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Venezuela: yuca amarga. Por: Eddie A. Ramírez S.

ediee ramirez

Venezuela: yuca amarga
                                                                                                                                                
Eddie A. Ramírez S.
 
Desde hace tiempo el régimen nos envenena gradualmente al no permitirnos el acceso a medicinas, ni a los alimentos requeridos. Ahora, la prensa reporta que  han fallecido menores y muchos ciudadanos han tenido que ser hospitalizados en Monagas, Anzoátegui, Lara y Zulia por consumir yuca amarga, la cual solo es apropiada para producir casabe, en cuyo proceso se destruye el venenoso cianuro. En el pasado este evento ocurría muy esporádicamente. Hoy se ha multiplicado. No somos amigos de elucubrar sin base sobre las causas de estos lamentables sucesos ¿ Acaso es por hambre? ¿Será que, ante la escasez de yuca dulce,  vendedores inescrupulosos colocan en el mercado yuca amarga?
Sin duda que lo citado es trágico y debe investigarse, aunque conocemos de sobra que las averiguaciones de los rojos llegan hasta donde  la ¨revolución¨ lo permite. Hay otros tipos de envenenamiento cuya responsabilidad es directa  del régimen totalitario Siglo XXI. El más grave es el  fallecimiento de nuestra democracia,  envenenada por las violaciones a la Constitución del ex presidente de facto, con el aval de los ¨magistrados del horror¨
Nuestra juventud está siendo envenenada  no solamente en las aulas, sino a través de los numerosos medios de comunicación en manos del oficialismo. Este adoctrinamiento se refiere no solamente a inculcar determinada ideología política, sino a la constante prédica del odio de clases y difusión de principios y valores contrarios a los tradicionales que heredamos de nuestros padres. Los jóvenes   están siendo envenenados, ya no con yuca amarga, sino con los malos ejemplos de los truhanes rojos que están en Miraflores, en los tribunales, en el CNE y en las dependencias oficiales.
La salud de nuestra población está envenenada por no conseguir las medicinas  que nuestros excelentes médicos recetan  para controlar infecciones y otras dolencias. Las empresas del Estado están envenenadas con la ineptitud y corrupción de gerentes rojos  que las tienen quebradas. Nuestra agricultura está envenenada por la política de control de precios por debajo del costo de producción y por la escasez de insumos, mal que también afecta  a los otros sectores de la economía. 
Nuestra Fuerza Armada fue envenenada con la designación de Altos Mandos sumisos a quienes no les importa la influencia castro-comunista. Tenemos la esperanza de que esta intoxicación no haya afectado al resto de la oficialidad, la cual sufre de los mismos problemas de  los civiles  y que,  además, constata que  sus miembros  están siendo asesinados por un hampa protegida  o al menos tolerada por el régimen.  
¿Será posible revertir estos envenenamientos que afectan a instituciones y a personas? Confiamos en que sí. Ayer, hace59 años, pueblo, dirigentes políticos y Fuerza Armada  dieron una demostración de pundonor al obligar a que el dictador Pérez Jiménez agarrara las de Villa Diego. Los venezolanos de hoy estamos conscientes de que esta dictadura es peor que la derrocada en 1958, ya que afecta negativamente no solo a nuestros derechos políticos, sino que nos ha empobrecido y está comprometiendo nuestro futuro.
Adecos, comunistas, copeyanos, intelectuales, profesionales, militares y pueblo en general dijeron en ese entonces  ¡Ya basta!   Ahora solo esperamos que la dirigencia actual actúe sin egoísmos, unida frontalmente en contra del régimen y  que termine de depurar y reestructurar a la MUD, como han prometido varias veces.
Ante la coyuntura actual, es justicia recordar el papel desempeñado en el derrocamiento de la penúltima dictadura por  los estudiantes,  la Junta Patriótica, cuyo único sobreviviente es el aguerrido doctor Enrique Aristiguieta Gramcko, así como por los  tenientes  coroneles  Martín Parada y Hugo Trejo, capitán de Navío Vicente Azopardo y otros. Desde luego no podemos olvidar a  los caídos en la resistencia, entre ellos, Leonardo Ruíz Pineda,   Pinto Salinas, capitán Wilfrido Omaña y teniente León Droz Blanco.
Como (había) en botica: Aunque  el anterior fue a destiempo, salimos perdedores y enfriamos la calle, el diálogo   es necesario, pero teniendo claro los objetivos que deben ser acatar y cumplir la  Constitución y negociar un gobierno de transición; para ello requerimos  nuevos negociadores de parte nuestra e incorporación de otros mediadores no parcializados hacia el régimen. El documento presentado a la MUD por los actuales mediadores para reanudar el diálogo es inaceptable, ya que en la mayoría de sus partes  tiene un sesgo muy claro hacia los intereses del régimen y  en otras deja puntos en el aire. Según el  diputado `por AD Edgar Zambrano, la oposición también es responsable de que no venga al diálogo el  delegado del Papa, monseñor Celli.  Evidentemente Zambrano juega en el mismo equipo que Timoteo, es decir no en el nuestro. Repudiamos el bárbaro asalto a las instalaciones y archivos del Palacio de las Academias, así como las piedras arrojadas a la Catedral  
¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
eddiearamirez@hotmail.com 24/01/17  Noticiero Digital y Runrunes
 

TIRANÍA I. Por: Nelson Maica C. POLÍTICA

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POLÍTICA
TIRANÍA I
Por: Nelson Maica C

01. ¿Es un problema y/o una solución? Nos remitimos a Dave Meler, Los albores de la civilización, ed. Osiris, 2013, Madrid, y tomamos algunas de sus ideas.
02. Aristóteles, y todos los autores del s IV a.c., valoraron peyorativamente a los tiranos, ya que se trataba del gobierno de un solo hombre frente al poder del demos (Demo o deme, circunscripción administrativa de la antigua Atenas/ Demo, término que alude al concepto de población biológica, wikipedia).
03. A partir del 650 a.c. y durante unos 100 años, en toda Grecia, a excepción de Esparta, se adopto esa forma de gobierno. Las tiranías ayudaron a clarificar el panorama de las poleis o Polis y a autodefinir a la sociedad griega.
04. En la antigua Grecia, comunidad política que se administraba por sí misma, constituida generalmente por una agrupación urbana y el territorio circundante/ Polis (del griego πόλις, romanizado como pólis —plural póleis—, y asentado en español como voz con plural invariable) es la denominación dada a las ciudades estado de la antigua Grecia, surgidas en la Edad Oscura mediante un proceso de agregación de núcleos y grupos de población (anteriormente vinculados por el oikos o casa) denominados inecismo (synoikismós, συνοικισμóς, «juntar las casas» o «habitar juntos»). Wikipedia.
05. Pero lo cierto parece ser que la tiranía fue una forma coyuntural de la polis.
06. Todos los tiranos griegos compartieron una serie de rasgos: a). Accedían al poder de forma inconstitucional, a través de un golpe de fuerza, movidos por las fricciones entre aristócratas y por la stasis ( Stásis (del gr. στάσις stásis; Plural στάσεις stáseis) se denominaba en la Antigüedad clásica a las guerras o situaciones análogas en las antiguas ciudades estado griegas (polis). Originalmente la palabra stásis significaba “detención, puesto.” También fue utilizada temprano en la historia por algunos grupos para designar una disyuntiva frente a un punto de vista. Finalmente, hacia el final del siglo V a. C se utilizó para la división de una polis entre dos grupos rivales y hostiles entre sí por medio de la fuerza. Todos estos significados continuaron siendo usuales en los siglos siguientes). Wikipedia. b). De origen aristocrático se apoyaban en las clases inferiores de la sociedad y gozaban del apoyo del demos. c). Al acceder al poder no reestructuraban el Estado, sino que se apropiaban de todos los poderes de éste sin alterar las instituciones. d). Promovieron políticas populares, granjeándose el apoyo del demos, y ofreciendo soluciones concretas a sus problemas.
07. El triunfo de la tiranía se debió, sobre todo, a las revueltas populares contra los sistemas aristocráticos. Apoyados en el anhelo del demos hoplítico (La organización de la guerra en la Antigua Grecia derivada del nuevo sistema hoplítico se basaba en el combate cerrado y la formación compacta) de conseguir el poder político.
08. Toda política de la tiranía griega estuvo encaminada a satisfacer a artesanos y comerciantes, así como a las facciones aristocráticas que les eran afines.
09. La pregunta es: si el tirano gobernó en favor del demos hoplítico, ¿por qué en cien años hubo una fuerte reacción en su contra?
10. La respuesta la encontramos en que, tras una generación, el demos sufrió una ósmosis hacia arriaba, tratando de equipararse con la aristocracia. Y lo que en principio fue una coincidencia de intereses, entre demos hoplítico y tirano, se convirtió en un gobierno cruel en contra del demos, lo que generó una fuerte reacción de odio contra los tiranos.
11. Lo que en un principio se había visto como una solución, en ese momento se vio como un obstáculo para el desarrollo de la polis griega. Continuará TIRANÍA II.-

Caracas, 01/05/2015.-

NMC/nmc.-

MISIÓN MASACRE. Por: Luis Marín.

MISIÓN MASACRE

Que la violencia sea consustancial a la revolución es algo que nadie duda, al contrario, los ideólogos revolucionarios llenan extensas cuartillas no ya para justificar una brutalidad que juzgan inevitable, como fatalidad histórica, sino en cómo organizarla e instrumentarla para que sea más eficaz y eficiente, una “economía de la violencia”.

A partir de la proverbial partera de la historia, que está preñada de una nueva sociedad, como decía Marx para santificar las atrocidades de la Comuna de París, se puede hacer una larga lista de revolucionarios exitosos sin encontrar ni uno sólo que sea pacífico.

Todos, sin excepción, son profetas armados: Lenin, Stalin, Tito, Mao, Ho Chi Min, King Il Sung, Pol Pot, Yaser Arafat, Fidel Castro, Che Guevara, Daniel Ortega, sin olvidar al héroe de Amnistía Internacional Agostinho Neto y podría continuarse con los que han fracasado, pero ya la lista sería interminable.

Tampoco puede discutirse que desde su irrupción pública en 1992 hasta el día de hoy, la revolución chavista ha estado signada por su carácter militarista y sanguinario, por lo que nadie puede afirmar que los crímenes abominables que hoy conmocionan a la opinión pública nacional e internacional son “hechos aislados”, en el sentido de que pueden desvincularse de su contexto de conflictividad política, económica y social, que el mismo régimen ha calificado como “guerra”, menos si quienes lo afirman son militares responsables de seguridad y orden público.

Hacer una lista de los asesinados por la revolución sería ya no extremadamente arduo sino completamente imposible si consideramos los más de doscientos cincuenta mil homicidios violentos, la mayoría por armas de fuego, perpetrados desde el inicio de la tiranía en 1998, lo que le da carácter de verdadero genocidio.

Uno de los rasgos del genocidio es precisamente la falta de identidad individual de las víctimas, que quedan reducidas a cifras gruesas en una estadística, como también la falta de identificación de los perpetradores, que son organizaciones sin personalidad y, por tanto, sin posible responsabilidad penal directa.

En este punto es inevitable reconocer la forma como gobierno y oposición actúan de consuno, imputando estos crímenes en masa a la “violencia” o al “hampa”, dos entes abstractos, detrás de los cuales se oculta la identidad de criminales concretos y mal intencionados, a quienes nadie señala, persigue ni condena.

Este tipo de diversionismo ideológico es tanto más repugnante cuando el mismo régimen admite a través de sus voceros más autorizados en la materia, incluyendo su ministro del interior y ahora defensor del pueblo, que en Venezuela más de la mitad de los crímenes violentos son cometidos por funcionarios.

En ellos se incluyen no sólo las ejecuciones extrajudiciales y homicidios en general, sino también secuestro, extorsión, atraco, robo de vehículos, lavado de dinero, sicariato, tráfico de narcóticos, armas, personas y todo el resto del código penal.

Los perpetradores pueden encontrarse en la Guardia y Policía Nacional, en los llamados “colectivos”, en los escuadrones de motorizados organizados, armados, entrenados y puestos a discreción precisamente de los reformadores de todas las policías nacionales, estadales y municipales, también encargados del desarme de la población civil, esto es, aseguradores de la indefensión de la población que es otro factor, junto al manejo del poder judicial, para conceder riesgo cero a los criminales.

El delito se concibe como una forma de revancha social. El asesinato es un mecanismo, entre otros, de control y sometimiento de la sociedad civil mediante el terror.

La espada enhiesta de la revolución, garante de la pax socialista.

SE LLAMABA SEGURIDAD NACIONAL

Pretender explicar la actual situación como una aplicación de la llamada Doctrina de la Seguridad Nacional puede ser indicativo de flojera mental (que no es rara en la socialdemocracia) u oportunismo político (que tampoco es raro en esa tolda).

Una, porque es trillar en terreno archiconocido y una manera de poner a su militancia a discreción, con solo escuchar las siglas SN; el otro, porque es echarle la culpa de todo a los EEUU, a la guerra fría, al anticomunismo, lo que coincide con el lenguaje oficial, aparentando ser de “oposición”.

La verdad es que la doctrina de la seguridad nacional no es totalitaria, es anticomunista, favorece la libre empresa y el pluralismo, se vincula indisolublemente con planes de reconstrucción económica (como el Plan Marshall o la Alianza para el Progreso) y en todos los casos en que se ha aplicado, quiéralo o no, ha desembocado en regímenes democrático-representativos.

Lo que tenemos en Venezuela es todo lo contrario. Una doctrina soviética tropicalizada en Cuba, que podríamos resumir en los siguientes rasgos, a propósito contrastados con los de la doctrina de la seguridad nacional.

Es totalitaria, pretende no sólo el control del Estado sino de todas las organizaciones políticas, económicas y sociales, sin dejar el menor resquicio para la disensión.

Es antiamericana. Este es un mal de origen, porque los soviéticos asumieron desde el principio que si querían alcanzar la supremacía mundial tendrían que rivalizar con los EEUU, a los que identificaron como “el imperialismo”, en contra de la realidad histórica que vincula esta expresión más bien con el imperio británico.

Es anticapitalista por antonomasia, puesto que asumen un conflicto inevitable de modelos entre capitalismo y socialismo y ellos están del lado del socialismo.

Es antiliberal, no sólo por proponer una economía cerrada, asfixiada por controles, sino un sistema de partido único y hegemonía del Estado en todos los ámbitos de la vida, lo que la vuelve también esencialmente contraria a todo pluralismo.

Es antiparlamentaria, puesto que le ofende el debate abierto de las ideas, a favor de las decisiones de comités que “bajan” una línea política para asambleas subordinadas que la aprueban por aclamación.

En conclusión, es enemiga de la democracia representativa a favor de algún tipo de democracia directa, que aquí se ha dado en llamar “participativa y protagónica”, lo que relega a la representatividad como un vicio “burgués”, contrario al asambleísmo tumultuario, tipo comuna.

Podríamos destacar algunos rasgos más, a riesgo de cansar al lector, pero estos parecen suficientes para partir aguas con la doctrina, más bien opuesta, de la seguridad nacional.

No hay que olvidar que la política soviética hacia el exterior tuvo su expresión en el Komintern, la III internacional comunista, que pretendió llevar la lucha de clases al plano internacional con supuestos estados proletarios enfrentados a estados burgueses.

Esta política naufragó aparatosamente ante la realidad abrumadora de la II Guerra Mundial, de donde surgieron los frentes antifascistas y posteriormente los movimientos de liberación nacional anticolonialistas, que marcaron casi todo el siglo XX.

La nueva doctrina militar soviética responde así a las preguntas clásicas, como ¿quién es el enemigo? El imperialismo. ¿Cómo combatirlo? Mediante frentes populares de liberación nacional, que incluyen necesariamente a la burguesía nacional, con lo que renuncia al clasismo, uno de los pilares del socialismo clásico.

La raíz filosófica soviética es el materialismo histórico y dialéctico, como ellos creen haberlo tomado a su manera de Marx, por lo que la doctrina tiene una pretensión científica y así se lee, explícitamente, en los manuales cubanos de “ciencia militar”.

Su eje doctrinario es “la guerra de todo el pueblo”, que pretende convertir a cada ciudadano en un “combatiente”. Cada hombre, mujer, niño o anciano, tiene un puesto de combate para la defensa nacional ante una inminente agresión de “el imperialismo”.

La consecuencia práctica más inmediata de este estado de guerra total es identificar a un enemigo interno en cualquiera que disienta del régimen, toda oposición se toma como traición, el disidente es un desertor cuando no, objetivamente, un agente del enemigo, pasible de ser fusilado, como corresponde a cualquier ejército que se respete.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias están en primera línea de combate, pero tras ellas están la Defensa Civil, la Defensa Territorial, en provincias, municipios, parroquias, cada barrio, cada calle, cada casa, nada ni nadie queda fuera del sistema de defensa totalitario, la última casamata es un hombre aislado, solitario.

La psicología apropiada para un sistema de seguridad inexpugnable es la paranoia.

Y ésta sólo termina con la muerte.

MIRANDO AL CARIBE

Cuando se habla de dictaduras militaristas los representantes oficiales del gobierno y la oposición infaliblemente voltean hacia el Cono Sur, donde se encuentra algo así como el arquetipo de las dictaduras militares latinoamericanas par excellence.

Este mirar para otro lado tiene motivos políticos e ideológicos importantes, porque es evidente que los militares cubanos que ocupan Venezuela no se adiestraron en la Escuela de las Américas, en Panamá, bajo la égida de instructores americanos.

Todos evitan mirar aquí más cerca, al vecino mar Caribe, donde se han visto las tiranías más extravagantes y crueles que hasta la fecha no han sido superadas en despotismo y excentricidad ni siquiera por las más primitivas tiranías africanas.

Baste recordar la dinastía Duvalier en Haití, quizás la primera que incorporó a sus instrumentos de dominación el elemento mágico religioso, el vudú, de manera que su poder se extendió también al mundo de los muertos.

La tiranía de Rafael Leónidas Trujillo, en República Dominicana, que rompió todos los records de humillación al prójimo y exaltación del caudillo, que llegó incluso a bautizar la capital del país con su nombre, Ciudad Trujillo.

La dinastía de los hermanos Castro en Cuba, la más longeva del mundo, que va para sesenta años sin visos de extinguirse, con el agravante de tener carácter comunista, totalitario, por lo que su poder se extiende a todos los ámbitos de la vida política, económica, social, familiar e individual, aboliendo no sólo la vida privada, sino también la otra vida, por ser materialista y atea. Su ariete mágico contra la Iglesia es la santería.

La dinastía Somoza sucedida por los hermanos Ortega en Nicaragua, distinguidos por su pederastia y proxenetismo manifiestos; y así podríamos reseñar a todos los países centroamericanos, con la probable excepción de Costa Rica.

Colombia tuvo algunos generales en el poder, desde Francisco de Paula Santander a Gustavo Rojas Pinilla y la junta militar, hasta 1958, cuando coincidencialmente cayeron las dictaduras de Marcos Pérez Jiménez en Venezuela y al año siguiente la de Fulgencio Batista en Cuba.

Venezuela desde la guerra de independencia, la más larga y cruenta del continente y quizás de la historia universal, pasando por las montoneras del siglo XIX que devastaron al país y diezmaron su población, durante doscientos años de vida republicana ha sido siempre dominada por caudillos militares, con el brevísimo ínterin de apenas cuarenta años de dominio de caudillos civiles bajo tutela militar del pacto partidista de Punto Fijo.

A la tiranía de Juan Vicente Gómez, la más larga, de 27 años (menos de la mitad de lo que lleva la de Fidel Castro), se le atribuye la fundación del Estado nacional unitario, haber acabado las guerras civiles, la creación del ejército y la hacienda pública nacional, pagado la deuda externa y abierto la era del petróleo, que todavía perdura.

Su sucesor, el general Eleazar López Contreras fue el fundador de la Guardia Nacional, en el mejor espíritu gomecista, por lo que su carácter represivo está escrito en su acta de nacimiento, la mera institucionalización de lo que antes era una guardia pretoriana.

No en balde desde diversos ángulos, por separado y sin ponerse de acuerdo, cada vez más numerosos sencillos ciudadanos opinan que cualquier gobierno medianamente decente que se establezca en el futuro debe comenzar eliminando a la Guardia Nacional, que es un símbolo de maldad, represión y corrupción de una Venezuela del pasado que debe superarse para siempre.

Así, quienes miran hacia el Cono Sur desvían la atención maliciosamente, sólo porque aquellas eran dictaduras “de derecha”, que combatieron al comunismo y a las guerrillas castristas, incluso la dictadura de Brasil, otra realidad geopolítica, era desarrollista y abrió el cauce para la expansión capitalista del país.

A la Escuela de Las Américas se opone otra escuela cubana que no se sabe cuál es, porque actúa en las tinieblas, pero salta a la vista que adoctrina, entrena, arma, financia y envía a sus respectivos países contingentes guerrilleros que hoy tienen el control en Nicaragua, El Salvador, Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador, fracasaron en Honduras y están dando la batalla en México y Colombia, para que sigan el trágico camino de Venezuela, un expaís con su institucionalidad carcomida por el cáncer castrocomunista.

El problema es que para desentrañar esta trama conspirativa internacional, revelar su nueva doctrina, sus nuevos escenarios de guerra y cuál es el enemigo estratégico que ellos identifican, hace falta investigación, imaginación, audacia y honestidad intelectual.

Estas virtudes no se observan en la socialdemocracia ni en el socialcristianismo. Por eso han sido y seguirán siendo vencidos por el neocomunismo.

Pero como diría Luis Manuel Aguana: nadie puede equivocarse tanto por casualidad. Luego de tantas derrotas cantadas, se pasa del fraude a la complicidad y de allí a la coautoría.

Cuando la deuda es inmanejable, el deudor moroso se convierte en socio del negocio.

Luis Marín

03-03-15

REMISIÓN:
De: Luis Marin <lumarinre>
Fecha: 4 de marzo de 2015, 7:52
Asunto: MISIÓN MASACRE

Venezuela Unida, Transición y Parlamentarias. Por: Eddie A. Ramírez S.

ediee ramirezVenezuela Unida , Transición y Parlamentarias.
Por: Eddie A. Ramírez S.

¿Es compatible avalar el documento Venezuela Unida, firmar el Acuerdo Nacional para la Transición y, al mismo tiempo, estar de acuerdo con acudir a votar en las parlamentarias? Entendamos que enfrentamos un régimen totalitario adaptado al Siglo XXI que pretende mantenerse en el poder a cualquier costo, aunque haya perdido el apoyo popular. Por ello, para derrotarlo requerimos acciones contundentes de toda la dirigencia política y de la sociedad civil.

El presidente de facto ha demostrado que justifica las violaciones de los derechos humanos, incluidos asesinatos de niños y de jóvenes, torturas, encarcelamiento de los alcaldes Ceballos, Scarano y Antonio Ledezma y más de medio centenar de ciudadanos, allanamiento de la inmunidad parlamentaria de Mardo, María Aranguren y de María Corina, las amenazas que pesan sobre Julio Borges y Juan Carlos Caldera y la destitución de la alcaldesa de Guasdualito. Estos hechos no pueden quedar sin una respuesta firme y conjunta de nuestros dirigentes. Ya el 80% de la población rechaza a Maduro y a su revolución, pero si la unidad de los partidos de oposición se limita a los eventos electorales, los políticos demócratas no lograrán convencer de que son una alternativa de poder.

Contundentemente hay que señalar que los discursos de odio de Maduro, Diosdado, Jorge Rodríguez y del resto de la caterva roja son los culpables de los asesinatos y que la política económica del régimen es la única responsable de la escasez de productos, del alto costo de la vida, de la inseguridad, de la corrupción y de las fallas en los servicios médicos. También, que los inventos de magnicidio, golpes de estado e invasiones del ¨imperio¨ tienen como fin engañar a quienes todavía apoyan a la llamada revolución. La paranoia del inquilino de Miraflores es de tal magnitud que lo indujo a descalificar al asesinado niño Kluiberth Roa, por pertenecer al prestigioso movimiento scout, al que señaló como ¨una secta de derecha¨.

Hasta el presente, nuestra dirigencia ha tomado tres iniciativas: divulgar el documento titulado Venezuela Unida, recoger firmas en apoyo del documento Acuerdo Nacional para la Transición y convocar a votar en las parlamentarias. El primero contó con el apoyo de toda la MUD. Señala que para construir la Venezuela Unida debemos superar la división, organizarnos mejor, movilizarnos con eficiencia, que el costo de la crisis lo debe pagar la élite gobernante, que tenemos que ganar el poder, congregar a los venezolanos en torno a un sueño país, tener un pueblo de propietarios, solidario y próspero, con un Estado austero y unidad de voto y calle.

Por su parte, el documento titulado Acuerdo Nacional para la Transición fue suscrito inicialmente por María Corina, Ledezma y Leopoldo, adhiriéndose los partido Copei , Voluntad Popular y ABP, los distinguidos ciudadanos Pompeyo Márquez, Tejera París y Enrique Aristiguieta y miles de ciudadanos. El mismo hace un llamado sin distingos políticos para lograr una transición en paz. Señala tres agendas. Una política-institucional para restituir las libertades conculcadas, la soberanía, la paz social y el estado de derecho. Otra agenda para atender la emergencia social y asegurar la atención eficaz a los sectores más vulnerables y una tercera para estabilizar la economía, recuperar el ingreso familiar y generar confianza en el país. Lamentablemente, este Acuerdo no fue suscrito por la mayoría de los partidos integrantes de la MUD.

Quien analice desapasionadamente las tres propuestas y aparte intereses propios, no debería tener objeciones en estar de acuerdo con todas ellas. Quizá algunos temen que convocar a una transición y, al mismo tiempo, llamar a votar en las parlamentarias es un contrasentido, pero no lo percibimos así. Sea que la transición se produzca antes o después de las parlamentarias, estas son importantes y más bien deben contribuir a que la necesaria transición se produzca con el menor trauma posible. La alternativa democrática ganará la mayoría parlamentaria pero, por el ventajismo oficialista y la parcialidad del CNE, dudamos que sea por mayoría de las dos terceras partes y pensamos que el régimen puede ingeniárselas para convivir con una Asamblea en la que no tenga mayoría, por lo que solo las parlamentarias no someterán al totalitarismo.

Como en botica: Falleció el distinguido venezolano doctor Julio César Arreaza, quien fue vicepresidente fundador de la Pdvsa meritocrática y ciudadano ejemplar. Nuestro reconocimiento a la tenaz lucha de Teodoro y todos los trabajadores de Tal Cual. El acoso del régimen no los doblegó. Leeremos el semanario. En la conspiración de Maduro los misioneros norteamericanos tenían el papel de rezar por el éxito del golpe. Como consecuencia de la exigencia de visas a los estadounidenses dejarán de visitarnos veinte millones de turistas. En un artículo sobre las conspiraciones inventadas, Umberto Eco menciona que para Richard Hofstadter “paranoico social ¨ es aquel que piensa que los poderes ocultos están persiguiendo a su clase, su nación o su religión, considerándolo más peligroso que el paranoico clínico.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez 3/03/15 Noticiero Digital y Runrunes

REMISIÓN: Eddie Ramirez