobaran un hecho puntual, “el embargo”, sino que apoyaran al castrismo en general contra los EEUU.

La verdad es que los Castro y Compañía tienen que pagarles a ciudadanos norteamericanos y cubanos que fueron despojados de sus bienes sin indemnización alguna por esa supuesta revolución, de un modo arbitrario y por cierto también muy propagandístico.

Por poner solo un ejemplo sobresaliente: el famoso Hotel Habana Hilton, supuestamente expropiado a esa cadena hotelera americana, en realidad fue construido con los fondos de las cajas de retiro del Sindicato de Trabajadores de la Gastronomía, que suscribió un contrato de administración con la cadena Hilton para que regentara el hotel y con los beneficios obtener dinero para pagar las pensiones.

En verdad, “la revolución” no les expropió el hotel a los americanos sino a los propios trabajadores cubanos afiliados al Sindicato de Trabajadores de la Gastronomía; pero eso no da buena prensa, por lo que es mejor seguir con la leyenda antiimperialista.

Hoy el hotel es administrado por la cadena española Meliá Hotels Internacional o Sol Meliá que junto con Iberostar son los principales socios del Grupo Gaviota, empresa del Holding GAESA, tutelado por el general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, yerno de Raúl Castro (no se sabe cuál de esos títulos es más importante).

Más de otras doscientas empresas españolas no muestran escrúpulo alguno en contratar mano de obra esclava, lo que hace más burda la mentira del “bloqueo” y explica mejor la sociedad de José Luis Rodríguez Zapatero y su canciller Miguel Ángel Moratinos con esa mafia militar mercantilista, herencia de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Más grave que el blanqueo de dinero es el blanqueo de palabras: revolución, socialismo, antiimperialismo, son conchas lustrosas, sin contenido; instituciones como presidente, primer ministro, canciller, son todos fachadas vistosas.

Igual que constitución, elecciones, referendo, diálogo, reducidas a mera ficción, que Castro llama “fuegos artificiales” para divertir al público: La cruda realidad es su nudo poder.

El reto para los cubanos es sacudirse ese yugo, todo lo demás se les dará por añadidura.

Luis Marín

09-11-18

lumarinre@gmail.com

EL “NO” DE CUBA. Por: Luis Marín #Opinión #Venezuela #Cuba

EL “NO” DE CUBA

El reto para los cubanos es cómo visibilizar el “NO” al proyecto de Constitución castrista por encima de la propaganda oficial y el alto volumen de la orquesta roja de los medios globales, que si pusieran una fracción del esfuerzo que derrochan tratando de derrocar al presidente Trump y desprestigiar a Bolsonaro, en denunciar la tiranía, ésta no se sostendría.

Cierto que quedaría en vigencia la Constitución de 1976, también írrita y liberticida, pero la clave es no participar, no hacer comparsa a farsas seudoelectorales, para poner en evidencia que los Castro están en minoría y no pueden seguir justificando su tiranía mafiosa con un supuesto apoyo popular nunca demostrado en comicios libres.

Desobediencia y rebeldía es la respuesta que han diseñado los cubanos para oponerse a la perpetuación del castrismo, más allá de que le toque rendir cuentas ante Dios a Castro II que maniobra para dejarle el trono a su delfín, Alejandro Castro Espín, alias “El Tuerto”.

Maniobras enrevesadas porque han esparcido rumores dentro y fuera de Cuba de que su Consejo de Defensa y Seguridad Nacional, que subordina todos los servicios de inteligencia y contra inteligencia del Estado, está siendo desmantelado, en una operación anticipada de lo que ocurre cuando caen las tiranías, para eliminar pruebas y no dejar rastros de tantas operaciones non santas.

Con lo cual parece que lo bajan a un sótano, menos expuesto a la luz pública, donde se tejen y entretejen las intrigas y conspiraciones a las que están habituados, para que tome los hilos del nudo poder, el que se ha reservado Castro II una vez que designó un pelele en la presidencia del Consejo de Estado y de Ministros, Miguel Díaz Canel; mientras él sigue siendo 1º Secretario del Partido Comunista y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Es una ironía del destino que mientras imponen su régimen en Venezuela en contrapartida la situación generada aquí les sirve como modelo para remozar el sistema allá, en la metrópolis, poniendo un fantoche bajo los reflectores para distraer la atención mientras un comité militar controla en la sombra los negocios; al extremo de que están fabricando una jesuítica “oposición leal” para cubrir los estándares democráticos occidentales.

El desafío más grave es si los verdaderos opositores terminarán por sucumbir en la mazmorra “segregados, aislados y silenciados, por irresponsables y violentos” como dicen los colaboracionistas venezolanos, que descalifican a los voceros de La Resistencia como radicales o “confrontacionales” (¿Existirá esa palabra?).

Todo parece “atado y bien atado” en la familia: el general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, yerno de Raúl Castro, porque se divorció de la hija pero no del jefe, maneja el Grupo Administrador de Empresas S.A. (GAESA), un súper monopolio que controla toda la economía del archipiélago.

Raúl Guillermo Rodríguez Castro, su hijo con Deborah Castro, es el jefe de la Dirección General de Seguridad Personal, título demasiado largo para un guardaespaldas, conocido como Raulito, el nieto en jefe, alias “El cangrejo”, porque dicen que nació con seis dedos.

Mariela Castro Espín, diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, es jefe del Centro Nacional de Educación Sexual, promotora y representante de los derechos de la llamada comunidad LGBTI, mejor conocida como La Infanta, hija del Rey, tiene entre otros el título de visitante ilustre de Montevideo, Uruguay.

Se dio el lujo de declarar al diario El País de Madrid que Fidel Castro es un revolucionario y Franco un fascista, por lo que los procesos de Cuba y España no son comparables, así que ni hablar de transición en la isla, plantearlo sería un acto de neocolonialismo español.

Devota del sistema de partido único, en lo que se da la mano con Federica Mogherini, Alta Representante de la Unión Europea Para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, para quien Cuba es “una democracia de partido único”, doctrina asentada en el informe global sobre Derechos Humanos (¡!) del Servicio Europeo de Acción Exterior.

El argumento, que conocemos a la saciedad en Venezuela, es que allí se realizan elecciones periódicas. Aunque “las nominaciones de candidatos a delegados a escala provincial y nacional se acuerdan en una asamblea de nominación, compuesta por representantes de las organizaciones de masas y políticas, presididas por un representante del Partido” Comunista de Cuba; (…) por lo que “en el marco electoral actual los aspirantes que no representen posturas dominantes del Partido o las organizaciones de masas no llegan a convertirse en candidatos”.

Federica Mogherini es militante comunista desde su infancia, miembro de la Federación Juvenil Comunista Italiana (FGCI), rama juvenil del Partido Comunista Italiano (PCI) hasta su disolución en 1990, poco antes del desmantelamiento de la URSS.

De allí paso a la organización heredera Sinistra Giovanile (SG), cuando se hizo mayor pasó al Partido Democrático de Izquierda (PDS) desde 1998 llamado simplemente Demócratas de Izquierda (DS). Vicepresidente de la Organización de Juventudes Socialistas de la Comunidad Europea (YES), secretaria del Foro de la Juventud de la FAO, lidera campañas contra el racismo y la xenofobia.

Lo más relevante de su carrera es su profunda filiación al mundo árabe y musulmán, que incluye una firme posición “pro palestina” y antisemita. Su tesis de grado se refiere a los “aspectos filosóficos de la relación entre la práctica religiosa y política en el Islam”.

Visitó personalmente, como representante del partido, a Yasser Arafat en su bunker, La Mukata, en Ramallah, mientras era asediado por el ejército israelí, en julio de 2002, de lo que dejó como testimonio una foto que colgó en su blog y retiró pudorosamente cuando fue designada Ministro de Relaciones Exteriores de Italia durante la administración de Mateo Renzi, quien la impuso en el alto cargo que ahora ostenta.

Esto hace comprensible su adhesión al concepto de “Democracia de Partido Único” y la subscripción de su “Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación UE-Cuba”, en el que las palabras “diálogo” y “cooperación” están inextricablemente unidas: ¡Dialogo y cooperación con una tiranía comunista!

Una dificultad que plantea la lucha contra el totalitarismo es que, como se dice en criollo, “no tiene orilla”, no hay por dónde agarrarlo. No existe ningún país, ninguna sociedad que se haya liberado de un régimen totalitario por sí misma, sin ayuda exterior.

Como es un fenómeno global no se puede atacar sino globalmente. Hoy se identifica a La Habana, Managua y Caracas como el eje del Mal; pero ¿cómo vencerlos si tienen apoyo en EEUU y la UE? Castro tiene más seguidores allí en número, poder y riqueza, que en Cuba.

El alcalde de New York, alias Bill de Blasio, es sandinista de viejo cuño y tiene una red de apoyo al régimen denominada precisamente “red”, rojo. Obama es comunista de closet; pero Bernie Sanders lo es fuera del closet. Federica Mogherini supera a todos en fanatismo.

El desafío es enorme, pero no debe ser mayor que la imaginación de cubanos, nicas y venezolanos, aliados contra una misma tiranía.

Luis Marín

25-11-18

REMISIÓN:

From: Luis Marin lumarinre

Date: dom., 25 de nov. de 2018 a la(s) 17:11
Subject: EL “NO” DE CUBA
To: Sammy Landaeta Millán sammylandaeta

INTROMISIÓN DEL EMBAJADOR CUBANO EN ASUNTOS INTERNOS DEL PAIS DENUNCIADA POR EL DR. RAFAEL MUCI MENDOZA @MuciMendoza

Carta abierta escrita por el Dr. Rafael Muci Mendoza, médico venezolano de la Escuela de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, al Embajador cubano.Excelentísimo señor Embajador:

Debería usted bien conocer que es de ética elemental el que un embajador no se inmiscuya en los asuntos internos del país que le acoge como huésped.

Sus insolentes declaraciones sobre los médicos venezolanos, me obligan moralmente a enmendarle. El “sistema de valores” que usted nos endilga, según el cual ‘nuestra intención al estudiar Medicina es obtener un título y una acción en una clínica privada’, además de insultar nuestra dignidad, con aviesa intención nos expone al desprecio público y nos desacredita ante nuestros enfermos; después de todo, somos sus médicos y con sus miserias todo cuanto poseen.

Usted emplea el procaz lenguaje del Presidente de acá, para dividirnos en ‘oligarcas’ y ‘proletarios’, epítetos éstos dichos para agraviarnos y que nunca antes nadie utilizó.

Siendo atípico hablar en primera persona, debo expresarle que, como muchos de mis colegas y aunque a usted le duela, recibí, EN LIBERTAD, una excelente formación moral, ética y académica que coloca al paciente como principio y fin del acto médico, paradigma que he tratado de inculcar a mis numerosos alumnos.

Yo, como tantos, por cerca de 40 años y por un magro sueldo, he trabajado con tesón la mitad del tiempo en un hospital público, a costo subsidiado con nuestro ejercicio privado. Este último lo hemos ejercido como profesión liberal en clínicas privadas, EN LIBERTAD, con honestidad, mística y orgullo.

Pero además debe usted saber que en lo personal he visitado Cuba en tres ocasiones. No lo hice por curiosidad o turismo, y le confieso que no conozco Varadero. He sido y he continuado siendo un invitado de sus médicos, y respecto a ellos, nunca hice uso de cuanto vi u oí en su país.

Su irritante intromisión me indica que es tiempo de hacerlo.

En mayo de 1993, cuando su gobierno al fin dio a conocer al mundo la epidemia que, a pesar de sus adversas consecuencias, había mantenido en secreto desde 1991 y amenazaba con dejar en la umbra visual a más de 40 mil sufrientes, formé parte de una misión humanitaria que visitó la isla. En compañía de colegas cubanos y de diversas procedencias, examiné personas afectadas, ayudé a definir el paciente-tipo y a esclarecer las causas de lo que se dio en llamar Neuropatía óptica cubana, y que en resumen -a despecho de que se haya invocado un factor multifactorial- fue trasfondo de miseria y hambre.

En cinco ocasiones me reuní con su Comandante para discutir estrategias diagnósticas de la epidemia, hoy por cierto trocada en endemia. En una de estas reuniones, y aunque parezca una pretensión el decirlo, una de mis colegas cubanas dijo públicamente que la neuro-oftalmología cubana se dividía en dos períodos, antes y después de las visitas docentes del doctor Muci.

A pedido de Su Señor, hice mi último viaje a Cuba. Les comuniqué todo cuanto sabía; guiados de mi mano aprendieron nuevas técnicas, mis diapositivas fueron copiadas, y mis charlas video, grabadas.

No pedí nada a cambio. Mucho me fue ofrecido, pero el olvido es traicionero. Una simple esquela de agradecimiento me fue regateada.

Regresé con la satisfacción del deber cumplido y un rictus de dolor al recordar la mirada famélica de mis colegas, trasunto de hambre de LIBERTAD, hambre biológica, pero también hambre intelectual al carecer de los instrumentos básicos para adquirir conocimientos: libros y revistas científicas.

Mientras tanto, Cuba exportaba su revolución con los dineros de un pueblo miserable. Pude apreciar allí dos clases de médicos: Unos, ‘los olvidados’ –a lo peor, distanciados del partido comunista–, que ocupan los escaños más bajos de la pirámide médica sin esperanzas de ascender. Ésos no asistieron a mis charlas. En mi universidad asisten a mis cursos, en LIBERTAD y por libre albedrío, quienes así lo deseen, sean médicos, estudiantes y aún miembros de otras profesiones.

La otra clase, que llamaré ‘la nomenclatura’ –los ubicados en el vértice–, tenían acceso a la escasa tecnología y eran celosos guardianes de los libros, depositarios del poder que da el conocimiento.

Esos, privilegiados del sistema, tienen acceso a los banquetes, y viajan al exterior con dólares olvidando a aquellos pobres colegas que se quedaron en casa. La sociedad cubana es una sociedad triste donde se habla calladito para no ser escuchados por el Estado policial, donde se asciende siendo fiel y denunciando; en fin, trepando por sobre las cabezas de otros. La medicina de avanzada que ostentan, está apoyada en una ingeniosa propaganda, pero en realidad es una triste farfolla.

Los delineamientos de su ‘mar de felicidad’ han encontrado eco en un gobierno antinacionalista, formado por una chusma precaria de talentos. Por ello, con la creatividad castrada y a un coste de 1,3 millones de dólares diarios, prefieren buscar ‘asesorías’ y enviar enfermos a la isla. Su nulidad y estulticia les impide tomar medidas de contingencia para ayudar a tanto necesitado que clama en nuestros hospitales por la resolución de sus problemas.

Como usted declara, traer ‘1.500 profesionales’ de sus fábricas de médicos, es otro inaudito ejemplo de traición a la Patria, de desnudez neuronal, un intolerable insulto, una incomprensible medida si se toma en cuenta, por una parte, el desempleo local y, por la otra, el que apenas son necesarios menos de 59 médicos para llenar las medicaturas vacantes para las que, estoy seguro, hay voluntarios.

Las erradas políticas de salud no son culpa de los médicos. Son exclusiva competencia del Estado venezolano. Hago mío el eco lastimero de mis pacientes y reclamo para ellos el dinero que injustamente se le regala a ustedes. Esos pobres seres han visto empeorar sus dolencias a lo largo de cuarenta años de apatía, pero a no dudar, ahora se encuentran peor desde que ‘el proceso’ trata de rasarnos con ustedes, por lo bajo.

Hay en la isla de Cuba demasiados aspectos que mueven a vergüenza y dolor, demasiados como para que usted cínicamente nos censure.

Se puede engañar a alguien una vez, pero no a todos todo el tiempo.

DR. RAFAEL MUCI-MENDOZA
C.I. 1.345.517

FUENTE: RUPTURA

VENEZUELA Y LOS VENEZOLANOS COMO VÍCTIMAS DEL COMUNISMO CUBANO. Por: Cnel. (r) Ing. Gustavo A. Benítez G.

VENEZUELA Y LOS VENEZOLANOS COMO VÍCTIMAS DEL COMUNISMO CUBANO

Con este escrito, pretendo ilustrar, con la “verdadera historia” sobre las invasiones cubanas por parte del castro-comunismo a nuestra Venezuela. En especial a las generaciones nacidas en los años 60, 70, 80, 90 y nuevo milenio.

La revolución cubana fue diseñada como producto de exportación, y Cuba se convirtió en punta de lanza de la estrategia soviética para implantar el comunismo en la América Latina.

La primera invasión cubana a Venezuela ocurrió en la década de los años 60 y estuvo financiada por la ex Unión Soviética, llegaban en oleadas por el mar y desembarcaron en playas venezolanas ocultos en las sombras y en diferentes puntos de nuestras costas internándose sigilosamente en las montañas o serranías cercanas. Asaltando poblaciones, asesinando a miles de hombres, mujeres y niños venezolanos. Castro había decidido derrocar al presidente Rómulo Betancourt, elegido “democráticamente” en 1958.

Cabe también señalar que las primeras armas soviéticas llegaron a Cuba en 1960 y Castro anunció en octubre de ese año que ya contaba con una milicia de 250.000 hombres, dotados con equipos y armas del bloque comunista. Fue así como Castro comenzó esa invasión a Venezuela. A los cubanos se les unieron guerrilleros venezolanos (varios de los cuales han estado y ocupado posiciones en los mal llamados gobiernos de Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros), matando a policías, a guardias nacionales, asaltando aviones comerciales, robando bancos, quemando fábricas americanas, dinamitando oleoductos y plantas eléctricas. También mataron a mujeres y niños en el tren El Encanto en septiembre de 1963.

En noviembre de 1963, el gobierno de Rómulo Betancourt presentó ante la OEA pruebas contra Castro y Cuba, al descubrir cuatro toneladas de armas extranjeras en la costa noroeste de Venezuela. La OEA procedió a investigar los hechos, y en julio de 1964 declaró a Cuba “culpable de agresión e intervención en los asuntos venezolanos”, detectándose una flagrante violación de la soberanía venezolana. Como consecuencia, Cuba fue expulsada de la OEA, y sus miembros, con la excepción de México, rompieron relaciones diplomáticas y comerciales con el gobierno de Castro.

Luego, durante el gobierno del Doctor Raúl Leoni, ocurre otra incursión cubana por Machurucuto el 10 de mayo de 1967, la cual fue detectada y neutralizada por LOS CAZADORES DEL EJÉRCITO VENEZOLANO, los cuales se convirtieron en su sombra. Como Castro continuaba enviando guerrilleros a Venezuela, en septiembre 1967 el Dr. Leoni solicito una reunión con los miembros de la OEA, sobre la base de los artículos 39 y 40 de la Carta Interamericana; y los ministros del Exterior de éste Organismo nuevamente confirmaron las acusaciones venezolanas sobre la invasión cubana. Lamentablemente, el gobierno del Dr. Leoni se abstuvo de invocar el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca), y sólo presentó formalmente la denuncia de invasión. La OEA envió una comisión durante los días 24 y 25 de Junio de 1967 que realizo una investigación obteniendo pruebas contundentes de intervención y agresión constante en contra de Venezuela. De allí, que todas las naciones del continente americano condenaron a Cuba; nación que ya había sido expulsada del sistema interamericano en 1962.

Indiscutiblemente fue un error muy grave, no invocar el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) en ese momento, y no haber formado una coalición militar interamericana que acabara con la “dictadura genocida” de Fidel Castro.

La invasión cubana a Venezuela avanza hoy con igual propósito. Ya ha logrado establecer una dictadura marxista en nuestro País. La diferencia es que ahora goza del total apoyo del narco gobierno venezolano. El Castro-comunismo no sólo quiere asegurar el abastecimiento de más de 53.000 barriles de petróleo diarios a Cuba, bajo el acuerdo firmado en octubre de 2000, sino también pasar la antorcha comunista a diversos discípulos seguidores de esta doctrina en algunos países de America.

Hoy en día el régimen cubano es más peligroso que nunca, es la meca del terrorismo mundial, representando una terrible amenaza para la libertad y la democracia de todas las naciones del continente americano y el mundo; incluyendo a los propios Estados Unidos de América que con todo su poder económico, político y militar no está a salvo de las garras terroristas. No obstante, la posibilidad de invocar el TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca) todavía sigue siendo una opción para neutralizar definitivamente la amenaza, que ahora utiliza como cuartel principal a Venezuela.

“El mar de la felicidad cubana” ya se refleja en Venezuela con la caída abismal del PIB, con el desempleo, con la falta de alimentos y medicinas, sumado a la emigración o diáspora, donde se han perdido valiosos talentos en diversas disciplinas. Sin dejar de mencionar la galopante y diaria devaluación de la moneda nacional, acompañada de una desmesurada inflación.

Para mantenerse en el poder, estos comunistas han empobrecido dramáticamente a los venezolanos. EL HAMBRE es una de las “Armas de disuasión” más eficaces usadas por el comunismo para mantenerse indefinidamente controlando el poder, ya que quien tiene hambre no piensa en luchar sino en conseguir comida. Lo mismo que ha ocurrido en Cuba a lo largo de tantos años.

La seguridad del pseudogobierno venezolano ha sido encomendada a agentes cubanos y el servicio de inteligencia cubano estableció su base de operación en el palacio presidencial de Miraflores, desde donde operan los oficiales y funcionarios cubanos. Al mismo tiempo, muchos militares y civiles venezolanos son enviados a Cuba para recibir entrenamiento y adoctrinamiento.

Los cubanos han aparecido en la mayoría de las oficinas u organizaciones gubernamentales por toda Venezuela, como también en las escuelas, hospitales, en la industria petrolera y en el campo. La empresa cubana Alimport está encargada de las importaciones de alimentos, mientras que las compañías importadoras tradicionales no tienen acceso a los dólares ni pueden suplir de materias primas a la industria nacional de productos alimenticios. Ello empeora el desempleo y la clase media venezolana ahora forma gran parte de los venezolanos pobres. Los nuevos ricos son los “corruptos y enchufados” que meten la mano en el presupuesto nacional sin ningún control ni transparencia.

Primero fue Hugo Chávez y ahora Nicolas Maduro, quienes desde el poder abrieron las puertas y han traído de la mano a los cubanos, obligando a todos los venezolanos, de manera directa o indirecta, a sufragarles sus gastos. Lo cierto es que les han entregado nuestra soberanía y nuestras riquezas; y poco a poco les han ido entregando nuestra libertad. Adicionalmente les pagamos con nuestros dólares. La actual invasión cubana a Venezuela ha sido financiada por NOSOTROS MISMOS. Los invasores llegan todos los días, entran y salen cómo, cuándo y por donde les da la gana en Venezuela, a plena vista de todos por los diferentes Aeropuertos Internacionales y Nacionales, como si se tratase de vuelos locales, desembarcando felices y con arrogancia porque LOS CAZADORES DEL EJERCITO VENEZOLANO ya no existen, fueron destruidos y convertidos en eso que llaman “milicias” por el traidor Hugo Chávez, sirviendo como títeres para el sometimiento del pueblo venezolano, y a esa estúpida ideología conocida como el marxismo o comunismo. Los cubanos tienen a su Procónsul bien instalado, y se alojan en nuestros mejores hoteles, incluyendo el Circulo de Las Fuerzas Armadas Nacionales, donde nunca hay disponibilidad de alojamiento para los Oficiales venezolanos que viajan del interior a la capital y viceversa, pero si hay un “cupo reservado” para los cubanos. Lo mismo sucede en los hospitales militares del país.

Estamos totalmente invadidos, los cubanos están en todas partes, en nuestra industria petrolera, en los puertos, en aeropuertos, en ministerios y demás dependencias del estado. Incluso están en nuestra Fuerzas Armadas, con posiciones de poder sobre los venezolanos. La Dirección General de Inteligencia cubana tiene su base de operaciones en el Palacio de Miraflores, el cual está repleto de cubanos que trabajan cumpliendo las órdenes directas de Raúl Castro. Controlan nuestros organismos de inteligencia y nos persiguen a nosotros los venezolanos dentro de nuestro propio territorio. Ahora los cubanos controlan nuestras comunicaciones y nuestras contrataciones. Así mismo están a cargo de nuestras importaciones y exportaciones.

Las Fuerzas Armadas Nacionales, como todas las instituciones, están totalmente penetradas por los cubanos. Nuestros Oficiales TIENEN MIEDO, y están postrados a sus pies, con sus estandartes de guerra pletóricos de libertad, gloria y honor militar sin igual en este continente, deshonrados y tirados en el lodo. Sin una espada que defienda a nuestra Patria invadida, saqueada, encadenada, violada y humillada por los cubanos, los cuales se sienten poderosos y actúan con soberbia; redactando nuestras leyes y procedimientos desde La Habana. Nicolas Maduro nos amenaza, nos insulta y obedece a Cuba, llevándole a Raúl Castro las novedades de la revolución, nuestro dinero, y los pedazos de nuestra libertad.

La economía venezolana está quebrada, todo está hipotecado, Venezuela se encuentra endeudada exponencialmente mientras el gobierno asfixia la empresa privada haciendo que crezca el desempleo proporcionalmente. Inmensas sumas de dinero desaparecen en los bolsillos de las narco familias. Del entorno de los gobernantes y su familia, ha ido emergiendo una clase de nuevos ricos, los nuevos amos del valle, con inmensas fortunas que provienen del narcotráfico, del soborno, de la extorsión, del tráfico de influencias y de “meter la mano” impunemente en el presupuesto de nuestra nación.

CUBA ES UN ESTADO PARASITO, es como una inmensa sanguijuela que está pegada alimentándose del cuerpo de nuestra Patria, que languidece y desfallece de mengua. Hoy todo el mundo nos contempla y NUESTRA VENEZUELA SUFRE LAS ANOMALIAS DE LA MÁS NEFASTA INVASIÓN CUBANA EN NUESTRA HISTORIA.

Cnel. (r) Ing. Gustavo A. Benítez G.

15 de abril de 2018

Rehenes del hamponato pro-cubano. Por :Cnel (Ej.) Rubén Dario Bustillos Rávago @rdbustillos.

.Rehenes del hamponato pro-cubano

Por: Rubén Dario Bustillos Rávago*

Voy a permitirme utilizar como referencial para este escrito, dos de los artículos más leídos por los venezolanos este fin de semana como son, lo expresado por el profesor Evan Ellis, del Instituto de Estudios Estratégicos del “Army War College de Estados Unidos”, quien, refiriéndose a Venezuela sentencio: “Lo que ocurre en Venezuela no es una cuestión de política o de relaciones internacionales, sino un golpe del crimen organizado en gran escala: un grupo de criminales ha tomado control del Estado y asaltado su tesorería. El problema de fondo es que no existe un mecanismo jurídico internacional ni un modelo de cooperación regional que permita rescatar a un Estado en esas circunstancias sin violar su soberanía. De momento no hay como liberar a Venezuela, a su gente y a sus recursos de quienes los secuestran a punta de pistola.”; y el artículo del “Financial Times”, intitulado: “The implosion of the Venezuelan thugocracy” que pudiera traducirse como: “La implosión de la hamponatocracia venezolana”, con el que se resume la historia de la Venezuela de los últimos 18 años y sus consecuencias, que originaron los acontecimientos que esta protagonizando el pueblo venezolano cuyo fin es desalojar del poder a los delincuentes que lo han secuestrado y cuyo Capo visible es Nicolás Maduro, manejado a la distancia desde “La Habana”, dedicados al saqueo de las arcas públicas, al narcotráfico y la corrupción.

https://www.lapatilla.com/site/2017/05/07/financial-times-la-implosion-de-la-hamponatocracia-venezolana/.

Sin embargo, en descargo de la verdad y en relación de la afirmación del profesor Evan Ellis y lo expresado en el escrito del “Financial Time”, me permito recordarles que la “soberanía” venezolana ha sido sistemáticamente violada por el régimen cubano de los hermanos Fidel y Raúl Castro Rus. En efecto, en 1967, fuerzas regulares cubanas en compañía de guerrilleros venezolanos invadieron nuestro país y estuvieron actuando durante más de una década, implementando una guerra de guerrillas con el propósito de derrotar a nuestros gobiernos democráticos legítimamente electos, con la intención de implantar un régimen totalitario al estilo castrista, pero fueron derrotados y expulsadas de nuestro suelo patrio por las FFAA venezolanas. Posteriormente, desde 1999, el régimen de Hugo Chávez Frías dio inicio a la entrega voluntaria, a la dictadura cubana, de todas las instituciones republicanas de Venezuela, incluyendo la institución militar.

Desde entonces, es un hecho incontrovertible que, en flagrante violación de la soberanía de Venezuela, las Fuerzas de Ocupación Cubanas, (FOC), se encuentran activas, participando en casi todas las actividades sensibles de gobierno, incluyendo la terrible represión de que está siendo víctima la población opositora que plena las autopistas, calles y avenidas, protestando pacíficamente en contra del oprobioso régimen de Nicolás Maduro y los bandoleros que le secundan.

Por otra parte, estamos de acuerdo con el profesor Evan Ellis y con el contenido del diario londinense “Financial Times”, de que los venezolanos estamos siendo víctimas de un secuestro por parte del crimen organizado y que un grupo de hampones ha tomado control del Estado y asaltado su tesorería, pero no acabamos de comprender que, estando contestes de que la población venezolana se encuentra rehén de unos delincuentes, no haya un ente internacional capaz de coadyuvar a rescatarlo, aun cuando sea por medidas de excepción o innominadas en cuanto al derecho internacional se refiera.

Es inaceptable que la Comunidad Internacional permanezca espectadora del genocidio que está llevando a cabo el ilegitimo régimen de Nicolás Maduro en nuestro país, sin que muevan un dedo para evitarlo.

Es necesario que los gobiernos democráticos de las Américas se sensibilicen sobre los hechos que hoy afectan a nuestro pueblo que están a solo un paso de convertirse en una lamentable situación de holocausto que, sin lugar a duda, afectaría aún más a toda la región.

Caracas, 09 de mayo de 2017.

rdbustillos, @rdbustillos.

*El Cnel. (Ej.) Rubén Dario Bustillos Rávago es Secretario de Organización del Frente Institucional Militar, FIM.

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PRIMERO CUBA. Por: Luis Marín

 

PRIMERO CUBA

Para que sobreviva la revolución cubana debe sobrevivir la revolución bolivariana, decía Fidel Castro mientras abrazaba a Hugo Chávez; pero el adagio jurídico dice que lo accesorio sigue la suerte de lo principal, entonces, si cae la revolución cubana también caerá la revolución venezolana.

Los procesos políticos de ambos países han estado entreverados antes del triunfo de la democracia en Venezuela en enero de 1958 y la entrada de los barbudos en La Habana en enero de 1959. Fue popular la campaña de “un bolívar para la Sierra Maestra” que recaudaba fondos para enviárselos a Castro como una suerte de cordón umbilical que todavía no se ha cortado.

Este fue el primer país que visitó Castro apenas quince días después de bajar de la sierra, antes de formar su propio gobierno, dando un mitin multitudinario en el centro de Caracas, en ilustrativo contraste con la acogida que tuvo Richard Nixon el año anterior, que fue recibido a patadas y escupitajos por la misma multitud enardecida, al punto que la flota americana se movilizó ante la eventualidad de rescatar a su vicepresidente en peligro de ser linchado.

Tanto más irónico es que la democracia en Venezuela le debe mucho más al beneplácito de EEUU que al apoyo de Cuba que entonces todavía estaba bajo el yugo de Batista; sin decir que los americanos pagan al contado la factura petrolera mientras que Castro sólo recibe a crédito y nunca paga, salvo el simulacro de servicios que son en realidad productos de la ocupación.

Fidel Castro tuvo razón y fue profético cuando proclamó aquel 23 de enero de 1959: “Con el impacto de la emoción más grande de mi vida, porque fue para mí más emocionante la entrada en Caracas que la entrada en La Habana, porque aquí lo he recibido todo de quienes nada han recibido de mi”.

Así que los comunistas sacan un provecho indebido de la simpatía que profesan los venezolanos por Cuba, que en relaciones internacionales es contraria al comportamiento normal de todos los países en todos los tiempos, de “dar todo sin recibir nada a cambio”, como no sea este rosario de calamidades en que se ha convertido el trasplante del sistema de dominación política insular a tierra firme.

Paradójimente, muestran una singular insensibilidad ante los ostensibles sufrimientos del pueblo cubano, se tragan completo el discurso descalificatorio oficial de que los anticastristas son batisteros, gusanos, mercenarios, mientras que la dictadura militar comunista se percibe como un David enfrentado al Goliat imperialista americano.

Esa visión distorsionada de la realidad ha sufrido un vuelco radical cuando les ha tocado sufrir a su vez los desmanes de los comunistas; es ahora que, como al despertar de un sueño soporífico, se siente el escarmiento después de años de complicidad e indolencia frente a las tragedias ajenas.

Hoy se entiende que la solidaridad no es un asunto de filantropía, sino parte esencial del instinto de conservación: Si los venezolanos no ponemos todos nuestros esfuerzos y recursos en función de la libertad de Cuba no podremos salir de esta trampajaula que hemos ayudado a armar.

Porque le entregamos la llave al carcelero, que está allá.

CON LOS SANTOS NO SE JUEGA

En EEUU se suele decir que “nadie sabe lo que hará el presidente Trump, ni siquiera el mismo presidente Trump”, por lo que resulta ocioso conjeturar cuál pueda ser el curso que tomará su relación con Castro para alejarse de la apertura de Obama (siempre que no sea desautorizado por algún juez federal).

Pero hay cuestiones duras que están por encima de lo que haga o deje de hacer una administración, así como sobre la pretendida omnipotencia del partido comunista, por ejemplo, que Raúl Castro tiene ya 85 años y aunque diga que abandonará el poder en el 2018 no existe ninguna garantía de eso ni de cualquier otra alternativa.

Aquí cobra especial pertinencia la sentencia de Nikita Kruschev que dice: “Si el socialismo quiere tener algún futuro, tiene que resolver el problema de la sucesión. No puede ser que cada vez que se plantee un relevo de mando lleguemos al borde de la guerra civil”.

Kruschev no ocultaba su envidia ante el hecho de que las democracias occidentales han encontrado mecanismos institucionales para traspasar pacíficamente el poder o, como diría Raymond Aron, “sin derramamiento de sangre”. Este problema no lo ha resuelto ni remotamente la élite dominante en Cuba.

A nadie se le escapa que el anuncio de la muerte de Fidel Castro el 25 de noviembre pasado fue sólo eso, un anuncio; nadie cree que haya muerto realmente ese día que es el mismo en que sesenta años atrás, en 1956, el yate Granma zarpó del puerto de Tuxpan, Veracruz, México, para invadir a Cuba, iniciando la lucha armada en la Sierra Maestra.

El 26, día en que el Comité Organizador inició las exequias, tiene tan relevantes connotaciones esotéricas para esa secta que hace la coincidencia tan oportuna como le resta credibilidad: a su movimiento lo llamó 26 de julio (M-26), nació el año 26, su día es el 13, o sea, la mitad de 26 y así un largo etcétera.

Se decretaron 9 días de duelo nacional, es decir, un novenario, como es costumbre para los fieles difuntos en la religión católica. Pero lo más llamativo es que la fecha escogida para el entierro al pasar los nueve días cayó el 4 de diciembre, esto es, el día de Santa Bárbara, adorada por los cubanos, pero también del orishá Changó, deidad de la religión yoruba, de la santería cubana, dios del trueno, la virilidad, la guerra. Ambos ataviados de rojo, fácil de asociar con la bandera del partido.

Desde el principio Castro utilizó estas truculencias, haciendo posar una paloma blanca amaestrada en su hombro mientras daba su primer discurso, desde entonces se dio a conocer como “el mensajero de Ochún”, otra orishá, esposa de Changó, que se sincretiza en la Virgen de la Caridad del Cobre, La Cachita, Patrona de Cuba.

El verdadero fracaso del marxismo en Cuba fue su intento de imponer una filosofía materialista y tener que rendirse ante la ancestral espiritualidad del pueblo cubano; pero esto los aleja de las preocupaciones prácticas de la vida, económicas, lo que ayuda a comprender que estén más cerca del Papa Francisco que de Donald Trump, que adopta un crudo pragmatismo mientras Castro se refugia en la magia y el ocultismo.

Raúl Castro ha declarado que “con un Papa así” hasta él volverá a la Iglesia; el Papa replica que “son los comunistas los que piensan como cristianos”. Para los jesuitas el comunismo ya no es el problema sino el consumismo, que luchan por erradicar.

De Fidel Castro se sabe que fue educado por los jesuitas, así como que San Ignacio de Loyola fue un militar, creador original de los principios de disciplina, subordinación y obediencia absolutos. Sus camaradas lo denunciaron ante el Papa Pablo IV como “un tirano, que gobierna despóticamente”. Y no porque fuera terco, empecinado e inflexible, como siempre se dice, sino porque es imposible crear una organización ascética sin un estricto autoritarismo.

Se ignora por completo cuáles puedan ser los ritos funerarios comunistas porque se supone que son ateos, por lo que no hay pastores que ayuden al tránsito del alma al más allá, entonces, Raúl Castro tiene que oficiar como deudo, sucesor y sumo sacerdote de un culto desconocido, celebrado en estricta privacidad.

Para aumentar los interrogantes se incineró el cadáver, de manera que no se puede saber ni se podrá verificar nunca cuándo y de qué murió, ni siquiera de quién o qué serán esas supuestas cenizas que pasearon a lo largo de la isla para inhumarlas en Santiago dentro de una enigmática roca de granito de varias toneladas, casi esférica, con una liturgia extraña, lo que justifica otras especulaciones.

Quizás sea sólo un gusto del tirano que sepultó a su esposa fallecida en 2007, Vilma Espín, en una semejante ubicada en el Mausoleo del II Frente Oriental donde se reservó un lugar para sí mismo; pero el culto de la roca puede encontrarse en religiones como el Islam, que venera la piedra negra de la Kaaba y el domo de la roca en el Monte del Templo, desde la que Mahoma habría ascendido al cielo con todo y su caballo, Buraq.

Según la tradición Jesús le dijo a su discípulo Simón que “eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”, donde se fundamenta el derecho sucesoral del papado. Sería una piedra fundacional, símbolo de la solidez de la revolución, la base de un nuevo credo.

En Venezuela de inmediato el sacerdote José Palmar, antiguo chavista, denunció que quien murió fue un tal Silvino Álvarez, que ejercía como doble de Fidel Castro, quien habría muerto el 5 de marzo de 2013.

Curiosamente, la fecha que le atribuyen a Hugo Chávez, quien no murió el 5 de marzo de 2013, como se dijo, sino el 30 de diciembre de 2012, según su jefe de seguridad, el capitán Leamsy Salazar.

Fantásticos montajes, urdidos meticulosamente, con cada paso calculado, nada dejado al azar o a la espontaneidad, como corresponde a buenos comunistas-científicos; pero todo tan falso como un museo de cera.

Vidas consagradas a la mentira, no pueden tener ni siquiera una muerte cierta.

FINAL DEL JUEGO

A Yogui Berra se atribuye haber dicho que “el juego no se acaba hasta que se termina”, a Mao que ciertamente “la basura no desaparece por donde no pasa la escoba”, lo que conduce a la idea de que algo queda inconcluso en Cuba, donde nada parece haber terminado con el anuncio de la muerte de Fidel Castro.

Es cierto que los comunistas pretenden transmitir la fingida confianza en que aun con la muerte o el retiro de Raúl Castro, nada cambiará en la isla y todo seguirá como ha sido hasta ahora, luego de más de medio siglo de hegemonía del Partido Comunista Cubano.

Y este es el quid de la cuestión: que se concluya, al menos en occidente, que un régimen de partido único es inaceptable, no sólo por contrario a los Derechos Humanos, por las altas dosis de represión requeridas para mantenerlo, sino porque es impracticable, imposible de realizar, una quimera estéril y cruel.

Se ha establecido que en los países totalitarios el nudo poder se desplaza de las Fuerzas Armadas a la policía secreta; esto es un peligro como una oportunidad, como atestiguan el fin cruento de Lavrenti Beria a la muerte de su amo Stalin y el encumbramiento de Vladimir Putin, de esbirro del KGB a dueño de todo el poder en la Rusia post soviética.

Raúl Castro parece haber resuelto su pugna con el MinInt a favor del MinFar: nombró Jefe de Coordinación de Inteligencia de ambos ministerios a su hijo, coronel Alejandro Castro Espín, delfín y posible sucesor del trono. Las FFAA controlan todo en Cuba, no sólo la represión interna y defensa externa, que es su función formal, sino la economía, mediante empresas que manejan tanto la escasa producción interna como el comercio exterior mediante un holding conocido como Grupo de Administración Empresarial, S.A. (GAESA), que preside su yerno el general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, padre de Raúl Rodríguez Castro, nieto-guardaespaldas y sombra impertinente del tirano.

El método secretista cubano se ha transparentado por lo que hacen en Venezuela, donde los militares han asumido todas las funciones de gobierno y administración, desde los poderes públicos, las gobernaciones de Estado, hasta los fondos, banca, fundaciones, empresas públicas y las privadas que caen bajo régimen de confiscación.

Volviendo a Donald Trump, quien se autodefine como “un negociador justo”, la única veleta para determinar la dirección en que sopla el viento es la medida en que esto sea negocio para su administración. Es desalentador recordar que el tamaño de toda la economía cubana no alcanza a un condado de La Florida, sólo uno entre cincuenta Estados y no el más grande.

Venezuela tiene un poco más, pero eso depende de cómo nos vea el Secretario de Estado, para quien “lo que es bueno para Exxon es bueno para EEUU”, de qué oportunidades brinde la desregulación ambientalista allá y la rebatiña del arco minero del Orinoco aquí.

El plan de Obama, bendecido por el Papa, es llevar a Maduro hasta el 2019 y que haya algún simulacro de elecciones así no sean creíbles; en el ínterin se le vence el período a Raúl Castro en 2018. ¿Podrá Maduro sobrevivir sin su mentor en La Habana? ¿No se rompe el equilibrio entre una ficha de Cuba en la presidencia y otra de Irán en la vice? ¿Pondrá Rusia aquí su anunciado puerto para submarinos nucleares, como hizo en Siria?

Es un dicho venezolano, no repetido en ninguna otra parte, que: “La esperanza es lo último que se pierde”; pero no parece que pueda tenerse a falta de todo lo demás.

Luis Marín,

26-03-17.

DEL NO AL NOBEL. Por: Luis Marín.

DEL NO AL NOBEL

Juan Manuel Santos tiene muy poco que renegociar con las FARC porque ambos están básicamente de acuerdo; con quien tiene que negociar es con el electorado que no les compró su Acuerdo, en particular los representantes del NO, las Iglesias y las víctimas que advierten como, fraguado por años en secreto, deja afuera muchos asuntos vitales mientras pasa de contrabando otros que no tienen nada que ver con el conflicto armado.

Puestos en una balanza aparentemente pesan menos que un solo voto de la señora Karin Cecilie Kullmann Five, alias Kaci, quien hizo saltar a JMS de escarmentar la derrota al oropel de la farándula mundial y, más allá de toda discusión, sacó al plebiscito de las primeras páginas para coparlas con los titulares del Nobel de la Paz.

Cierto que el premio tiene sus máculas, como ser Noruega país garante de los Acuerdos lo que lo hace juez y parte, la señora Kaci alta ejecutiva de Statoil, compañía que disfruta concesiones petroleras del gobierno de Santos y de Venezuela, otro país garante; el comité del Nobel electo por el parlamento es vulnerable a las presiones políticas, la señora Kaci fue presidente del partido conservador noruego y en Colombia el partido conservador se declaró partidario del SI, etcétera.

Pero puede alegarse que todos los premios Nobel de la Paz tienen connotación política por lo que lo discutible sería la plausibilidad de la política que promueve como, por ejemplo, que diga en la motivación que en Colombia hay una “guerra civil” siendo la verdad que los civiles son víctimas imparciales de la confrontación de los grupos insurgentes contra la fuerza pública.

Si hasta las mismas FARC reconocen que son algo más de cinco mil guerrilleros contra una población de casi cincuenta millones, ¿cuáles serán esos bandos “civiles” estimados por el comité en su bien estudiada motivación? Si JMS metió todo lo que tenía en el plebiscito y no llegó, ¿cuál fue el aporte electoral de las FARC? ¿A quién representan?

En términos prácticos, el premio Nobel lo que ha hecho es envalentonar todavía más al binomio JMS-FARC que lo exhiben como un respaldo mundial a un Acuerdo concreto, apenas encubierto con el taparrabos de que es un apoyo a “la paz”, para empeñarse en llevarlo a cabo en desacato al carácter vinculante del plebiscito que fue previamente establecido por la Corte Constitucional.

Desafortunadamente esto no es ninguna novedad. El reconocido inspirador del Acuerdo de La Habana también acostumbraba someter sus arbitrariedades al voto popular, mientras ganaba; pero cuando perdió el referéndum aprobatorio de la reforma constitucional en diciembre de 2007, lo declaró como una “victoria de mierda” e hizo lo que se había propuesto y mucho más mediante otro referéndum parcial en 2009 (que era abiertamente inconstitucional), leyes habilitantes y decretos ejecutivos.

Así que esa película ya la vimos en Venezuela y se la podemos contar a Colombia donde la exhiben hoy como si fuera de estreno.

EL MÉTODO CHAZ

¿Qué de dónde va a sacar JMS diez millones de hectáreas para entregárselas a las FARC destinadas a una Reforma Rural Integral para una nueva Colombia? ¿Cómo se las van a quitar a sus dueños actuales?

Muy sencillo: El procedimiento fue bautizado por el patrocinante de los Acuerdos con el acrónimo de los apellidos Chávez y Azpúrua, los protagonistas de la tragicomedia que fue la confiscación del Hato La Marqueseña en el año 2005.

Un mecanismo circular en el que primero el Instituto Nacional de Tierras (INTI) declara las tierras baldías, por tanto, propiedad de la República, luego la Procuraduría General se las transfiere en plena propiedad de forma gratuita mediante un acta que dice, “el inmueble transferido pertenece a la República por haberlo declarado así el INTI”, o sea, el mismo que recibe.

Para ese momento los hacendados ya eran calificados rutinariamente por el INTI como “presuntos propietarios”, porque les impusieron la carga de probar la autenticidad de la cadena titulativa de propiedad de sus tierras desde la Independencia hasta nuestros días.

En el caso de La Marqueseña apelaron a una ley sobre enajenación de tierras baldías y creación de oficinas de agrimensura del 13 de octubre de 1821 que imponía el registro de tierras; el caso es que esas oficinas nunca fueron instaladas siendo el requisito imposible de cumplir, por lo que exigirlo so pena de ruptura de la cadena titulativa equivale a abolir toda propiedad privada agraria como, en efecto, es lo que ha ocurrido.

Las sucesivas tiranías militares que ha sufrido Venezuela se reservaron para sí mismas la propiedad del subsuelo y de todos los recursos minerales en él contenidos, que no es poca cosa, ahora los militares comunistas dieron el paso de reservarse también el suelo.

El despojo de La Marqueseña no estuvo exento de la teatralidad e histrionismo que eran característicos del régimen de Chávez: se fue a hacer un “Aló, Presidente” desde allí el domingo 25 de septiembre de 2005, donde firmó la creación del “Centro Genético Productivo Socialista Florentino” afectando la mitad de la Hacienda; otra porción se la asignó a supuestas organizaciones campesinas, así que de 8500 hectáreas le dejo 1500 a la familia Azpúrua.

Chávez ofreció negociar para llegar a un arreglo y dirimir el tema de la propiedad en tribunales, algo inconcebible, incluso en Venezuela, después de 60 años de posesión pacífica; Carlos Azpúrua, el dueño de la Hacienda, predijo que en sus 1500 hs iba a producir más que ellos en las que le arrebataron, que es lo que ha ocurrido al final.

Le llevó siete años reparar los daños, porque le arrimaron 9000 cabezas de ganado al terreno que le dejaron, que antes estaban en 6000 hs más 2000 hs de reserva forestal; nadie sabe qué producen las cooperativas, ni qué será de la vida del Centro Florentino.

En la trastienda asoma una venganza personal porque Chávez decía que la Marqueseña había sido de su bisabuelo, un tal Pedro Pérez, alias Maisanta, y que su abuelo “murió peleando por esas tierras” sin mostrar ningún registro, aunque “esos documentos deben estar en la familia” (Habla el Comandante, UCV, 1998).

Se podrían relatar las historias terroríficas de los cañicultores del Valle del río Turbio en Barquisimeto, estado Lara, de los productores de arroz, maíz, sorgo del Estado Guárico o cualquier otro, en total, 25000 unidades productivas robadas con el cínico rótulo de “rescate de tierras”, muy cerca de las 10 millones de hectáreas que quieren las FARC gratis, con este resultado: una hambruna ucraniana tras el despojo de los ricos Kulaks.

Los colombianos no saben de la que se salvaron por atreverse a decir NO a una propuesta deshonesta y deben seguir alerta porque la novela tiene nuevas versiones.

Y si nunca segundas partes fueron buenas, hay que imaginar cómo serán cuando la primera es tan mala.

EL NEW YORK TIMES SE FUE A LA PAZ

En su flamante editorial del viernes 14 el diario NYT afirma que de los actos terroristas que perpetren las FARC en el futuro “Uribe sería a quien tendríamos que culpar”, en ningún caso al secretariado ni tanto menos a sus anfitriones comunistas cubanos.

Esta escandalosa transferencia de responsabilidad, equivalente a la inimputabilidad de las FARC por actos propios, es el corolario necesario de una actitud que ha recorrido todo este tortuoso proceso de negociaciones, que consiste en ignorar que el conflicto es producto exclusivo de la voluntad de unos actores concretos que han decidido realizar sus ambiciones políticas mediante la táctica de “la lucha armada”.

Si las FARC decidieran deponer las armas e incorporarse a la política legal, como hizo el Partido Comunista de Venezuela en los años 70, se acaba el conflicto; el problema es que para hacerlo le imponen a la sociedad colombiana unas condiciones que son un vil chantaje, además de ser inviables política, jurídica y económicamente.

Si esto lo sabe cualquier desprevenido lector de periódicos, con tanta más razón los que hacen el periódico, por lo que este desplante del NYT no puede ser producto sino de una combinación de administrada ignorancia, interesada propaganda e imperial soberbia.

A que “Uribe haya surgido como el mayor obstáculo para negociar el fin del conflicto” se une la admonición “no es demasiado tarde para empezar a comportarse como un hombre de Estado y no como un aguafiestas”. Esta oposición entre “hombre de Estado” y “aguafiestas” sí que es un aporte original del NYT que al menos nos da una medida de la seriedad con que se toman las tragedias latinoamericanas, con ron y coca cola.

Muchos votantes colombianos rechazaron el Acuerdo “bajo la influencia de una campaña excesiva y engañosa dirigida por Uribe”, un mundo al revés donde quienes votaron SI no estuvieron bajo nada parecido de parte de JMS; pero “también aseguró, sin prueba alguna, que el Acuerdo afectaría al sector privado”. Si bien lo que está a la vista no necesita prueba, baste observar que la única diferencia entre el Acuerdo y lo que pasa en Venezuela es que allá escribieron lo que aquí improvisaron en el camino.

Dejemos atrás la Reforma Rural Integral y veamos la Jurisdicción Especial para la Paz, porque es falso que la “justicia restaurativa” sea única en el mundo, si hace lustros que opera aquí aunque mejor sería llamarla “justicia retaliativa”, resumida en politización de la justicia y judicialización de la política.

La todopoderosa Comisión de Funcionamiento y Reestructuración del Sistema Judicial ignoró a los jueces de carrera designando otros sin estabilidad en los cargos, proscribió hasta la idea misma de objetividad e imparcialidad funcionarial a favor de una burocracia partisana, abolió todos los principios de Derecho junto a las garantías legales y el debido proceso, reabrió juicios con sentencias definitivamente firmes y causas ya prescritas; en fin, la justicia transicional es de transición al comunismo, para fusilar contrarrevolucionarios, aquí “la extrema derecha apátrida”, escuálidos y fascistas, allá “enemigos de la paz” y “sucesores del paramilitarismo”.

Esta posición del NYT tampoco es nueva en absoluto. En su Editorial del 11 de octubre de 2014 exhortando a la administración Obama a sacar al régimen de Castro de la lista de Estados que apoyan al terrorismo dice que “Cuba fue incluida en 1982 por su apoyo a movimientos rebeldes en América Latina, aunque ese tipo de vínculos ya no existen”. Increíble, pero, ¿cuáles serán las pruebas en que basa su afirmación tan categórica?

La única cosa útil de estos editoriales del NYT es que ponen de relieve la gravitación de grandes poderes mundiales en las cuestiones más apremiantes de nuestra vida cotidiana, como la ONU con sus diversas oficinas, comisiones y comités, las emisoras rojas como CNN, BBC, que dictan la agenda mundial que puede resumirse en: ideología de género, multiculturalismo, ecologismo y alguien podría agregar “pacifismo”.

Ningún comunista cultural dirá que alguien se opone al Acuerdo sino que está “en contra de la paz”, un slogan de propaganda barata que les transmite a sus camaradas la firme disposición a mentir cuando así lo exija la línea del partido.

Sufrimos esa especie de blitzkrieg bien definida como “un proceso rápido y eficaz”, del tipo “Acuerdo Ya”, que atropella los acontecimientos en olas que no dan tiempo de asimilar una cuando ya otra cae encima y cuando se reacciona ya todo está consumado, superado por un asunto más urgente y así: es una táctica mediática tomada del asalto militar típico del nacionalsocialismo, ahora adoptado por el socialismo internacional.

Pero después que pasan su aplanadora, algo queda en el fondo echando raíces y a veces los grandes medios se llevan las grandes sorpresas, cuando emerge lo que llamamos corrientes profundas, los fenómenos telúricos, que ellos creen, precisamente, enterrados.

Hace muchos años que Venezuela le está diciendo que NO a Castro y sus amigos en el continente, incluyendo al NYT, pero ponen todo el empeño en ignorar y apabullar.

Así que lo que ocurra será por sorpresa, como el NO de Colombia.

Luis Marín

23-10-16

Más de medio siglo de infamia. Por: FRANCISCO MARTÍN MORENO. RADIOGRAFÍAS AMERICANAS


RADIOGRAFÍAS AMERICANAS

Más de medio siglo de infamia

Fidel Castro desconoció cualquier principio de derechos humanos, impartió “justicia” según sus estados de ánimo y asfixió la libertad de expresión en las cárceles clandestinas

FRANCISCO MARTÍN MORENO

18 AGO 2016 – 23:18 CEST

Desgraciadamente ya se cumplieron casi 60 años de infamia, de autoritarismo, de represión, de crímenes cometidos en nombre de la “libertad” dentro de la fronteras marinas de la isla más grande las Antillas. Castro persiguió, asesinó, desapareció opositores, mutiló, torturó, espió, fusiló después de juicios sumarísimos sin posibilidades de defensa a quien se negara a aceptar la adopción de una nueva dictadura, ésta vez de izquierda, en la Cuba que algún día deberá ser libre sin primates como Batista o Castro. Fidel aplastó con su odiosa bota militar, la menor simiente democrática en Cuba y todavía intentó exportar el sistema represivo a América y a África. Fidel creó una policía secreta para purgar al sistema de “agentes nocivos que pensaran peligroso…” Fidel desconoció cualquier principio de derechos humanos, impartió “justicia” según sus estados de ánimo, ignoró la autonomía universitaria, asfixió la libertad de expresión en las cárceles clandestinas o extinguió la de cátedra en los paredones, canceló el derecho de imprenta, el de libre tránsito, el de empleo, el de asociación, así como suprimió con las armas o en la horca las más elementales garantías individuales. Nunca nadie votó democráticamente por el comunismo, éste siempre se impuso por la fuerza para obligar a hacer “felices” a los ciudadanos por medio de la violencia y de la represión.

Casi 60 años sin legitimidad electoral, sin respetar la voluntad popular, sin progreso económico y social; casi 60 años de manipulaciones, de farsa democrática, de mentiras respecto a la realidad cubana escondida perversamente tras el discurso demagógico de una revolución que, como la mayoría, sirvió más para concentrar el poder o no sirvió para nada… Casi 60 años de balseros que prefieren ser devorados por los tiburones caribeños a subsistir en el “paraíso” castrista; casi 60 años de continuar siendo el país de un solo hombre, un mico-mandante disfrazado de militar que aparece en el estrado intentando representar una ópera bufa en pleno siglo XXI, cuando sólo produce lástima y pena por el cálido pueblo cubano. Los hermanos Castro son el Poder Legislativo, el Poder Judicial, el Poder Ejecutivo, la prensa “libre, la autonomía universitaria, la única fuerza política, en fin, la encarnación del embuste y del atraso.

“La Historia me Absolverá”, sentenció Fidel durante el juicio del Moncada… ¿Realmente lo absolverá después de haberse eternizado como un dictador sanguinario, de haber creado el mercado racionado (libreta de abastecimiento), una muestra inequívoca de las carencias alimenticias y nutricionales de Cuba, que a pesar de la revolución no ha podido satisfacer sus necesidades materiales. (México tampoco lo ha logrado, sólo que la tiranía no es el camino, según los hechos.) ¿Cuántos cubanos huyen ahora mismo a Miami temerosos que la apertura de Obama concluya si llegara Trump al poder? ¿Castro será absuelto por mentiroso y estafador? Creer en las estadísticas es tanto como aceptar la validez del sistema electoral en Cuba, en donde se ha desplomado el 91% la inversión extranjera, deprimido la producción de azúcar, de cemento, de acero, de textiles, fertilizantes, calzado, jabón, cítricos, arroz, hojas de tabaco y ganado, sin olvidar las multibillonarias importaciones de petróleo obsequiadas por Chávez, a pesar de las inversiones de compañías españolas, canadienses, brasileñas, indias y noruegas.

Para entender la supervivencia política de Castro es menester no olvidar los 38.000 millones de dólares proporcionados por la extinta URSS de 1961 a 1984, así como los 5.000 millones anuales de la misma “ayuda” hasta el escandaloso derrumbe de la Cortina de Hierro que exhibió al marxismo leninismo como la peor mentira del siglo XX.

Sólo los cubanos exiliados en Miami generan cuatro veces el producto interno de la isla. Castro pretendió defenderse del fracaso de su política económica culpando al “bloqueo” comercial impuesto por EU, cuando en Europa, Asia y en la mayor parte de América se encontraban artículos cubanos. ¿De qué servirá al abatimiento de analfabetos en Cuba cuando sólo se puede leer el Granma y biografías de los Castro? ¿Sabrán los Castro que si abren las puertas de Cuba sólo permanecerían en ella Raúl y el Coma-andante, quien en estos días cumplió lamentablemente 90 años? ¿Qué habrán festejado ambos tiranos…?

FUENTE: El País.Internacional

IMAGEN SUPERIOR: Cortesía de ALTO NIVEL

REMISIÓN: Robert Gilles Redondo.